05. CUATRO SILENCIOS (Ángel Saiz Mora)
Estruendo que paraliza juegos durante el recreo. Tintineo de vidrio caído sobre el suelo del patio. Rostro colérico a través de la ventana rota.
Balón en mano, el director exige conocer la identidad del causante.
Repite la pregunta, con advertencia de grave castigo colectivo.
Temerosos de represalias aún peores, las que reciben los chivatos, todos mantenemos un silencio encubridor.
Quien menos se espera levanta un brazo. Él no ha sido, pero declara ser autor del destrozo. Gracias a su noble y valiente sacrificio hay un silencio de alivio. Algo me hace reaccionar, lo que me faltó para defender a este mismo compañero cuando sufrió acoso. Tampoco he sido, pero con un «y yo» me uno a su falsa confesión. Esta vez no voy a dejarlo solo.
Se suman más estudiantes, hasta los secuaces del verdadero responsable, que se esconde tras un silencio cobarde, con la puntera aún caliente después del trallazo. La bravura de la que presumía cuando humillaba a su víctima favorita ha desaparecido. Ahora tiembla de miedo y vergüenza.
Impresionado por la solidaridad de sus alumnos, el director finaliza el interrogatorio. Solo rompe su silencio complacido cuando llama por teléfono al cristalero.
Nada vuelve a ser lo mismo.


Me ha encantado, lo que cuentas y cómo lo cuentas. El título, perfecto, destacado después a lo largo del texto. Si le quisieras poner un subtítulo, te cedería el de mi relato, que le pega estupendamente. Ja ja ja. La frase de cierre, redonda.
Me alegra que te guste, Edita, a mí también el tuyo. Los mansos tienen más agallas de lo que parece. Que no paren las letras. Muchas gracias y un abrazo
Cuatro silencios bien marcados en tu estupendo texto. Me recuerda a la infancia, cuando esos aspirantes a matones hacían sus bravuconadas y se escondían luego en ese silencio cobarde que señalas.
Impecable forma de contar el coraje del agredido y la cobardía del agresor. Estupendo el título y el remate.
Un fuerte abrazo, Ángel, y mucha suerte con él.
A veces los silencios cuentan muchas cosas, casi se puede decir que lo dicen todo. Los matones son siempre cobardes.
Mil gracias, Pablo.
Otro abrazo grande para ti
Redondo, Ángel. Muy bien marcados los silencios, muy apropiados para cada situación, y muy bueno el desarrollo de la acción. Me alegra que le hayan sacado los colores al matón de la clase y espero que, como dice la frase final, nada vuelva a ser lo mismo.
Ay, le di al botón antes de mandarte un abrazo. Así que te mando dos, para compensar.
Los matones solo se valen del miedo y de sentirse arropados, pero si se quedan solos, como merecen, todo el montaje se les desmorona.
Muchas gracias, Ana María.
Ahí van dos abrazos también.
Gran micro, como siempre, querido Ángel. Qué bien describes el coraje de muchos y la cobardía de alguno…La de ese acosador, cuyo único argumento es su violencia. Un abrazo y suerte, guapo.
La violencia no debería ser ningún argumento, o si acaso, solo en casos muy contados y extremos, el último. Los alumnos de ese centro, por el acto de coraje de uno de ellos, supieron ponerse del lado correcto, y sin violencia
Muchas gracias, Puri.
Un abrazo
Buen repertorio de silencios, amigo.
Silencios que, lejos de ser un paréntesis, pueden tener más protagonismo y verdad que muchas palabras.
Gracias, Jesús.
Un abrazo.
Silencio, coraje, arrepentimiento, generosidad, comprensión…son muchos l9s elementos que se combinan en este relato. Suerte y enhorabuena, Ángel.
El ser humano, cuando recibe los ewtímulos precisos y actúa al unísono, es capaz de generar los mejores sentimientos y actitudes, que es lo que mueve el mundo.
Muchas gracias y un abrazo, Manuel
En tu relato no solo están los silencios muy bien descritos sino que se puede extraer una reflexión como una moraleja. Una acción valiente y generosa puede generar otras iguales y cambiar actitudes. No ceder al odio, a la venganza y al miedo nos hace mejores y por tanto el mundo es mejor. No perdamos la esperanza ni el coraje por difícil que parezca conseguirlo.
