Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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11. Sola en casa (Edita)

Esa tarde, la fiebre gripal me obliga a quedarme en cama. Suena el timbre. Pretendo ignorarlo, no espero a nadie. Los timbrazos insisten; aunque mareada, debo levantarme. Salgo en bata al pasillo. Silencio. Mejor así. Al regresar, oigo un golpe en el salón. Supongo que es mi marido; habrá olvidado las llaves y, como yo no he respondido, entraría por una ventana accesible. Pero dentro de la estancia, encuentro a un desconocido.

─¿Qué hace usted aquí?

─¿No es esta la casa del abogado?

─No.

─Quería sorprender a un amigo y menudo susto acabo de darle. ¡Cómo para denunciarme! Ya salgo.

Se dirige al vestíbulo. Le abro la puerta, desconcertada. Marcha en un coche rojo demasiado lento. Mientras cierro todo concienzudamente, voy asimilando lo ocurrido y empiezo a temblar. Recuerdo que un hijo de los vecinos del chalet nuevo estudió Derecho. Los llamo. Él mismo coge el teléfono. Niega tajante que ese hombre sea amigo suyo, según la descripción detallada que le facilito. La misma que podría dar hoy, media vida después: varón esbelto de unos treinta años, bien peinado y trajeado, gabardina azul marino… Lo más extraño es que tampoco logro olvidar el aroma desconocido e intenso que dejó.

4 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Esta mujer siempre tendrá la incertidumbre, dudas acerca de las intencioness de ese personaje misterioso que reconoce que no le desagradó, y lo que podría haber sucedido. Ese sentir está muy bien transmitido, porque verdad es quw dwja pensando, como si estuviéramos en su lugar.
    Un abrazo y suerte, Edita

  2. Incertidumbre hasta la última línea. Ese aroma que permanece en la memoria afectiva tantos años después deja flotando el misterio y consigue que el lector tampoco pueda olvidar a ese desconocido. Un abrazo, Edita.

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