Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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25. Un puñado de nueces (Blanca Oteiza)

Vicente tiene en su pueblo un huerto con frutales. Cada mañana le veo llegar montado en su bicicleta. Cuando entra en mi taller nunca le falta una sonrisa. Últimamente el negocio no va bien, el dinero escasea y los ahorros hace tiempo se gastaron.
Esa noche, mientras en la cercana catedral suena la media noche, Vicente sube a una camioneta acompañado de miedo e incertidumbre. Es tiempo revuelto, en el aire se respira intranquilidad y cualquier mirada te enemista con el vecino. El viento trae palabras que no sabes quién pronuncia. Con las luces del alba puede verse en la farola frente a su portal la bicicleta de reparto descansando.
Hoy no tendré postre: ni manzana, ni higos, ni uva. Me extraña que el cartero no me haya visitado; en los años de oficio ni un día ha dejado de pasar frente a mi puerta. Algunas veces me trae carta, otras tan sólo un saludo, aunque en cada visita me entrega un paquete con pequeños frutos de su huerta. Ahora es tiempo de nueces.
Vicente deja de respirar con los primeros rayos de sol rodeado del canto de los pájaros. Entre tierra removida abraza el cielo que le espera.

41 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Una rutina que se rompe por culpa de una guerra o posguerra que no se nombra. La bicicleta inmóvil es el peor presagio de que a su dueño, un buen hombre, le ha ocurrido lo peor tras montar en una camioneta que, sin acabar de creérselo, le la conducido a su último viaje. Unas nueces de menos pueden significar mucho más que la mera ausencia de un puñado de frutos. También tu relato, sin contar de forma explícita, dice mucho.
    Un abrazo, Blanca. Suerte

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Ángel por la lectura y tus palabras.
      Como dices, no nombro ninguna guerra, pero puede representar una ciudad en los momentos previos o posteriores a una guerra civil.
      Un abrazo

  2. M Belen Mateos Galan

    Precioso relato bañado de tristeza. Y es que en la guerra nadie sale bien parado.
    Un cartero que entrega alegría y víveres de temporada cae como uno más en la injusticia.
    Esas nueces quedan pendientes…
    Me encanta Blanca, felicidades por tu relato. Un besazo.

    1. Gracias Moli,
      Sí, es un relato triste, aunque también de esperanza al saber que a pesar del escenario de una guerra hay gente buena que sigue ayudando a los demás con lo que puede.
      Un abrazo

  3. Calamanda Nevado

    Blanca, nos dejas con la incognita de que le ocurrio, para que lo interpretemos libremente. Bella historia. Suerte y saludos

    1. Gracias Calamanda,
      En el texto no menciono lugar, ni fecha, ni siquiera aparece la palabra guerra. Como dices, todo lo dejo abierto a la interpretación, el recuerdo o lo que pueda sugerir a cada lector.
      Un beso

  4. Blanca, muy bien expresado el miedo y la vulnerabilidad de la gente sencilla. Ójala no vuelvan tiempos así. Es preciosa la imagen de las frutas, como señala el paso del tiempo y el recuerdo del cartero para el narrodor. Muchas felicidades.

  5. Marta Trutxu

    Muy emotivo, poético y sensitivo, Blanca!

    Se respira el ambiente que anuncia una desgracia, como transmites con tus símbolos y personificaciones.

    La figura de la bicicleta evoca ese final que se va anunciando en el relato.

    Triste pero hermoso!
    Un abrazo
    Marta

  6. Ton Pedraz

    Enhorabuena Blanca por este relato de mucho nivel. Me encanta leerte, porque tus relatos destilan cierta nostalgia que te atrapa.
    Mucha suerte.
    Ton.

    1. Blanca Oteiza

      Muchas gracias Ton por tus palabras. Me alegra que te guste el tono de mis relatos. Es cierto que normalmente suelo escribir con ese toque nostalgico.
      Un abrazo

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Ezequiel por tu comentario.
      Aunque no lo menciono explicitamente en el relato, si es cierto que su lectura nos conduce a la guerra civil.

  7. El miedo se lee entre líneas en tu relato Blanca, no hablas de la guerra pero creo que a todos nos vienen esas imágenes escuchadas de nuestros mayores o vistas en alguna película, en la que a alguien le “pasean” por última vez. Esa bicicleta inmóvil para siempre me asusta.
    Mucha suerte.

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Yashira por tu comentario.
      Sí, esas imagenes recuerdan a las historias que alguna vez escuchamos de nuestros abuelos.
      La biciclet inmovil es el peor de los plesagios.
      Un abrazo

  8. Virtudes Torres

    Hola Blanca:
    La última imagen que nos deja tu relato es conmovedora. “Entre tierra removida abraza el cielo que le espera”
    Vicente es un hombre bueno que merece ese cielo.
    Un abrazo y felicidades por este relato tan plástico.
    Besos.

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    1. Blanca Oteiza

      Gracias Virtudes por tus palabras.
      Vicente es una persona sencilla y buena y ese cielo le abre las puertas cuando sube.
      Un abrazo

  9. Salvador Esteve

    La cotidianidad, la armonía, las relaciones de vecindad, todo queda paralizado cuando los seres humanos escribimos capítulos infames de la historia. Muy bueno, Blanca. Abrazos y feliz verano.

  10. Towanda

    Hola, Blanca.
    Un relato hermosísimo en el que sabes decir mucho callándolo.
    Una historia de un hombre al que alguien se lleva en una caminoneta hacia un destino desconocido… quizá su propia muerte.
    Destaco algunas frases que me parecen muy reveladoras: “frente a su portal la bicicleta de reparto descansando”, “Vicente deja de respirar con los primeros rayos de sol rodeado del canto de los pájaros. Entre tierra removida abraza el cielo que le espera”.
    Inmenso este final.
    Enhorabuena, me ha llegado tu texto.
    Un besazo y mucha suerte, guapa.

  11. javipalanca@hotmail.com

    Estos relatos tristes que vienen de una realidad calan cuando están bien descritos como el tuyo.
    Felicidades y abrazos

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Javier por tus palabras, siempre bienvenidas. Siento que no suelas entender o te resulten complicados mis relatos.
      Un abrazo

  12. Cari Blázquez

    Hola Blanca.
    Reflejas muy bien la tensión que provoca la no rutina, el presagio de algo que va a provocar mucho dolor, no importa lo que sea, importa el efecto y tu sensibilidad para reflejarlo.
    ¡Enhorabuena!

  13. María Ordóñez

    Blanca, qué bien has contado algo que sólo así se puede contar cuando los tiempos, como dices, están revueltos. Qué bonito, qué triste. Pensar que ahora, por lo menos aquí, los tripulantes de las camionetas de la muerte, ya ni se esperan la noche para pasar y dejarnos sin los mensajeros de la verdad. Qué tiempos, caray. Muchas felicidades!

  14. Isabel

    Muy bonito Blanca, comparto los elogios de los comentarios. Las palabras escritas dicen mucho, lo que callan y se interpreta, mucho más.
    Besos

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