Un abrazo
El derrotismo conduce a la desesperanza personal y colectiva. No es fácil no caer en él. Una actitud rebelde contra lo impuesto e injusto, aunque parezca inútil, puede contagiar a otros, ser esperanzadora, como bien dices.
Muchas gracias y un abrazo, Gema
Buen relato con silencios muy definidos y coraje, me lleva al cole de años remotos con chivatos, amenazas y castigos. Ya me repito con los anteriores comentarios, todos acertados. Suerte y un abrazote, Ángel.
Todos hemos conocido y sufrido a slgún matón, y algún castigo no merecido a causa de otros. Real y desgraciadamente, la historia se repite, víctimas y victimarios.
Muchas gracias, Pablo.
Un abrazote
Muy bien hilados esos cuatro silencios, Ángel. Está fenomenal el coraje mostrado para no dejar solo al compañero, nunca es tarde para rectificar y hacer lo correcto, un cambio a mejor.
¡Abrazo!
Como bien dices, nunca es tarde para rectificar y hacer lo correcto, o al menos, intentarlo.
Muchas gracias y un abrazo, Aurora
Qué buena lección que no olvidarán en su vida. Una historia que cambiará el comportamiento de sus protagonistas. Buen coraje.
El verdadero coraje puede tener muchas formaa de mostrarse. Agachar la cabeza siempre, o mirar para otra lado, no es una opción.
Muchas gracias, Paloma.
Un abrazo
Es cierto que, muchas veces, los silencios dicen tanto… Como los cuatro de tu relato, que todos tienen mensaje. Y el chicho con coraje creo que no sufrirá más acoso, pues tendrá amigos a su lado.
Bien contado!
Un abrazo,
Carme.
Un simple gesto como levantar un brazo puede cambiar el mundo para mejor. Aunque solo parezca un poco, es mucho.
Muchas gracias, Carme.
Un abrazo
Hola Angel
Genial esos 4 silencios con los que dibujas esa escena donde los compañeros ayudan al débil y dejan en evidencia al culpable.
Los silencios forman el esqueleto y lo hacen redondo.
Enhorabuena, compañero
Un abrazo
Los silencios, a veces, hablan a gritos. Paradojas del proceder humano.
Grqcias por leer y comentar, Alberto.
Un abrazo
No sé con cuál de los silencios quedarme, Ángel. Me gusta cómo los has ido intercalando, creando una estructura impecable. El título, estupendo.
Un micro que, a pesar de todo, resuena en nuestras conciencias, y espero que en la de tantos matones escolares.
Un abrazo y mucha suerte.
Los matones se alimentan del miedo que producen, cuando se les planta cara de manera digna, sin ponerse a su nivel, queda en evidencia su cobardía real.
Muchas gracias, Rafa
Otro abrazo para ti.
En tu relato lo que más me satisface es tu frase final. Porque es cierto y no debemos olvidarnos que se puede anular así abusón si las personas se unen. Esto sirve para todo, incluso para el mundo.
Unas lección de vida.
Cuando la gente se une con verdadera convicción es capaz de superar cualquier escollo, o corregir lo que estaba torcido.
Muchas gracias, Rosa
Un abrazo
¡Qué maravilla de relato! Cuatro silencios que lo cambian todo para el día de mañana. Me ha encantado porque me ha traído un recuerdo precioso de El club de los poetas muertos, pero con un final propio muy potente, con ese “nada vuelve a ser lo mismo” tan alentador.
¡Suerte con él!
¡Un abrazo!
Un paso firme y conjunto puede cambiar el mundo, aunque solo sea un poco y en un ámbito restringido, aunque solo sea el de unas pocas personas.
Muchas gracias, Nuria.
Otro abrazo para ti
Empiezas con un «mal remate» y lo rematas fantásticamente. Gran relato, Ángel, con sus silencios muy bien medidos y su mensaje esperanzador. Enhorabuena.
Todos hemos hecho «alguna» de pequeños, lo que no resulta de recibo es permitir que otros se lleven el peso del castigo. Nobleza y compañerismo ante todo, algo que no se podía pedir a un bravucón de pacotilla, a una mala persona.
Muchas gracias, Sergio.
