11. Sola en casa (Edita)
Esa tarde, la fiebre gripal me obliga a quedarme en cama. Suena el timbre. Pretendo ignorarlo, no espero a nadie. Los timbrazos insisten; aunque mareada, debo levantarme. Salgo en bata al pasillo. Silencio. Mejor así. Al regresar, oigo un golpe en el salón. Supongo que es mi marido; habrá olvidado las llaves y, como yo no he respondido, entraría por una ventana accesible. Pero dentro de la estancia, encuentro a un desconocido.
─¿Qué hace usted aquí?
─¿No es esta la casa del abogado?
─No.
─Quería sorprender a un amigo y menudo susto acabo de darle. ¡Cómo para denunciarme! Ya salgo.
Se dirige al vestíbulo. Le abro la puerta, desconcertada. Marcha en un coche rojo demasiado lento. Mientras cierro todo concienzudamente, voy asimilando lo ocurrido y empiezo a temblar. Recuerdo que un hijo de los vecinos del chalet nuevo estudió Derecho. Los llamo. Él mismo coge el teléfono. Niega tajante que ese hombre sea amigo suyo, según la descripción detallada que le facilito. La misma que podría dar hoy, media vida después: varón esbelto de unos treinta años, bien peinado y trajeado, gabardina azul marino… Lo más extraño es que tampoco logro olvidar el aroma desconocido e intenso que dejó.


Esta mujer siempre tendrá la incertidumbre, dudas acerca de las intencioness de ese personaje misterioso que reconoce que no le desagradó, y lo que podría haber sucedido. Ese sentir está muy bien transmitido, porque verdad es quw dwja pensando, como si estuviéramos en su lugar.
Un abrazo y suerte, Edita
Ja Ja Ja. Me hace gracia la interpretación que haces de los sentimientos de la mujer. La realidad es otra. Pero voy a esperar a ver que ven los demás comentaristas. Muchas gracias por tu enorme trabajo.
Incertidumbre hasta la última línea. Ese aroma que permanece en la memoria afectiva tantos años después deja flotando el misterio y consigue que el lector tampoco pueda olvidar a ese desconocido. Un abrazo, Edita.
Muchas gracias, Sergio.
Has creado un relato que a mí particularmente me deja con ganas de saber más. Es intrigante, ¿quién es el desconocido, a quien buscaba realmente, acaso es una alucinación de la mujer por la fiebre?. Edita por favoooooor,resuélvenos el misterio. En cualquier caso, éxito total porque has conseguido despertar nuestra incertidumbre.
Un abrazo
Estoy encantada con vuestras reacciones. Me encantaría seguiros contando, pero no me llegaban las 200 palabras y además rompía el misterio, ja ja ja. Aunque hay detallitos novelados, la mayoría del relato es real y sé qué pretendía y quién es el misterioso personaje. Te pido que me esperes un poco para que la gente siga especulando, y luego os cuento. Muchas gracias.
Mi padre siempre ha dicho que “ el demonio tiene cara de conejo” ( no me preguntéis que significa). Pues eso, es satanás disfrazado con olor a azufre?
Nos tienes en ascuas!
Ja ja ja. Me esforcé por crear intriga, pero no me podía imaginar que despertaría diferentes versiones. Estoy encantada. Puedes echarle un vistazo a lo que le he contestado a Gema. Muchas gracias.
A ver, Edita, tienes a la tropa alborotada. A mí también. Sé que el olor va de la mano con la memoria y cuando volvemos a olerlo nos llena de recuerdos… ahora bien «varón esbelto de unos treinta años, bien peinado y trajeado, gabardina azul marino». Teniendo en cuenta que los abogados, a veces, tenemos amistades peligrosas… que a veces prefieren «pegar» a «pagar»…Me has llenado de incertidumbre… Enhorabuena Edita y espero el «continuará»
Ja ja ja. Os merecéis que continúe por lo bien que me lo estáis haciendo pasar con vuestras ideas variopintas. Échale un vistazo a lo que le he respondido a Gema, porfa. Muchas gracias.
Nos tienes en ascuas, Edita, y yo, puestos a imaginar, me tiro de cabeza.
¿No serás, por casualidad, vecina del abogado de Mario Conde? Tu descripción de tan insólito visitante me remite al banquero, que anduviese por allí intentando verse a escondidas con su socio.
Bueno, aparte de este desatino, decir me gusta mucho el clima de tensión que creas en el relato. Si además nos hacer pensar y jugar, mejor todavía.
Mucha suerte con él y un abrazo.
Ja ja ja. Me está dando más alegrías este texto de lo que esperaba. Te emplazo a leer un poco más abajo, que ya toca descubrir el misterio. Muchas gracias.
Hola, Edita.
Me da a mi que esta historia podría tener muchas vertientes: desde suspense a erótico-festiva, ja,ja,ja. ¿Quién será ese señor? Yo tengo mi propia teoría.
Un saludo.
Ja ja ja, Nunca un texto mío ha dado tanto que imaginar. Más abajo, os cuento. Muchas gracias.
Aunque no soy partidaria de destripar las historias, esta vez correré el riesgo de deslucir el relato con la explicación porque lo merecéis. Allá voy.
