Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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30. De papel

Ni siquiera estoy seguro de haberlo matado. No recuerdo que hubiera sangre.
Tal vez solo lo haya imaginado…
Porque yo no soy violento, ¿saben?
Es solo que mi vecino me saca de mis casillas.
El tipo es de los que se hacen el simpático. Siempre saluda y aguanta la puerta al salir del ascensor, con esa sonrisa de satisfacción eterna que, inevitablemente, hace que me suba la tensión.
Si lo veo de lejos, procuro esquivarlo pero, a veces, abre la puerta justo cuando estoy en el descansillo y entonces no hay salvación. Es ver su semblante risueño y noto como me acaloro.
Cierro los puños. Aprieto la mandíbula.
El muy imbécil no se da cuenta, pero el reflejo capta la intención de mi mirada, el ceño huraño, la vena que se me va marcando en la sien, cada vez más hinchada, mientras contengo la respiración.
Cuando el ascensor se detiene, me mira y pregunta en tono afable: “¿No os molestaría el ruido anoche? Las paredes son de papel y Paloma es tan apasionada”.
Es entonces cuando le reviento la cabeza contra el espejo y contesto: “No, para nada”.
Aunque seguro que solo lo he imaginado. Igual que las otras veces.

7 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    No sabemos si este protagonista y narrador ha consumado su ira, pero una cosa es segura: está lleno de ella, puede que también aderezada con unos gramos de envidia. Tampoco debe andar muy sobrado de amueblamiento en la cabeza, pues ni siquiera sabe si sus peores deseos se quedan en pensamiento, o llega a ponerlos por obra. No nos gustaría estar en la piel de ese afable y feliz vecino.
    Un relato sobre un enfado superlativo, convertido en obsesión y dueño de una persona.
    Un abrazo, Anna.
    Suerte

  2. Gracias, Ángel, por tu lectura.
    Desde luego aquí hay un poco de envidia aderezando el conflicto, aunque no sabemos hasta qué hora duró el festejo en casa de los vecinos y si impidió conciliar el sueño al protagonista. Por suerte, lo de «es que lo mataría» no deja de ser una expresión, ¿o no?.
    Abrazos.

    1. Francisco Javier Igarreta

      Qué buen relato. Tipos así son capaces de despertar un impulso asesino en cualquiera. Hasta la apasionada Paloma podría convertirse en un halcón.

  3. Una historia muy interesante llena de ira y envidia y por supuesto de pocas luces por parte de ese tan educado vecino. A quién se le ocurre presumir de eso. Si es que… casi se lo merece, jajaja.
    Un abrazo y mucha suerte.

  4. El día que el de las paredes de papel se tope con un puño de hierro – y no precisamente en su imaginación – se arma la podrida…
    Muy bien retratada la vida de los que viven (vivimos) en un efificio, donde la convivencia obligada no siempre es sinónimo de consideración y sentido común…

    Muy bueno, Anna, me encantó.

    Cariños,
    Mariángeles

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