Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

01. PRIMEROS AUXILIOS

Nada más llegar a las instalaciones, descubrí la desaparición del maniqui de prácticas que solemos usar en nuestros cursos. Lo hablé con el instructor y nos pareció interesante solicitar voluntarios entre los alumnos para que representaran al ahogado.

Anselmo aceptó al momento. El monitor fue explicando la técnica con unas primeras insuflaciones que resultaron claramente ostensibles. El pinzamiento de la nariz. La maniobra frente mentón. La elevación del pecho. Y luego comenzaron las risitas entre ellos, los comentarios al oido, hasta parecer evidente que la respiración de la víctima, más que normalizarse, entraba en manifiesta agitación. Tras la quinta repetición del ejercicio pedí a los demás alumnos que me acompañasen fuera.

Nos hemos dedicado a pasear por el pasillo sin mirarnos, sin hacer ningún tipo de comentario, aunque no podríamos decir que “en el más absoluto silencio”. He pensado que si no salen en unos minutos, sería conveniente iniciar alguna práctica dentro de la piscina.

3 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Ese voluntario y el monitor inspiran vergüenza ajena y su actividad conjunta, lejos de lo que debería ser una clase de primeros auxilios, más parece otra cosa que deja a todos confundidos, convirtiendo este relato en apropiado para el nuevo tema propuesto de vergüenza y confusión, como también para el anterior de deseo y pasión, que rima con listón, que ha quedado alto.
    Otro reto del que saldrán, seguro, otra remesa de buenas historias.

  2. Vaya! Quién le iba a decir a ese hombre que apostar por una clase improvisada le iba a salir rana. A aquellos dos ya les vale y a él, como diría mi padre, la vida le ha puesto un abreojos.
    Lo que no sabemos es si al maniquí lo hicieron desaparecer a conciencia o todo fue fruto de la causalidad que se andaba llamando a gritos, desde el subconsciente.
    Un micro muy original, desde luego y, una vergüenza de esas curiosas que siente el ajeno, por lo que el propio debería sonrojarse.
    Un abrazo JAMS.

Dejar una respuesta