La mujer griposa era yo. El varón esbelto, según nos explicó la Guardia Civil, era un chico bien de familia adinerada que tenía el “vicio” de robar (estamos hablando de los años 90, ahora sería cleptomanía). Hoy no recuerdo el aroma (quizás un perfume de ricos o alguna droga), pero durante muchos años estaba segura de reconocerlo si lo percibía de nuevo; sí conservo su imagen nítida en la memoria. No porque me gustara, ja ja ja, sino como secuela del trauma, del miedo, del shock… Aunque él, que después de timbrar varias veces creería que no habría nadie en casa, se asustaría con la mujer fantasma otro tanto, ja ja ja. Quizás eso y mi tontera febril me salvaron de algo más grave. Cuando lo vi tras la cortina alejarse en el coche a paso de tortuga, quise creer que la milonga que me había contado era cierta y que andaba buscando la casa del amigo abogado, pero no. El abogado y su madre lo vieron clarísimo y se acercaron a acompañarme mientras no llegó mi marido con los niños. Nunca lo volví a ver ni oler por suerte, pero nos enteramos 2 o 3 años después, también por la G. C., de que la familia, harta de pasar vergüenza con él, lo había desterrado a un país lejano.
Gracias por la explicación, Edita. Menuda experiencia; tuviste suerte después de todo. Normal que la recuerdes con tanto detalle.
Jajajaja Jamás hubiera imaginado que era una historia real. Increíble pero esa es la magia de la literatura. Los relatos dejan de ser de sus autores y pasan a ser de sus lectores y cada uno hace de él su propio relato como ha quedado demostrado con tu historia Edita.
Pues yo estaba dándole vueltas al azufre, al Varón Dandy, a la CIA y a un vendedor de enciclopedias, pero al final he tenido que leer la solución. Enhorabuena por el relato y por la que has liado. Suerte, Edita.
Ja ja ja. La primera sorprendida por revuelo he sido yo. Muchas gracias.
Edita, gracias por desvelarnos el misterio. Yo también había pensado que la protagonista (o sea, tú) se quedó con las ganas de darse un revolcón con el apuesto desconocido jajajajja. Parece que por qui tenemos la mente sucia jajajajaja.
Un abrazo y suerte.
Ja ja ja. Serán los calores extremos de este verano. A mí, que era invierno, solo me produjo miedo y desconfianza, que tardaron en pasar. Muchas gracias.
Ostras, Rosalía, yo había pensado exactamente lo mismo. Jajaja. Nunca me hubiera imaginado que la historia la viviste en persona, Edita. ¡Qué fuerte!
Exactamente, fue muy fuerte. Ahora, después de muuuuchos años, tengo la suerte de poderlo contar tranquilamente e incluso reírme de la situación. Muchas gracias.
Vaaaaya, querida Edita, la que has liado con tu increíble aventura…Ni el mejor Hitchcock, nena. El final de la intriga me ha hecho recordar aquello de «los ricos también lloran», y compadecerme de esos padres con un hijo tan desubicado. Suerte y un abrazo enorme, guapa.
Sí, se ha liado algo la cosa, y no era mi intención, pero ha estado bien. Muchas gracias.
Muchas gracias por las explicaciones, Edita. Por desgracia creo que en la actualidad los que entran a robar no son tan educados como en los años 90. Nos has mantenido en plena incertidumbre hasta el final. Un abrazo y mucha suerte.
Muchas gracias a ti por pasarte por aquí, leer y comentar.
Hola, Edita. Antes del «destripe» oficial de la historia, de saber que es verídica y de que la protagonista eras vos, yo suponía que se trataba de un fantasma, claro, hasta sentir el golpe y toparme de narices con ese tipo de olor tan marcado, que quería «sorprender a su amigo» y casi te mata del susto a vos… Fue una suerte que fuera un cleptómano y no otro tipo de ladrón, y ahora es la excusa perfecta para abordar la incertidumbre en un micro…
No debe haber sido fácil estar en tus zapatos, y qué bueno que lo hayas podido contar…
Un beso grande,
Mariángeles
Tienes razón: fue una suerte que no fuera un delincuente. Más suerte sería que hubiera entrado en otra casa y me ahorrara el susto, que fue gordo y duradero. Ja ja ja. Pero no hay mal que por bien no venga: me ha valido para escribir este micro y divertirme con vuestros comentarios. Muchas gracias.
Jopé Edita, te tenía que haber comentado antes. La realidad es que te leí hace unos días, antes de tu explicación, pero por falta de tiempo aplacé la contestación. En esa primera lectura si que pensé que había sido un sueño, entre pesadilla y recuerdo, producto de la fiebre. Sin embargo, me dejó pensando el detalle del aroma que dejó.
Ahora, y una vez leída tu explicación, me dejas KO al saber que fue una experiencia vivida por ti. En fin, por lo menos ese ladrón de guante blanco era inofensivo.
Expectación, incertidumbre y revuelo logrado ja,ja,ja…
Ni me gusta ser personaje de mis relatos ni explicarlos, pero esta vez me he saltado mis propias normas “por exigencias del guión”. Ja ja ja. Muchas gracias por tus palabras.
Edita, te iba a comentar que tal vez era la fragancia de la seducción, una llamada a los sentidos para un cambio en la vida de la protagonista, pero tu confesión me ha hecho replantear el comentario. Ja, ja, ja.
Me quedo con que, para escribir un relato original, basta un recuerdo, una sensación, para que la escritora, con su talento, lo moldee y le dé un halo de incertidumbre y misterio. Un abrazo y suerte.
Qué comentario tan bueno y generoso. Muchas gracias.
Estoy como salvador, pensaba que esa mujer , tras el sustazo inicial, se había quedado prendida de ese asaltante, pero al leer tu comentario…
Ufff ¡qué susto y miedo debiste de pasar!
Dejando a un lado tu experiencia personal, el relato está muy bien.
Yo me he visto acompañado a la protagonista con la cabeza febril y dando un salto al ver al intruso. Incluso se me quedó la boca abierta al ver su respuesta …¿ ingeniosa?.
Un abrazo y gracias por este buen rato. Suerte.
Muchas gracias a ti por tu lectura extendida y tu comentario generoso.