Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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47. EL HALLAZGO

Todo empezó cuando accidentalmente mis dedos rozaron algo entre los pliegues del sofá. El tacto era blando, como de gelatina, y se resistía a ceder a la presión de mis dedos. Insistí. Cuando al fin pude sacarlo, fui víctima de la confusión al no ser capaz de identificar aquella masa carmesí.

Al contacto con el aire cedió la presión a la que había estado sometido, su aspecto fue cambiando y tomando forma hasta empezar a agitarse dentro de mi mano. Descubrí de qué se trataba. Recordé sus palabras de despedida sentados ambos en este mismo sofá, se iba, pero me dejaba algo que ya no podría dar a nadie pues yo lo había hecho mío para siempre. En aquel delicado momento, con la culpa de la ruptura atorando mis sentidos, pasé por alto su mensaje.

Ahora no sé qué hacer con él. Mientras me decido, lo he metido en formol, dentro de un tarro, sus latidos me transmiten una calma que nunca había sentido y voy dilatando el momento de buscarla. A veces me pellizca la culpa al imaginarla vagando descorazonada, entonces escucho el sonido que sale del tarro y, una vez más, la olvido.

 

 

2 Responses

  1. Qué peligro tiene entregarle el corazón a alguien para siempre. En la mayoría de las veces, son solo palabras, pero en el caso de tu personaje descorazonado lo cumplió al pie de la letra. Y su propietario, aunque parece una persona sensible, está feliz así, no la necesita a ella para nada. Muy curiosa tu propuesta.

  2. Ángel Saiz Mora

    Es descorazonador entregar todo a alguien y no ser correwpondido. Las dos partes sufren, pero mucho más quien más puso. Tú lo has contado de un modo muy gráfico y simbólico, poético también, pero no exento de crudeza para el perdedor.
    Un abrazo y suerte, Yolanda

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