Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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38. LA ÚLTIMA CENA

Me duele tanto la cabeza que ni siquiera puedo abrir los ojos. Creo que anoche me pasé. Y tanto, como que no me acuerdo de nada…

Mierda, necesito ir al baño, pero las piernas no me responden. Qué digo, ni las piernas, ni los brazos, ni el resto del cuerpo. Esto es peor de lo que pensaba.

Un momento ¿Qué es ese ruido? Parece algo, o alguien, respirando. Y también hay un pitido que se repite ¿Dónde estoy? Joder, ¿qué está pasando?, ¡me estoy asustando de veras!

Espera, eso parece una puerta que se abre. Y pasos. Se vuelve a cerrar. ¿Están hablando?

El paciente continúa en coma —¿el paciente soy yo? —, y la única expectativa a medio plazo es la muerte cerebral.

¿Pero cuánto tiempo llevo aquí?

Por eso habíamos pensado iniciar los trámites para la donación.

¡Tengo que despertarme!

Creo que a él le gustaría —¿Maricarmen, eres tú? —. Era un hombre muy generoso.

¿Generoso, yo?

Vayamos a otro sitio y le explicaré el procedimiento —¡no, no le expliques nada!

Silencio.

Dijiste que me habías perdonado, Maricarmen… y me preparaste un cachopo … pero tú cenaste ensalada… ¡Como salga del coma, te vas a enterar!

1 Response

  1. Ángel Saiz Mora

    Vaya con Maricarmen. La única posibilidad para el pobre es que el resto de su cuerpo se active igual que el cerebro. Nos quedamos con la incertidumbre de si podrá reponerse de ese cachopo malintencionado.
    Un abrazo y suerte, Rosalía.

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