Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

13. VALENTINA (Mariángeles Abelli Bonardi)

Acoso, zancadillas, burlas: la escuela es un campo minado. Mi rabia bulle, pero llegado el momento, me veo incapaz de reaccionar. Los tics aumentan, me retraigo más: no es fácil vivir ni ser el antónimo de mi propio nombre.

Autista: mi persona se reduce a una etiqueta. Mi memoria fija sin esfuerzo todo lo que estudio, y mi boca recita, sin darme siquiera un respiro, todo lo que aprendo.

Acoso, zancadillas, burlas: a diario se repite, incesante, el mismo patrón. Pero ese día, ella rompe el ciclo. «Metéte con alguien de tu tamaño», le dice a mi acosador de turno, devolviéndole el coscorrón. La acaban de sentar conmigo en el último banco y no se parece en nada a mí: pelo rosa, postura erguida, mira a los ojos. «Gracias», le digo, apenas sosteniendo la mirada. Ella responde, simplemente, «Me llamo Victoria».

18 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Debería haber muchas Victorias para vencer las burlas de los crueles e ignorantes. Quien más necesita cariño, merece, menos que madie, un trato inhumano.
    Un abrazo y suerte, Mariángeles

    1. Hola,Ángel. Yo creo lo mismo, que en este mundo no hay Victorias suficientes que le planten cara al acoso escolar y a cualquier tipo de acoso cruel e inhumano hacia esos seres humanos que, por nacer diferentes, no son menos humanos que nosotros.

      Un gusto recibir tus siempre atinados comentarios.

      Otro abrazo y suerte para vos,
      Mariángeles

  2. Rosa Gómez Gómez

    Estamos rodeados de heroínas y héroes cotidianos. No necesitan capa para serlo.
    Valentina ha encontrado una sombra para cobijarse.
    Ejemplar!

    1. ¡Gracias, Rosa! Es así como decís. Victoria no lleva capa pero esa actitud y aspecto suyos también la separan de lo socialmente aceptado, no obstante, eso mismo la ayuda a plantarse y a defender heroicamente a Valentina, que se ve incapaz de hacerlo por sí misma. Las personas como ella son pocas, y por eso mismo, muy valiosas.

      Gracias por pasar a comentar.

      Un beso grande,
      Mariángeles

  3. El acoso escolar… Ese mal que no cesa, sino todo lo contrario. Tu microrrelato, sea ficción o realidad, estoy casi segura de que refleja alguna experiencia vivida en tu profesión. Me gusta el texto, el tema, los nombres elegidos para los personajes… Todo.

    1. Y a mí me gusta todo lo que me decís, Edita…
      El micro es «miti-miti», mitad ficción, mitad realidad. A lo largo de veinticinco años de docencia tuve oportunidad de trabajar con adolescentes y adultos con capacidades diferentes. Mi primer alumno así fue un chico ciego. Para mí fue una experiencia maravillosa, a nivel creativo, trabajar con él, porque tenía que acercarle mi materia (inglés) a alguien que no podía ver. También trabajé con chicos con retraso madurativo y la experiencia fue igual de maravillosa. Todos ellos eran objeto de abuso y discriminación por parte de los alumnos «normales» (entre los adultos es más solapado pero existe, aunque parezca mentira) y me tocó intervenir en varios casos, ¿cómo no hacerlo?… En cuanto al autismo, tomé como personaje a alguien cercano que conozco y le puse el nombre de mi ahijado Valentín pero en femenino… Me parece que, en el caso de las mujeres, hay más indefensión y más crueldad…

      En fin, esto es lo poco y lo mucho que te puedo decir sobre este tema que nos tiene escribiendo… Qué gusto que te haya gustado.

      Un beso grande,
      Mariángeles

  4. Barceló Martínez

    Hola Mariángeles.
    Ingenioso relato en el que los nombres de los personajes cuentan mucho en el significado de la historia. Me ha gustado mucho y me ha sorprendido sobre todo el «punch» final con esa Victoria estupenda. Ojalá tengas premio.
    Un cálido saludo con todo mi cariño.

    1. Diste en el clavo, querido Barceló. Los nombres de los personajes dicen mucho sobre ellos; aquello que tienen, como en el caso de Victoria, y aquello de lo que carecen, que es el caso de Valentina: su nombre mismo la impulsa a querer defenderse, pero su misma condición de autista la vuelve incapaz de hacerlo.
      Me encanta que te haya gustado el «punch» del final del micro, porque al nombre lo elegí, obviamente, con toda la intención… 😉

      Un beso grande,
      Mariángeles

  5. Rosalía Guerrero

    ¡Olé, Mariángeles! Los casos de acoso son demasiado habituales, y no es fácil ponerles freno. Nos haces empatizar con Valentina, (muy descriptivo lo de ser el antónimo de su propio nombre) y aplaudir con las orejas con ese final épico. Porque Victoria sí hace honor a su nombre.
    Que suerte que se hayan encontrado.
    Un abrazo y suerte.

