Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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10 AÑOS ENTC: LA PRUEBA DEL ARQUERO


Esta es la convocatoria de celebración de 10 AÑOS ENTC.

En esta entrada del blog tenemos el vídeorrelato

LA PRUEBA DEL ARQUERO, de Ana Fúster,

Ganador de la 2ª convocatoria ENTC en el año 2012.

 

Solo podrán participar los usuarios o participantes de ENTC a lo largo de sus 10 años.

La participación en el concurso será posible a través de  este formulario desde el que se enviará el relato y el seudónimo correspondiente. La organización se encargará de publicarlo debidamente firmado con el seudónimo que nos indique en un plazo de 24 horas.

El relato será INÉDITO de un máximo de 150 palabras (sin contar el título) y tendrá que enviarse antes de las 23 horas (hora peninsular) del DOMINGO 23 DE ENERO DE 2022 cumpliendo estas dos condiciones:

 

CONDICIONES

    • 1 El relato responderá a una composición libre, pero deberá mostrar claramente algún vínculo en el tema, trama, personajes o ilustraciones que podéis ver en el vídeo superior… dicho de otro modo, se mostrará claramente inspirado en parte o todo este videorrelato.
    • 2. En el título o dentro del texto del relato participante debe insertarse un fragmento literal de al menos 4 palabras extraído del relato del vídeo. No se permite variación de tiempo, género, número, ni orden… LITERAL. DE 4 PALABRAS MÍNIMO. Este fragmento, para que sea fácilmente identificado por el jurado… TENDRÁ QUE APARECER EN MAYÚSCULAS.

 

Consultadnos cualquier duda. Revisad bien el texto antes de enviarlo porque, una vez publicado no habrá posibilidad de corregir ni reeditar.

A finales de enero de 2022, el autor del presente videorrelato elegirá entre todos los presentados en esta publicación un relato que participará como FINALISTA para el concurso 10 AÑOS ENTC.

El fallo final del concurso se dará a conocer durante la celebración del 11 ENTCUENTRO celebrado en Arzúa en el próximo mes de marzo.

23 Respuestas

  1. JAMS

    CARCAJ INVERSO, de Español

    Éramos siete los seleccionados. En la pequeña cinta de cuero decorando nuestra frente, se advertía en caracteres antiquísimos:
    “REAL CUERPO DE ARQUEROS”
    A una señal del encendido de la tea, doblamos un poco la cerviz.
    La bóveda celeste estaba casi violenta de tan llamativa, con esos colorcillos imposibles en las cercanías del poblado y los palafitos de ensueño junto al lago.
    El silencio era perfecto. Y de repente, de más allá de Vega, algo tan rápido como un pensamiento, hizo presencia entre los siete, sin que ninguno supiéramos con claridad en qué consistía.
    Cuando adoptamos la posición de firmes, HannaH, La Sacerdotisa, se aproximó y extrajo una única flecha compuesta en un material desconocido que se había introducido en el carcaj desde el cénit. Los nuestros estaban vacíos. El ciclo se había completado.
    Descendí al puente levadizo de manera altruista.
    Porque fue elegido aquel descendiente de quien vio La Tríada.

  2. JAMS

    TAN LEJOS, TAN CERCA, de El Principito

    Mi padre contaba que esa constelación la lanzó Júpiter, que en ella sigue Calisto huyendo de Artemisa, que la parte del féretro sirvió de guía a Ulises en su regreso a Ítaca, que en la cola hay dos binarias -Mizar y Alcor- que un buen arquero debe distinguir con claridad, que entre éstas se coló una estrella a la que L.G. Liebknecechtse confundió con un planeta -Sidus Ludoviciana-, también decía que hoy, cuando él ya no estuviese, FIJASE LA VISTA EN ella, la Osa Mayor, y que allí, danzando en su carro, lo vería deseándome las buenas noches incontestables.

  3. JAMS

    EL DORADO, de Belfegor

    Un rico olorcillo sale de la pequeña fogata donde se asa un papagayo. Los dos indios mojicones con sus dos arcos a la espalda, están sentados alrededor de la lumbre.
    Con gran estruendo se separa la maleza y aparece parte de un Ejército.
    El capitán Lope de Aguirre detuvo la marcha y ordenó que formasen. DESPUÉS FUE APROXIMÁNDOSE A LOS JÓVENES y les conminó a que le entregasen la comida.
    Uno de ellos se levantó y le apuntó con su arco, Aguirre empezó a reírse y a bailar, haciendo sonar los hierros de su armadura. Disparó y la flecha resbaló sobre el peto.
    Las burlas aumentaron, pero la flecha del otro indio mojicón le entró por la boca y cayó hacia atrás herido.
    Sus soldados echaron a correr, los indios huyeron, pero no los persiguieron, se dedicaron a vejar y a mutilar el cadáver de Lope de Aguirre.

