18. CUENTAS PENDIENTES
Es su primer día; se nota en cómo duda y consulta a un compañero, que le susurra:
—Avisa al encargado.
—Perdone, debí decirle antes que soy socio —le digo, y le enseño un carné caducado hace años.
Me aparto para que no se sienta presionado mientras llama. El chico vuelve, me pide disculpas y me trae una copa y un puro con las manos temblorosas.
Salgo antes de que llegue el encargado. Esta noche la caja no cuadrará y mañana habrá otro novato en su puesto.
Algún día alguien reconocerá mi voz al otro lado del teléfono.
Mientras tanto, duermo bien. Es lo único que me inquieta.

