Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Un día llegó el frío y se quedó para siempre. Desde entonces, la leña no ha vuelto a arder, salimos de la ducha castañeando los dientes y una sopa templada es una quimera. Pero no fue solo un frío como el que arrastra consigo el invierno, sino uno más profundo, omnipresente. Un frío que agrietó las almas. Nadie recuerda la última vez que vio un gesto cordial y cualquier mirada pone la piel de gallina. Las sonrisas hielan la sangre. Incluso las vestimentas hacen gala de una inflexible frialdad. Los colores cálidos se perdieron en el recuerdo; ahora nos confundimos todos, indistinguibles, en una niebla de azul y gris.
Una vez más espero de pie, inmóvil, después de una jornada de trabajo repleta de silencios y ojos agachados. Los fríos números del recuento se hacen eternos. Diecisiete, dieciocho, diecinueve… ¿Es el uno más frío que el siete? ¿El siete más que el nueve? ¿O lo es el cero, la encarnación del vacío infinito? Veinte, veintiuno… Me fallan las piernas y caigo de rodillas. Una patada furiosa es suficiente para recordarme que los números más fríos son aquellos que el odio te graba en la piel.

4 Respuestas

  1. Rosalía Guerrero

    Hola Lluís:

    Enhorabuena por el micro. Es magnífica la forma en que la última frase da sentido al título y al resto del relato.

    Un saludo y suerte.

  2. Ángel Saiz Mora

    Relatos como el tuyo deberían servir para que nadie olvide las atrocidades que el ser humano es capaz de perpetrar sin que le tiemble el pulso. Convertir en gris, sin sentido, la vida de millones de personas, hasta llegar incluso a su aniquilación en campos de exterminio, debió de ser, para quien lo sufrió, la privación de color, calor y humanidad más cruel que pueda darse y que tan bien describes.
    Un relato que cuenta mucho a base de pistas e impresiones, que nos conducen, de forma hábil y sin nombrarlo expresamente, a un escenario que nunca debió de haberse producido.
    Un abrazo y suerte, Lluís

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