  4. JAMS

    PIDE UN DESEO, de Doña Urraca

    LA ONDULANTE ARENA DE LA MEDIA LUNA VACÍA se alteró por la llegada de la flecha que alguien había lanzado con tal fuerza que atravesó el firmamento, sorteó las estrellas y escapó de la gravedad de otros planetas, para llegar allí, a donde él quiso, sin errar ni un solo milímetro. Al impactar en el suelo, un habitante de lejano satélite la recogió, la llenó de ilusión y la devolvió a la Tierra con la dirección de destino y la hora exacta en que su hijo vio pasar un cometa y cerró los ojos.

  5. JAMS

    LA PRUEBA DEL ASTRÓNOMO, de Carlos

    Esa noche Karenin, organizador del juego, partió la Alocasia Amazónica, oreja de elefante, en pedazos. No los cortó en el sentido convencional, utilizó su propio método y todos recibimos nuestro trozo. Mientras él trajinaba con la fronda, yo repasaba los pasos que me permitieran encajar aquel rompecabezas.
    LA ONDULANTE ARENA DE LA MEDIA LUNA, me trababa los pies. Cuando llegó mi turno, y debía depositar la pieza vegetal sobre la tierra, dudé del éxito. Aproximándome fijé la vista en varios puntos de sus betas blancas, sin intuir aquel puzzle. Las reglas no permitían mover cualquier pedazo si después creías que el tuyo encajaba mejor en otro sitio.
    A unos siguieron otros hasta que la hoja recuperó parte de su forma original. En realidad se trataba de una selección de agudeza visual que determinaría mi ingreso en el real cuerpo de astrónomos. No fui admitido hasta la tarde de mi muerte.

  6. JAMS

    CADA UNO CON SU GUERRA, de Onírica

    Por orden divina la noche oculta luna y estrellas en su largo faldón de sombras hasta el amanecer. Los negros cuervos de la Torre de Londres sobrevuelan el recinto amurallado presos de una extraña agitación. El arsenal del reino ha sido asaltado, llevándose el tesoro más preciado. Son incontables los arcos y flechas desaparecidos, dejando desarmado al REAL CUERPO DE ARQUEROS. Sin embargo, todas las puertas permanecen cerradas y con sus pesados cerrojos echados.
    Felipa de Henao no sabe cómo calmar la furia de su esposo, el rey Eduardo III de Inglaterra.
    Cupido llega a casa derrengado; en su carcaj, ni una flecha que disparar. Su madre, Venus, pregunta qué le ha pasado. Él narra su odisea y ella, llevándose las manos a la cabeza, le dice: “Que no se entere tu padre. Ya sabes que para Marte las guerras son sagradas”.

  7. JAMS

    LA CRUELDAD DE LOS IGUALES, de Carballo

    Los arqueros alzaron sus arcos y sus cuerpos DANZARON CON EL VIENTO mientras apuntaban al objetivo que les había marcado su capitán :
    un loro de vivos colores.
    Este, al oír el murmullo de los trajes de los soldados moverse entre la maleza, optó por aletear sus alas y alzar el vuelo.
    Ellos, frustrados, comenzaron una riña infantil sobre quién sería el culpable. Esta lucha verbal terminó convirtiéndose en una sonora pelea, que se vio obligado a amansar, con sabiduría, el cabo primero.
    Luego vendría el lento retorno a su cuartel mientras oían con terror, el sarcasmo y las burlas de que eran objeto por parte de sus crueles compañeros, al llegar allí, de vacío.
    Esa mofa quedaría prendida entre sus carnes, y lo peor, perduraría para siempre entre sus peores recuerdos.

