Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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80. UN OLFATO ESPECIAL

Estaba tan convencido que el de la máscara dorada se comportaba como un animal al acecho, que optó por no separarse ni dos metros de él. Bien estuviera bailando, bien pidiendo una copa o simplemente paseando, no le quitaba el ojo.

Se fijaba sobretodo en sus manos, a la espera de que sacara el arma que utilizaría para atacar a su víctima en cuanto descubriera tras que máscara se ocultaba.

Estuvo a punto de abalanzarse sobre él al percibir que realizaba un extraño gesto con su mano derecha, pero solo fue para rascarse la ingle. Agradeció haber dudado.

También le robó algunas parejas de baile pensando que tal vez ya había descubierto su objetivo y se disponía a actuar, pero dedujo que no era así porque su comportamiento no variaba sustancialmente.

Al final, tras tres horas de intensa vigilancia, todo se desarrolló tan rápido que no fue capaz de verlo venir. El bueno de Juan, el ebanista, le levantó la máscara, y con la mano plana como un ariete, le chafó su ya maltrecha nariz.

 

19 Respuestas

  1. Juan Antonio

    Javier… me parece que has descrito a un perfecto paranoide o bien a un buen policía con exceso de celo. En cualquier caso, bien tirado. Mucha suerte.

  2. Javier Palanca

    Bueno, Ana, siento que no se entienda bien. Es un micro más bien cómico. El bueno del ebanista acaba harto del protagonista, que no es la primera vez que hace de estas.

    Un abrazo

  3. Amparo Martínez Aonso

    Menudo personaje tan plasta. Terminó por ser él el “acechador”, No me extraña que le dieran más de un cachete.
    Un abrazo, Javier

  4. Da la impresión de que tu personaje tiene vocación de segurata, pero de no haber superado las pruebas. La sorpresa que le da el ebanista después de tanto vigilar, está muy bien. Muy ocurrente y divertido. Suerte y saludos

  5. Javier Palanca

    Calamanda, lo que le falla es que ha dejado de tomarse las pastillas que le recetó el psiquiatra, y le van a moler a palos.

    Gracias y besos.

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