Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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30. LAURELES TARDÍOS (Mariángeles Abelli Bonardi)

A mi abuelo, Bartolo Bonardi

Siempre lo felicitaban por sus buenas notas, su buena letra, y su prolija vestimenta. Todas las noches, antes de ir, lustraba sus zapatos.

La crisis argentina del año treinta cambió las cosas. Con diez años y una canasta de verduras en cada brazo, comenzó a trabajar para aportar en las ganancias familiares.

A la escuela siempre la añoró. Con cuarenta y seis años, mientras su mujer se afanaba en la peluquería, volvió a poner en marcha el engranaje de sus sueños. El día en que mamá se recibió de maestra, él le dio su diploma de primaria, que había cursado a escondidas en la escuela nocturna para adultos.

17 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    A veces las circunstancias caen sobre las personas como un lastre inevitable, kilos de plomo sobrevenidos, no deseados e inmerecidos, que pesan e inmovilizan. Imposiciones paralizantes que hacen que todo lo que se consiga, por reducido que pudiera ser para las expectativas que se tenían, o que podrían haber sido, se revista de un valor incalculable, sea merecedor de toda admiración, como es el caso de tu protagonista.
    Unos laureles tardíos, los de tu protagonista, quizá modestos, pero tan valiosos como la trayectoria intelectual más meritoria. La dedicatoria deja entrever la verosimilitud de esta hermosa historia, en tanto caso real y cercano, la esperanza cierta de que, a la postre, todo puede conseguirse.
    Un abrazo y suerte, Mariángeles

    1. Querido Ángel: siempre espero tus comentarios, que parecen microrrelatos en sí mismos. Me ha gustado este fragmento especialmente: «Las expectativas que se tenían, o que podrían haber sido, sen revisten de un valor incalculable, sea merecedor de toda admiración, como es el caso de tu protagonista.
      Unos laureles tardíos, los de tu protagonista, quizá modestos, pero tan valiosos como la trayectoria intelectual más meritoria.» Mi abuelo no se merecía menos. Si supiera que después de sus «laureles tardíos» tuvo nietos y bisnietos universitarios, estaría muy contento.

      Besos,
      Mariángeles😇😇

  2. María José Escudero

    Nunca es tarde para “poner en marcha el engranaje de los sueños”. No se puede decir mejor, Mariangeles. Mucha suerte con este precioso homenaje . Besos😘

    1. Querida María José: me ha encantado comprobar que en cierto sentido, escribimos «textos mellizos»; vos con la historia de una mujer que retoma sus estudios secundarios, y yo con la historia de mi abuelo, que logró su sueño de terminar la primaria. Dos historias de superación para leer, atesorar y admirar…

      Un beso grande,
      Mariángeles😇😇

  3. Rosa Gómez Gómez

    Unas vidas entera concentrada en unas cuantas líneas. Tan aprendida la tienes que parece lo has escrito de carrerilla, sin artificios.
    Cuantas personas de aquella época se esforzaron para mejorar su situación y la de su familia. Sacrificando tantas cosas: como tu abuelo.
    Me ha llegado al alma. Un saludo y suerte.

    1. Querida Rosa: me ha emocionado sobremanera que la historia de mi abuelo te haya llegado al alma. Él merecía este homenaje. En cuanto a eso de que lo escribí «de carrerilla, sin artificios» me recordó lo que decía el poeta Vicente Hudidro sobre el adjetivo: «El adjetivo, cuando no da vida, mata».

      Más saludos y suerte para vos,
      Mariángeles😇😇

  4. Qué micro tan emotivo nos regalas esta vez, Mariángeles. La vida de tu abuelo es verdaderamente ejemplar. Ese tesón por aprender es envidiable. La escena que cuentas de que al graduarse en magisterio tu madre, él la sorprende con el diploma de primaria conseguido en la escuela de adultos nocturna, me ha emocionado muchísimo. Qué bueno!!! Felicidades. Besos y suerte.

    1. Querida Juana: me alegra sobremanera que el título «Laureles tardíos» te haya gustado, porque poner «Más vale tarde que nunca», me parecía la salida fácil, por lo trillado de la expresión.
      Mi mamá siempre me contó y recontó este logro del abuelo, que a ella también la marcó, porque eso le enseñó a sus tres hijos: a perseverar.
      Al abuelo lo disfrutè poco, porque murió tras una larga emfermedad cuando yo tenía catorce años, pero recuerdo su cariño, y el amor que le profesaba a sus nietos.

      Besos y suerte para vos,
      Mariángeles😇😇

  5. Barceló Martínez

    Hola, mi estimada Mariángeles.
    En este relato de tinte autobiográfico, nos revelas una historia real de insistencia y perseverancia. Podría parecer poca cosa lo que consiguió ese esforzado hombre, para quien no ha tenido que lidiar con las dificultades de una vida llena de carencias en la que cubrir las necesidades básicas sería ya de por sí un gran logro. No es así para mí, que considero estas historias de esfuerzo y determinación verdaderamente épicas.
    Decirte también que con lo poco que he podido conocer de ti, a través de esta página, puedo afirmar sin ningún temor a equivocarme que el orgullo que muestras por tu abuelo ha debido de ser cien por cien recíproco de él hacia ti.
    Un cálido saludo.

    1. Hola, querido Barceló. El sentimiento con vos es recíproco. En cuanto a mi abuelo, yo era «su bambina», y aunque sólo pude disfrutarlo unos breves catorce años, supe de su perseverancia, de ese no rendirse nunca que le transmitió a sus hijas y a sus nietos. A riesgo de ser redundante te digo: qué gusto que el micro te haya gustado.

      Besos desde una Patagonia congeladísima,
      Mariángeles😇😇

  6. Blanca Oteiza

    Bonita historia Mariángeles, como bien narras, nunca es tarde para reanudar lo que las circunstancias de la vida te hicieron pausar.
    Mucha suerte.

    1. Gloria Arcos Lado

      Mariángeles, enhorabuena por ese abuelo digno de admiración. Su perseverancia, su empuje por conseguir lo que las posibilidades que la vida le había arrebatado son envidiables. Y sobretodo que haya sabido transmitir esos valores a su familia. Un historia emocionante y todo in homenaje a un hombre » grande» , valeroso y entregado. Un abrazo

      1. ¡Muchas gracias, Gloria! Disculpa que te responda ahora; recién descubro tu comentario ahora que terminó la propuesta de «más vale tarde que nunca», que a esta respuesta atrasada le queda perfectamente, jaja. No puedo más que hacerme eco de tus palabras sobre mi abuelo, que comparto y agradezco enormemente. Besotes😘😘😇😇

    1. Si la situación familiar y la crisis económica argentina pueden considerarse barreras, creo que mi abuelo supo superarlas tarde en la vida, pero más que ampliamente. Voluntad de hierro para coneguir lo que tanto se quiere; mejor expresado imposible, Manuel.

      Suerte y abrazos para vos🤗🤗😇😇

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