  8. JAMS

    DEL ROSA AL ROJO, de Bartleby

    París siempre fue el sueño de Samira y Abdel. Pero sabían que nunca reunirían el dinero necesario para visitarla. Afortunadamente, tras superar numerosas pruebas, ambos resultaron seleccionados para realizar un encargo en la Ciudad de la Luz. Hoy han llegado, ya conocen la torre Eiffel, han hecho un paseo romántico por el Sena y se han fotografiado en Montmartre. Después de comer en un bistrot, han ido al hotel y se han amado como si se fuera a terminar el mundo. Ahora toca cumplir con el compromiso, se colocan los cinturones en el pecho, terminan de vestirse y, aunque la inquietud transforma SUS MANOS EN AGUA, las unen para dirigirse caminando a la concurrida estación de metro.

  9. JAMS

    PRUEBA EXACTA, de rizzitos

    LA ONDULANTE ARENA DE LA MEDIA LUNA VACÍA se descompuso por la llegada de la flecha que alguien había lanzado con tantas ganas que atravesó el cielo, rodeó las estrellas y escapó de la gravedad de otros astros para llegar allí, a donde él quiso, sin equivocarse ni un solo milímetro. Al estrellarse en el suelo, un habitante de lejano planeta la recogió, la llenó de magia y la devolvió al mundo con el lugar y el tiempo preciso en que su sobrino vio pasar un volador sin pestañear.

  10. JAMS

    EL SECRETO DE SUS OJOS, de Matilda Johnson

    No fue fácil asumir que jamás sería arquero. Pasado un tiempo asumió que tendría que buscar un modo diferente de ganarse la vida y fue así como acabó convirtiéndose en unos de los mejores cazadores de la zona. Si bien, de las innumerables presas que se cobró, solo una le proporcionó paz y satisfacción: ese capitán miope que nunca admitiría que donde él veía dos había tres estrellas; el secreto de un asesinato que quedó enterrado junto a los huesos del mejor cazador en LAS DUNAS DE SU TUMBA.

  11. JAMS

    PERMUTA CELESTIAL, de Procrastinator

    Cupido, el arquero de Dios, se jubilaba. Un comité de selección de personal reunió en el paraíso a los candidatos más idóneos: Guillermo Tell, Robin Hood, Toro Sentado y un servidor. Mi mérito fue una heroicidad de juventud, conseguir un peluche en las fiestas de mi pueblo con un arco y flechas de ventosas.
    La prueba consistía en encontrar pareja a Sebastián, un cuarentón poco agraciado. Guillermo y Robin insertaron sus flechas en el centro del corazón de dos mujeres, parecían idóneas, pero la fusión emocional no se produjo. Toro Sentado lanzó su flecha sobre una pelirroja y, por deformación profesional, su hacha, esta le partió el corazón. Yo tuve que acercarme lo suficiente para no fallar. En el paraíso el tiempo no existe, pero puedo decir con orgullo que Sebastián y el portero de la discoteca estuvieron casados cuarenta primaveras.

    CIENTOS DE AÑOS MÁS TARDE sigo conservando el trabajo.

  12. JAMS

    ROSA, de Pálido

    En la hora azul del 9 de marzo de 1882, la lente del telescopio refractor pulió —DE UNO EN UNO— cada rincón del firmamento hasta desabrochar el cinturón que albergaba al asteroide 223 (Rosa). Su eufórico y romántico descubridor no encontró mejor lugar en el que documentar para la posteridad la efeméride del hallazgo, con un garabateo de datos y cifras, que el papel de seda de la floristería situada enfrente del observatorio de la Universidad de Viena. Antes de que amaneciera, abrió uno de los ventanales y lanzó un beso hacia el único balcón que iluminaba la luna en la esquina de Joseph-Kainz-Park. Se desconoce la razón del nombre elegido para el cuerpo celeste, o quizás se oculta piadosamente, pues la esposa del astrónomo atendió toda su vida por Mathilde y era bien conocida su alergia a las flores.

  13. JAMS

    ARQUERO ESTELAR, de Jo March

    HASTA LA MISMA NOCHE que lo vela y se conduele de él queda sorprendida al verlo abrir los ojos, salir del Féretro, tomar arco y flecha, encontrar lo que busca ahí mismo, entre Mizar y Alcor, y sin perder tiempo efectuar el disparo: el brillo de la estrella impacta en la lente y da de lleno en el ojo, que mira sin pestañear… «Sidus Ludoviciana», la bautiza el astrónomo.

