Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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29. Tricobezoares

Margarita vigila la entrada desde el sofá mientras despoja toda su ropa de botones. Son como caramelos. El silencio del teléfono mantiene cristalino el aire de la estancia y la impulsa a mordisquearse las uñas de pulgares, índices, anulares, corazones y meñiques. Por la ventana asoman rayos de sol, asoman las estrellas, asoman pájaros y gente  que no le interesa. Con un ojo en el buzón, juguetea con su trenza: la hace, la deshace, se  arranca mechones, los mastica.

Su abuela le da manzanilla, le dibuja príncipes, joyas, castillos y hasta un cohete para ir a la luna, le coloca al gato sobre la tripa para darle calor y se lo quita si comienza a lamerlo. Sus profesores la aconsejan, el cura la exorciza, sus padres tratan de guiarla. El médico diagnostica ese dolor intenso de  sus entrañas, le receta aceite, le receta un bozal, le receta que salga al mundo a encontrarse con la vida.

Pero el desasosiego deshoja poco a poco a Margarita, que vomita bolas y suspiros mientras aguarda inmóvil que el futuro soñado llame por fin a su puerta. Cuando acude la ambulancia, porque, verdosa y escuálida, apenas respira, abraza esperanzada al primer camillero que llega.

18 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    La incertidumbre sobre el futuro puede conducir a una inquietud que ha de salir por algún sitio, incluso con un tipo de autolesión insólita, aunque diagnosticada, como es ingerir el propio pelo, somos así de complicados. Seguro que esa salida, aunque sea al hospital, mejora sus problemas.
    No conocía ese trastorno ni ese término.
    Un abrazo y suerte, Eva

    1. Eva García

      Somos complicados , si. Es difícil abstraerse de darle vueltas a lo que ocurrirá , sobre todo si no hacemos nada por reconducirlo. Gracias por pasarte a comentar como siempre Ángel. Un abrazo.

  2. Rosalía Guerrero

    Pobre Margarita, que espera que llegue su futuro en forma de amor, y la ansiedad le causa esa terrible enfermedad. Está tan bien contado que me has hecho sentir el mismo malestar.
    Espero que se cure y, sobre todo, que se quiera mucho a sí misma.
    Un abrazo y suerte.

    1. Eva García

      Pues si te ha hecho sentir algo, sea lo que sea, me doy por satisfecha. Yo espero que Margarita tome las riendas de su vida y salga de una vez a buscar su futuro. Gracias Rosalía. Un beso.

  3. Gema Herráez

    Yo creo que lo que le pasa a Margarita es que siente la llamada del sexo y como ejemplo es ese final en el que se aferra al camillero con desesperación. Detodas las recomendaciones la que más necesita es salir a encontrarse con la vida.
    Un abrazo

  4. Aurora Rapún

    Ay, pobre. Jolines, qué pena. Necesito que Margarita encuentre el amor en cualquiera de sus formas y se cure de esa tristeza que has transmitido palabra por palabra. Un abrazo fuerte y mucha suerte, Eva.

    1. Eva García

      O a lo mejor es feliz siendo astronauta, pero si no mueve ni un dedo, nos quedaremos sin saberlo. Un abrazo enorme y gracias Aurora.

  5. Margarita atormentada por un entorno hostil que bajo el principio de beneficencia no descubre lo que realmente necesita. Solo necesita afecto y amor que polariza en el sanitario desconocido e incierto que vendrá a recogerla…
    Me ha gustado mucho, Eva.
    Enhorabuena.

  6. Rosa Gómez Gómez

    Bella historia que va más allá del acto de inferir su propio pelo. Todos le ofrecen medidas paliativas, cuando ella necesita otra cosa.
    Al final llega???

  7. Ana Fúster

    Me encanta cómo está escrito el relato, con todas esas enumeraciones que subrayan el estado mental de Margarita, a la que nada parece poder aliviar, excepto un buen mozo. Por cierto, no conocía el término.
    Un abrazo y suerte 😘

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