01. LA CULPA
El bisabuelo de Charo era conocido como el Tuerto porque había perdido un ojo cuando una cigarra se lo desgarró durante un viaje en moto a Casares, para ver a la que entonces era su novia. Su abuela siempre contó que apenas se acordaba de él, salvo por una foto vieja. Pero recordaba la detonación en la puerta de su casa cuando lo ejecutaron por rojo. Las detonaciones, porque fueron dos, con unos instantes larguísimos entre ellas.
El bisabuelo de Mauricio se llamaba Ramón, pero le llamaban Mon, Mon el Sordo, porque, según cuentan, cuando interrogaba a los prisioneros les repetía «Más alto, chilla más alto, que soy sordo». Aunque prefería los interrogatorios, también le tocó ejecutar a unos cuantos enlaces que traficaban con armamento para los republicanos. No le gustaba ver sufrir a las personas, así que solía encargarse del tiro de gracia mientras se tapaba el otro oído con la mano libre.
Charo y Mauri se han conocido en las fiestas del pueblo, a los dos les gusta el pasodoble, el tabaco rubio y no hacer caso a la familia, y todavía desconocen que serán padres de un crío miope, con una tremenda fobia a los ruidos fuertes.