  14. JAMS

    RECLAMO, de Wenceslao Izquierdo

    Como la residencia estaba cerca de un aeropuerto, los tres ancianos ocupaban las tardes viendo pasar aviones; MIRABAN AL CIELO Y MURMURABAN UNA PALABRA. Curiosas, las cuidadoras descubrieron que nombraban a sus hijos, los que nunca venían a visitarlos.

  15. JAMS

    ABSURDA GUERRA, de Respiración

    Isa arrastraba de la mano a su hermano pequeño y le animaba a cantar aquellas canciones de la niñez.
    Las sandalias, al apresurar el paso, se atascaban con el polvo del camino y las cigarras entretenían con sus estridentes sonidos.
    Mientras caminaba, él pensaba en aquellas noches pasadas de luna y estrellas cuando, sentados en el porche, Nadia les contaba bonitas e intrigantes historias.
    Acarició, con mimo, la herencia de su padre; un arco de madera grabado con la constelación del Carro.
    Un guardia FUE APROXIMÁNDOSE A LOS JÓVENES y les dijo que allí no se permitían armas.
    La alambrada y una fría tienda acogieron sus cuerpos cansados.
    Isa tensó su arco por última vez. La flecha ascendió a lo más alto. Sin lograr alcanzar la Osa Mayor se estrelló contra el suelo.
    Allí, libremete, permaneció entre la yerba y fuera del encierro aguardando el final de aquella absurda guerra.

  16. JAMS

    CADENA, de América

    DETUVO LA MARCHA Y ORDENÓ QUE FORMASEN una cadena humana para ir pasando los cadáveres hasta el claro. Las botas herían de muerte el terreno alfombrado con una capa de musgo, que por momentos los hacía caer de rodillas para incorporarse de inmediato. Mientras, no paraban de traer más y más cuerpos. El novato, a mitad de la hilera, resoplaba tratando de pensar en cualquier cosa que no fueran las extremidades, las cabezas de ojos abiertos, los cuerpos ensangrentados y mutilados que iban pasando por sus manos unos tras otros. Rogando que de una vez por todas llegara el momento de cubrirlos con las montañas de tierra que rodeaban la gran fosa y de apisonar el suelo como se apisonan los sueños, pero nunca la verdad.

  17. JAMS

    EMPATÍA VERSUS VOCACIÓN, de Ladybug

    Desde pequeño quiso ser arquero. El culpable fue Baltasar que le trajo un arco con unas flechas de colores que se adherían a las ventanas y a las puertas, excepto en el lomo de Toby, ¡y mira que lo intentaba veces!
    Cuando cumplió los 17 se inscribió en la Federación Internacional de Tiro con Arco, y siguió preparándose para conseguir su sueño; participar algún día en las olimpiadas.
    Aquella mañana CUANDO LLEGÓ SU TURNO, la diana, a sesenta metros de distancia, desapareció de su vista y en su lugar, inesperadamente, un bulto al que disparó sin pensárselo dos veces. La flecha entró en su cuello. Cuando se acercó a él, aún tenía los ojos abiertos. Destrozó el arco y las flechas allí mismo. No le devolvería la vida a ese pobre corzo, sin embargo decidió no correr más el riesgo de arrebatársela a cualquier otro.

  18. JAMS

    EL ORO DE MELCHOR, de Agüerojero

    Y Shafik, decepcionado, volvió al monte con su rebaño de cabras. Siguió observando los cielos nocturnos, los astros DE UNO EN UNO, las fases de la luna y el capricho del sol al salir cada día por un distinto lugar. Una mañana rompió su arco y abandonó la tribu dispuesto a buscar otro futuro en Ur.
    No le costó ser admitido al servicio del señor del mirador de los astrónomos. Tuvo ocasión de demostrar el poder de su vista. Las vitelas en las que aquellos hombres sabios pintaban los mapas celestes se corrigieron y ampliaron con los datos que Shafik fue dando.
    Una noche el muchacho avisó de lo extraño de una estrella que caminaba hacia el oeste.
    Siguiéndola llegaron a la antigua tierra de los fenicios y frente a una cueva, en cuya entrada cuchicheaban unos pastores, Shafik tiró del ronzal del camello para que su señor se apease.

