Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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41. ¿Tú qué crees?

El agua era tan cálida que supo inmediatamente que no era el Glacial Ártico ni tan siquiera la zona más caribeña del Atlántico.

Había llegado a él como quien dice por obligación, puesto que tras despertar aturdido, como de una mala siesta, se encontró al principio de un camino con un letrero que tan solo indicaba “Al Océano”.

Llegado a su orilla, el buen hombre que parecía el guardián de ese lago infinito, tras comentarle que a él le habían llamado de muchas maneras sin que eso mutara su esencia, le invitó a desnudarme antes del baño en el que encontraría respuestas.

Dicho está que así lo hizo y, mientras lo hacía, las preguntas se fueron diluyendo dando paso a un flotar placentero que colocaba cada cosa en su nivel de importancia. Su sonrisa complacida no se avino a concluir ni tan siquiera cuando un poderoso remolino le fue engullendo hacía el fondo como en un túnel donde su respiración, inexplicablemente, no se resentía.

Cuando percibió que el camino llegaba a su final, tan solo le quedaba una duda, no sabía si estaba naciendo de nuevo, trasladándose a una existencia paralela o muriendo en su sentido más definitivo.

10 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    ¡ J a v i ! : No tengo muy claro el rendez vous algo orientalista y muy original que planteas. También está dotado de simbolismos que me agradan y hacen que interiorice. Tras leerlo varias veces llego a la conclusión de que es una charada zen (¡Hay que saber exponerlas y a tí te ha quedado además, agradable, simpático me atrevería a decir!) donde, como la literatura budista o de aquellos márgenes antropológicos y religiosos, lo que importa es cubrirse con la enseñanza y esperar a ver dónde va uno. (De hecho tus protagonistas son transeúntes eternos)
    Creo, ya para acabar, que es excepcional respecto a las cosas que los demás hemos elaborado para esta temporada. Tu Originalidad Singularísima Está Probada. [Da para mucho tu texto, eso es lo mejor, que uno tras leerte, puede seguir, pero me apeo, quizás las golondrinas del jardín de enfrente de mi casa se suiciden de no poder aguantarme]

    Y como no puedo resistirme a tu invitación, esto es lo que yo creo:

    -¡¡¡Ahora sí que termino!!!-

    Creo que está muriendo en su sentido más definitivo.

    ¡Buenas Tardes Pequeño Siddartha!

    ” J “

    1. javier palanca

      ¡Juan! Tienes hasta la virtud de hacerme ver lo que he escrito sin saberlo. Me refiero al punto de filosofía oriental que ahora creo intuir.
      No se comentar como tu lo haces y por eso lo alabo y aprecio.
      En cuanto a tu respuesta, yo puedo pensar igual, pero seguro que hay otras opiniones.
      Creo que las golondrinas están encantadas ¿no ves como atienden?

      Un abrazote, desde vete a saber dónde.

  2. Ángel Saiz Mora

    Has dibujado con palabras el mar en el sentido de un lago infinito, un espacio de frontera al final de la vida, donde por fin se conocen las respuestas a las grandes preguntas que se hace el hombre. Allí ha de entrar como vino al mundo, desnudo y sin condicionantes, pues con independencia de lo que hallará después, quizá otro nacimiento, tal vez una dimensión distinta, se trata de un nuevo comienzo. Cada uno puede creer o intuir algo diferente, nadie ha vuelto para contarlo, será por eso que es una cuestión de fe.
    Un relato construido con aparente sencillez, que encierra dentro profundidades oceánicas.
    Encantado de haberte conocido en persona, Javier. Un abrazo y suerte

    1. Javier Palanca

      Lo primero, Ángel, a mi también me encantó conocerte. Lo segundo, el placer de tu comentario que me hace ver que se entiende y que cada cual le dará al final el sentido que quiera a esa gran pregunta.

      Abrazotes siempre.

  3. Hola, Javier.
    Comentar un micro después de que lo hayan hecho Juan Pérez o Ángel Saiz es tarea complicadísima porque ellos lo hacen de manera soberbia: desgranando la forma y el fondo.
    Me gusta ver esa charada zen, que he percibido tras leer a Juan, pero también ese espacio de frontera, que comenta Ángel, al final de la vida.
    El último párrafo me sugiere que nace a una nueva existencia, no quiero que muera y que se termine todo.
    Un besazo, Javier. Es un micro evocador que me ha gustado muchísimo.
    Suerrrrrte!!

  4. javier palanca

    Hola, Towanda.
    Me alegra que te haya gustado. El final, evidentemente, está para que cada cual lo vea como “crea”, está más abierto que nunca.
    Y sí, lo de Juan y Ángel es siempre amable y trabajado, buenos tipos. Yo soy escueto.¡¡Ah!!, somos los dos orientales de Juan, estamos conectados por algo.

    Un besazo

  5. Salvador Esteve

    Es lógico, si la vida surgió del mar es allí donde cruzaremos la puerta y lo desconocido se nos mostrará. Has unido religión, creencias y teorías y las has sumergido en el mar de la sentencia. Me ha gustado mucho, Javier. Abrazos y mucha suerte.

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