    1. Traté de aplaudir con las orejas pero no me salió… Creo que el único que puede hacer eso es el elefantito Dumbo, jaja…
      Bromas aparte, Rosalía, es cierto. El acoso es un tema serio al cual es difícil ponerle freno… Es verdad que muchos profes hacen la vista gorda y no se involucran, pero los que quieren intervenir y mediar, encuentran que no tienen elementos para hacerlo, pero por suerte, hoy en día, hay más concientización y están habiendo talleres que le enseñan al docente a mediar e intervenir efectivamente…

      Si te hice empatizar con Valentina, me doy por bien servida.

      Un beso grande,
      Mariángeles

  6. Hola Mariangeles
    Se necesitan valientes». Muy acertado tu relato, y muy apropiado y acorde al Día Mundial del Autismo. Yo creo que todos somos, de algún modo, autistas, y, sin embargo, parece que aún no sabemos tratarlos.
    En fin, menos mal q siempre hay valientes y valientes, como esa amiga con coraje que lo ayuda.
    Enhorabuena y un abrazo

    1. ¡Muchas gracias, Alberto! Es cierto. El pasado 2 de abril (si no me equivoco en la fecha) fue el Día Mundial del Autismo, y como sociedad, aún nos queda mucho camino para aprender a comprender y a tratar a las personas con TDA. Si de autismo se trata, te recomiendo ver la serie «Woo: una abogada extraordinaria», que están pasando en Netflix.

      Me complace que te guste esta historia de coraje.

      Otro abrazo para vos,
      Mariángeles

  7. Puri Rodríguez

    Precioso tu micro, Mariángeles, y tan, tan humano…Esa misma valentía, esa solidaridad, nos las enseñó en casa mi madre, también argentina como tú (ella, de Buenos Aires), y aunque ya no está en este mundo sus enseñanzas permanecen intactas, indelebles. Enhorabuena y un gran abrazo, guapa.

    1. ¡Muchas gracias, Puri! Me encanta saber que tenés genes argentinos; eso me hace sentir más cerca, si cabe, a Entc…
      Me encanta lo que decís de tu mamá, porque es lo mismo que me enseñó la mía: valentía, solidaridad, y humanidad ante todo…

      Qué gusto que el micro te parezca precioso…

      Otro abrazo para vos, guapa.

      Mariángeles

  8. Gema Herràez

    Muchas veces en los casos de acosos y abusos se prolongan porque otros miran para otro lado. Incluso profesores y personas con responsabilidad no toman medidas y ya hemos visto que pueden terminar trágicamente. Si todos señalásemos , afeásemos o incluso intercediéramos como lo hace tu Victoria les podrían evitar muchos de estos abusos.
    Tu con tu relato ya estás poniendo tu granito de arena. ¡Gracias!
    Un abrazo

    1. Es cierto, Gema. Como le decía a Rosalía más arriba, muchos profesores hacen la vista gorda, miran para otro lado y prefieren no involucrarse, y los que quieren intervenir, no saben cómo hacerlo o no lo hacen efectivamente, y eso mantiene el problema en el tiempo, con las consecuencias que bien señalaste…

      Me encanta saber que con este relato ayudo, aunque sea un poco, a cambiar las cosas.

      Otro abrazo para vos,
      Mariángeles

  9. Muy conmovedor y aleccionador tu micro, Mariángeles. Aunque ha existido siempre, el tema del acoso escolar se ha convertido en una verdadera lacra. Todos conocemos algún caso que nos toque de cerca. Como bien dices, cada vez hay más concienciación entre los docentes, pero es un tema muy peliagudo e incómodo, y se siguen dando casos en los que la familia del acosado acaba cambiando de centro a su hijo ante la inacción del profesorado. Eso sin contar los casos en los que la cosa acaba en tragedia. Ya veo que me he repetido conforme a lo que han comentado otros compañeros, pero es lo que pienso yo también de este problemón. El coraje de Victoria sería muy necesario en infinidad de casos. Besos y suerte.

  10. Hola, Juana. No importa que te hayas repetido en los comentarios; está muy bien decir lo que se piensa. Yo he conocido casos en los que los padres llegaron a la instancia del cambio de colegio, ninguno con final dramático, por suerte. Creo que nadie empatiza con la discapacidad ajena hasta que no la siente como propia ni le duele en la propia piel. En ese sentido, tener una sobrina con Síndrome de Down marcó un antes y un después en mi vida y mi trabajo.
    Yo pienso igual que vos: hoy en día, el coraje de Victoria se hace necesario en múltiples casos.

    Mil gracias por pasar a comentar.

    Besos y suerte,
    Mariángeles

Leave a Reply