Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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102. Más sabe Melancolía por vieja que por triste (Concha García Ros)

Tristeza se sentía hoy de buen humor. Se le notaba en los ojos, que permanecían secos, y en las comisuras de los labios que mostraban una ligera inclinación hacia arriba. Estaba cansada de tanto llanto y, en cierto modo, también del consuelo de los demás. Quería ser una mujer fuerte, más ahora que había decidido abrir las puertas de su librería.

Doña Melancolía estaba aburrida, más de lo habitual. Normalmente la idea de hacer cualquier cosa para acabar con el tedio se le antojaba labor titánica y prefería permanecer en aquel estado de infeliz letargo. Pero esta mañana, después de ver la noticia en el periódico local, sintió un extraño impulso y tomó la decisión de visitarla.

Por fuera ya presentaba un aspecto acogedor, con su toldo azul y las macetas con crisantemos, que lucían colgadas en la pared, a ambos lados de la puerta. Le gustó.  Y al mirar el escaparate le dio un vuelco el corazón cuando vio, como ejemplares destacados, las “Leyendas” de Bécquer y “Gente Sombría” de su admirado Chéjov.  Empuñó el pomo de la puerta, cruzó su mirada con la de la joven dependienta y supo que había encontrado su sitio.

8 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    La tristeza y la melancolía, invisibles pero presentes y personalizadas en doña Tristeza y doña Melancolía, pueden superar su naturaleza negativa y alcanzar la dicha; incluso, hasta aliarse entre ellas para progresar.
    Un relato que nos muestra que todo es posible con buena voluntad. Una vez dado ese paso primero, el que parece insuperable, todo resulta más sencillo de lo que parece; a menudo, hasta parece venir rodado.
    Un abrazo y suerte, Concha, con esta historia esperanzadora, con un título que casi podría ser también otro microrrelato en si mismo.

    1. Gracias, Ángel, por tus palabras. En esta convocatoria me estaba costando escribir algo porque con la situación que vivimos no me apetecía rebuscar en la tristeza, así que decidí darle un giro de esperanza a mi relato. Creo que ahora todos la necesitamos más que nunca. Un fuerte abrazo.

  2. Doña Melancolía entró al lugar más hermoso del mundo para los que leemos y escribimos y, con ello, Doña Tristeza de seguro encontró otro motivo de sobra para seguir con las comisuras de los labios para arriba siendo, irónica y maravillosamente, una tristeza alegre de esas que gustan de los escaparates llenos de libros, los toldos azules, y los crisantemos…

    Una personificación deliciosa y más que sentadora para esas dos «doñas» a las que generalmente les huimos y hoy, sonriendo, nos invitan a leerlas…

    Felicidades, Concha.

    Cariños,
    Mariángeles

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