Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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44.- El largo camino a casa.

Vivir en Winterset, Iowa, puede ser divertido hasta los quince. Después, resulta tremendamente aburrido. Dos cafeterías, un cine, y nada más. Calles rectilíneas con casas a los lados se cruzan con calles rectilíneas con casas a los lados y todas desembocan en infinitos campos de maíz.  En agosto, después de la cosecha, el verde desaparece y el marrón de la tierra labrada rodea el pueblo hasta que la nieve lo sitia. Entonces, la vida discurre exasperadamente lenta.

Me alisté. Europa sangraba y me imaginaba desfilando orgulloso por París bebiendo vino entre besos y abrazos.

Las olas zarandean la barcaza a cien metros de la playa de Omaha. Corren petacas de whisky y todos bebemos, envueltos en un fétido ambiente de vómitos y orín. Silban las balas alemanas. Una se cruza en mi camino, y ya. Ni siquiera desembarco. Caigo entre botas nerviosas que corren y me pisotean. – Llegar hasta aquí para nada -, pienso, aunque quiero creer que la bala que me está matando iba dirigida al soldado que en unos meses liberará París y beberá vino rodeado de bellas parisinas.

En Winterset, Iowa, la recogida del maíz se detiene por mi homenaje póstumo. Después, bajo un calor aplastante, continúa.

5 Respuestas

  1. Formidable relato, Álvaro, muy bien descrito y contado bajo la óptica de ese soldado que arriesga y, solo por eso, ya no es perdedor. Las batallas guardan pequeñas victorias solo por acometerlas.

    Me ha gustado mucho.

    Saludos.

  2. Asunción Buendía Hervás

    Hola
    He intentado comentar tu relato de la propuesta azul y creo que tienes los comentarios desactivados. Lo puedes arreglar en «edición rápida» creo recordar.en cualquier caso te digo que me ga gustado mucho esa maldición del folio en blanco.
    Un abrazo

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