Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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04. Las agallas de los mansos (Edita)

Lo conocía bien: además de ser vecinos, fuimos juntos a clase. Aunque receloso, asumí liderar el operativo de búsqueda. Había desaparecido después de agredir brutalmente a su madre. Ella, malherida, se preocupaba más por él que por sus lesiones. Le prometí encontrarlo vivo.

Estaba al borde de un precipicio. Era la única salida digna, pero corpulencia y orgullo no implicaban valentía. Como tampoco quería entregarse, me retó:

─¡No tienes huevos a dispararme!

Bajé el arma. Igual que hacía antaño en el recreo ante sus ataques, le di la espalda y  retrocedí. Empezó a insultarme. Aceleré. Para que la distancia no me impidiera seguir oyendo improperios, necesitó aproximarse.

─¡Gallina! ¡Zurullo uniformado!

El plan funcionaba. Avisé sigiloso a los compañeros que, escondidos, esperaban órdenes. Cuando el camino se estrechó lo suficiente, simulé tropezar en un pedrusco y caí aparatosamente emitiendo gritos desgarradores. Seguro de mi debilidad, emprendió la huida, rozándome casi. En ese momento, con rapidez extrema y efecto sorpresa, pude inmovilizarlo. Los refuerzos aparecieron enseguida.

La pobre señora no se cansa de agradecerme la vida del hijo. Yo me arrepiento de haber hecho lo correcto cada vez que la veo arrastrar andador y secuelas hacia el presidio los días de visita.

 

30 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Una madre no reniega de su hijo, sea como sea. A veces algunos tienen lo que no merecen, una madre como esa, y un agente de la ley humanitario, quizá no tanto con él, aunque sí con ella.
    Un abrazo y suerte, Edita

  2. Pablo Núñez

    Perfecto título para un relato tan bien ejecutado. El protagonista hace lo correcto, pero le duelen los recuerdos y, aún más, el presente de esa madre. Deja patente también que el amor de una madre está por encima de cualquier condición. Me ha encantado, Edita.
    Mucha suerte con él y un abrazo.

    1. Puri Rodríguez

      Dura y muy triste tu historia, querida Edita, pero tan, tan real…Pobre madre, víctima de un hijo que no se la merece pero al que seguirá amando hasta el fin. Un beso y suerte, guapa.

  3. Gema Herráez

    Edita estupendo relato que yo veo como un corto cinematográfico porque es muy visual y con un final perfecto, verosímil y que cierra la historia a la perfección.
    Un abrazo

  4. Rafa Heredero

    Hola, Edita. Pues a esa idea de buscar en un micro el conflicto entre dos antagonistas (y aquí no pueden ser más dispares), me encanta el añadido de esa otra protagonista que sirve de nexo entre los dos
    Un abrazo y mucha suerte.

  5. Rosa Gómez Gómez

    Aunque tu protagonista se arrepiente por haberlo dejado con vida, es seguro que si le preguntas a la madre te dirá siempre que prefiere eso a sobrevivirlo. Dicen, y espero no tener que comprobarlo, que es lo peor que les puede pasar a unos padres.

  6. Titulazo para un relato que se disfruta casi con palomitas, tiene un ritmo de película excelente. Qué suerte tiene ese “elemento” con su madre, pero, sobre todo, qué suerte de haber topado con un agente así de templado. Nos pones a prueba como lectores; dan ganas de perder la paciencia con él.
    ¡Mucha suerte!
    ¡Un saludo!

  7. Barceló Martínez

    Hola, Edita.
    Una historia muy cinematográfica, estupendamente bien narrada. No deja de sorprenderme lo mucho que se puede contar en tan poco espacio cuando, como tú lo has hecho, se hace con tan buen oficio.
    Un cálido saludo.

  8. Rosalía Guerrero

    Edita, coincido con los comentarios. o es fácil condensar una trama policíaca en un micro, y tú lo has conseguido manteniéndonos pegados a la pantalla.
    Y me encanta ese policía, que hace lo correcto cuando lo que le dicta su conciencia es otra cosa.
    Un abrazo y suerte.

  9. Hola, Edita. Lo que en principio me llamó la atención de tu micro fue ese título en apariencia tan poético, que nos abre la puerta a una historia dura, con justicia bien ejercida pero con consecuencias tremendas e inmerecidas para esa madre. El policía utilizó su experiencia pasada y sus «agallas de manso» a su favor para atrapar al que fuera su antiguo acosador y compañero de clase, ese que golpeó a su madre dejándole secuelas terribles. En vista de ese desenlace, es comprensible que se sienta así, pero hacer lo incorrecto lo hubiera degradado al nivel del violento… El suyo es un coraje muy pero muy inteligentemente ejercido…

    Muy bueno, me encantó.

    Un beso grande, Mariángeles

  10. El “manso” demuestra más coraje que el violento, y el giro final deja un poso amargo que invita a la reflexión. Muy potente ese contraste entre valentía y orgullo. Muy buen texto, Edita.

  11. Liliana

    Muy bien reflejado que un maltratador por definición es un cobarde. El agente, aunque con pena de ver a la madre inválida, seguro que dormirá tranquilo. Felices y mucha suerte, Edits

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