Un abrazo
Los bravucones escondidos entre la multitud y la culpa/responsabilidad cambia de sitio. Y es que el ir al despacho del director en aquellos tiempos era muy grave.
Cuatro silencios, un relato en cuatro tiempos. Un título muy potente. Y una historia muy visual. Muy de valientes que creen que no lo son.
Mucha suerte Angel ♣
Valientes que creen que no lo son, y valientes verdaderos que no lo parecían y surgen cuando hace alta.
Muchas gracias, ESperanza.
Un abrazo
Cuatro silencios que describen algo más que una escena. Enhorabuena por una propuesta tan esperanzadora, Ángel. Un abrazo 🤗
Con los abusones todo parece perdido, pero hay maneras, sobre todo, unidos, de cambiar las cosas.
Muchas gracias, María José.
Un abrazo
Hola, Ángel.
Abusones que se creen muy valientes, compañeros que se sacrifican por su propio enemigo, quizá para enseñarle una lección de solidaridad, aunque puede que errónea. Bueno,está claro que aquí el que ganará sí o sí será el cristalero.
Un cálido saludo, tocayo.
Lo del cristalero no lo había pensado, pero tienes razón: siempre hay alguien que paga los platos (o vidrios rotos) y quien se beneficia.
Muchas gracias, tocayo,y ahí va otro abrazo grande
Muy gratificante, Ángel, esta historia en la que los buenos valores no solo se imponen, sino que acaban propiciando que las cosas cambien para bien. Hace tiempo que el buenismo está siendo ridiculizado, mientras se viene mostrando al malismo como la alternativa válida. Y así va todo. Sin duda hacen falta muchos actos de coraje como el de estos niños. Y que sirvan de algo.
Me gusta además el modo en que está escrita, con ese juego de silencios tan dispares, y ese final tan esperanzador. Enhorabuena por la propuesta y mucha suerte con ella. Un abrazo.
Como bien dices, no parecen buenos tiempos para el buenismo, el ir con la verdad por delante, con respeto hacia el otro, sin pisar a nadie. Pero nunca hay que perder la esperanza, resignarse no es una opción.
Agradezco mucho tu lectura y tus palabras, Enrique.
Un abrazo
Qué bien colocados los cuatro silencios del título , y qué coraje el del niño que se autoinculpa. Me encanta esta historia, tiene una épica cotidiana que deja al abusón como lo que es: un cobarde.
Un abrazo y suerte.
Y lo dice el refrán: «Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces».
Muchas gracias, Rosalía.
Otro abrazo para ti
El solo hecho de que el chico narrador se una con ese «y yo» a la falsa confesión del compañero al que no defendió del acoso ya lo redime, o como mínimo, empieza a hacerlo y marca ese efecto dominó en los demás alumnos… Me encanta que se pase de tres silencios de connotación negativa a ese silencio complacido del director… La ventana rota es lo de menos, si marcó en todos un cambio de actitud, sobre todo si es el fin del acoso escolar…
Como siempre, un placer leerte, Ángel querido.
Un beso grande,
Mariángeles
Un hermoso efecto dominó, como bien dices, que ojalá se diera en muchos otros ámbitos. Cuando una colectividad actúa al unísono en un buen sentido todo parece posible.
Gracias por leer y comenfar, Mariángeles.
U abrazo
Pues a mí me has dejado en silencio un buen rato después de leer tus «CUATRO SILENCIOS», pensando en el mensaje ejemplarizante de tu texto. Ojalá se repitieran estos casos a menudo, pero al parecer los líderes malévolos están muy de moda en todos los niveles. Muy buena propuesta de coraje, Ángel. Suerte y un abrazo.
Los líderes malévolos tienen siempre acólitos que les siguen. Si por algún motivo pierden ese apoyo, queda reflejado lo que son: nada.
Mil gracias y felicidades por tu relato mencionado, Juana
De alguna manera tu relato me ha trasladado a la película de El club de los poetas muertos. Reconozco que mucho coraje deben de tener los niños y adolescentes hoy en día para hacer frente a algunos compañeros de la escuela. Un abrazo y mucha suerte, Ángel
No es mala referencia la de esa película. Y es cierto que hay que tener mucho coraje para hacer frente a compañeros de escuela y a personajes de todo tipo, antes y ahora.
Muchas gracias y un abrazo, Liliana