29. AQUÍ, EL (DES)ORDEN ES LA NORMA (Mariángeles Abelli Bonardi)
Como armario que soy, (des)espero. Un (des)concierto textil me domina. Puertas (entre)abiertas, cajones (des)armados, destilo (des)confianza. (Des)lucida, así se ve mi madera. Miles de medias, ropa (des)cosida… (Des)mitificar el (des)orden (no) es fácil. (Des)motivado, (des)atendido, (in)útil, me siento (in)completo. La (des)gracia se apodera de mí. Desmedida, obsesiva acumuladora, seré siempre tuyo.


Nunca había leído una historia en la que un armario fuera protagonista y hablase en primera persona de su experiencia. Ello, unido al prefijo «des», presente en la palabra clave para esta convocatoria, hace de tu relato una narración muy original.
Un abrazo y suerte, Mariángeles.
Hola, Ángel. Si logré sorprender al capo de los microrrelatos entecianos con un armario parlante, me doy por bien servida. La presencia del prefijo «des» entre paréntesis no es casual; la idea fue que el lector pudiera leer la historia agregándolo y/o suprimiéndolo, para así lograr hacer dos lecturas contrapuestas y/o complementarias a partir del mismo texto… Espero haberlo logrado.
Qué gusto que te parezca original.
Otro abrazo y suerte para vos,
Mariángeles
Como mínimo, original y curioso. Da penita el pobre armario, sufridor y entregado en cuerpo y alma a su desconsiderada dueña. Yo he probado a leer el texto suprimiendo los prefijos entre paréntesis (los que le dan el toque de caos obligado) y sale otra historia perfectamente coherente. Es decir: con tan pocas palabras has escrito dos relatos, uno en positivo y otro en negativo.
Qué te puedo decir, Edita: captaste la idea a la perfección y leíste la historia del armario como quise que fuera leída… Es así como decís: son dos textos en uno, uno en positivo y otro en negativo. La historia del mismo armario en dos momentos diferentes de su vida (uno de orden y otro de desorden) o bien podría tratarse de dos armarios diferentes con vidas completamente diferentes…
En fin: más que contenta de que te parezca original y curioso.
Un beso grande,
Mariángeles
El ying y el yang de un armario. Como nosotros. El juego de palabras resulta interesante y original.
Me uno al resto de compañeros y también opino que es un texto muy original. Un sorprendente dos en uno. Me gusta mucho. Un abrazo y suerte, Mariángeles.
El «Dos por el precio de uno» suele verse en las ofertas del supermercado, pero como toda regla tiene su excepción, aquí estamos con el micro, jaja… Qué gusto que te guste mucho y te parezca original, María José…
Otro abrazo y suerte para vos,
Mariángeles
Así es, Rosa. Todos, armarios y humanos por igual,tenemos nuestro ying y yang, por mucho que nos guste o no… Me complace que el juego de palabras – un juego previo con sinónimos y antónimos antes de ponerme a escribir – te haya parecido original e interesante… Es lo bueno de la escritura lúdica: te destraba cuando un tema se te resiste (que fue el caso).
Un beso grande,
Mariángeles
¡Muy bueno, Mariángeles!
De las dos lecturas, yo me quedo con el armario de los «des», me parece más tierno: a pesar del caos de su dueña, le sigue siendo fiel.
Besotes.
¡Muchas gracias, Ana María! A mí también me parece más tierno el armario de los «des», con esa fidelidad incondicional a su dueña, pero por otro lado me gusta tener otra versión ordenada, con esa actitud casi tan obsesiva como la de la protagonista acumuladora, como si fueran dos caras de una misma moneda…
Muchísimas gracias por pasar a comentar y un beso grande,
Mariángeles
Hola, Mariángeles, me has dejado gratamente (sor)prendida. La verdad es que has conseguido un relato (que además son dos) que es un derroche de ingenio. Las dos versiones me encantan. Hasta me has hecho imaginarme la voz de este simpático armario parlante. ¡Enhorabuena! Besos y suerte.
¡Qué gusto, Juana, verte tan gratamente (sor)prendida! Al principio, cuando comencé a jugar con las palabras y sus prefijos/antónimos, no sabía muy bien por dónde venía la cosa, pero luego me acordé de que en la película «La Bella y la Bestia» había un armario parlante que la ayudaba a Bella a elegir la ropa, y ahí me di cuenta de que un armario parlante era el narrador perfecto para una historia de (des)orden… Me encanta que te gusten las dos versiones (ordenada y desordenada); si bien escribirlas fue todo un quebradero de cabeza, también fue un completo disfrute…
Besos y suerte para vos,
Mariángeles
Pues me uno a lo de la originalidad y la dualidad.
Un saludo
¡Muchas gracias,Gema! Me complace que te parezca dual y original… 😉
Un abrazo grande,
Mariángeles