  19. JAMS

    IVCDLXXIX ANNO, de Egomet

    Corrían tiempos oscuros. Pocos eran capaces de ver más allá de sus narices. Pero, Shafik tenía una rara clarividencia para entender la mecánica cósmica. Siempre atento a cualquier desajuste, sabía hasta dónde tensar la cuerda . Sus relaciones interestelares le enseñaron que, hacer la vista gorda, rara vez constituye una PRUEBA DE AGUDEZA VISUAL.
    Aquella noche de San Lorenzo, el cielo brillaba como nunca. La vía Láctea se mostraba en todo su esplendor. Las Perseidas vagaban en todas direcciones, cargadas de presagios y deseos. Nadie parecía percatarse de que el Cometa Swift- Tuttle se acercaba peligrosamente a la Tierra. Nadie, excepto Shafik. Con la ayuda inestimable de la fuerza electromagnética, logró inducir el alineamiento en arco de cinco estrellas . Instantáneamente, la potencia acumulada se tensionó hasta el límite.
    La deflagración subsiguiente superó lo imaginable y, el universo estrenó un nuevo equilibrio. La Tierra pudo seguir girando y mirándose el ombligo.

  20. JAMS

    LA SEÑAL, de Ikigai

    El mercader esperaba al pie de las escalinatas de su mansión. La leyenda decía que escondía valiosos tesoros. Era muy codiciada por los ladrones, pero él confiaba en su nieto Shafik apostado en la penumbra con el arco dispuesto.

    El mercader estaba intranquilo. Aunque el tracoma lo había dejado ciego, su oído era extraordinario. Esa mañana el viento le había cuchicheado un tenue rumor de tres caballos aproximándose. Él los esperaba concentrado, apoyado en un bastón.

    Al acercarse, los jinetes vieron el velo blanco en sus ojos. La presa era fácil, pensaron. Los oídos del mercader percibieron el desenfundar de sus dagas y el reparto del botín en voz baja. PARECÍAN MOFARSE DE ÉL. Decidido, levantó su bastón. Una flecha atravesó el corazón del primero y otra el cuello del segundo. El tercero salió huyendo para volver con más hombres. Ya estaba muy lejos, pero Shafik tenía un don.

  21. JAMS

    JUEGO DE NIÑOS, de Madness

    Entre el sol abrasador que caía sobre sus cabezas durante el día, las heladas nocturnas, las botellas de aguardiente que bebían para combatir el frío y poder conciliar el sueño y su extrema juventud ―apenas sumaban entre ambos cuarenta años―, los dos aspirantes a combatientes perdieron el juicio tras cuatro meses de prácticas en pleno desierto.
    Una noche, tras su segunda botella, DANZARON CON EL VIENTO y jugaron a la ruleta rusa. Fue Shafik quien apoyó el arma en su boca y disparó. Afortunadamente, la bala salió por la oreja causando solo una herida, pero al sentir el sabor de la sangre cayó desplomado del susto.
    Con tanto alcohol en su debilitado cuerpo, soñó que lo habían enterrado en un reloj de arena. Y que irremediablemente, cada minuto, era engullido y arrojado al otro lado del mismo.
    Cuando despertó con aquella terrible resaca, juró que jamás volvería a beber.

  22. JAMS

    PÉRDIDAS Y ENCUENTROS, de Texana

    En una cantina texana dormitaba en un chaise longue una muñeca de maíz, muñeca de boca quedita que subsistía domesticando las balas. De inmediato supe que era Sidus, la niña de mirar de estrella, que había perdido años atrás en LA ONDULANTE ARENA DE LA MEDIA LUNA VACÍA.

  23. Ana Fúster

    Hacía muchísimo tiempo que no volvía a este texto, escrito en mi «prehistoria microrrelatista». Os doy las gracias a todos los que habéis pensado que este arquero se merecía dedicarle un relato.
    Confieso que me decidí con cierta rapidez por «El oro de Melchor», de Agüerojero, porque me robó el corazón que le diese a Shafik una vida feliz donde su vista prodigiosa le fuese reconocida y resultase de tanta utilidad, teniendo un papel fundamental en una historia tan celebrada después durante siglos. Es un relato muy bien narrado y que incide en la justicia poética, como creo que también lo hace «La prueba…».
    Y de «Permuta celestial», de Procrastinator, me gustó su originalidad y sentido del humor. Es difícil llegar de Shafik a este arquero aficionado y al parecer un poco cegato, todo un salto imaginativo. Muy divertido.
    Y esto es lo que tiene tener que elegir uno solito, es un ejercicio de subjetividad…

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