49. El vientre
I- El instinto
Aunque de forma inconsciente, tuvo que sentir, con esa vaga sensación de irrealidad ante las expectativas que se abren, que allí estaba toda la felicidad posible, todas las emociones por disfrutar, todos los deseos y los sueños, todos los sentimientos, anhelos y ambiciones con sus infinitas posibilidades. Todo. Todo por descubrir desde la oscuridad conocida hasta la luz que era su meta. Tenía que ser el instinto. Miles de generaciones no podían equivocarse. Y cuando llegó el momento, se colocó en la posición adecuada. Había acabado la eterna espera. Nada, nada iba a impedir que disfrutase del tiempo regalado, y si tuviera que luchar, lo haría con cualquier arma disponible para que nadie pudiera arrebatárselo.
II- La vida
«Es otra hembra, mi señor», dijo con voz ahogada la partera.
«Maldito vientre estéril», se le oyó susurrar entre dientes en el silencio embotado que se había adueñado de la alcoba de la reina. Y salió desesperado dando un portazo que retumbó con rabia e impotencia en todos los confines del reino.
En ese momento, la recién nacida rompió a llorar.


Dos perspectivas diferentes, dos expectativas muy distintas. Los bebés lloran para utilizar los pulmones por primwra vez, pero quizá también cuando intuyen los problemas que se les vienen encima. A algunos/as, desde el origen, ya vienen marcados/as por un destino contra el que luchar.
Un abrazo y suerte, Rafa
Hola, Ángel. Quizá el lloro de un bebé sea su primera reivindicación para ser atendido, o quizá sea una muestra de desencanto por lo que se le viene encima. Quién sabe. Nosotros ya ni nos acordamos.
Muchas gracias por tus amables comentarios,y un abrazo de vuelta.
Todos hemos tenido coraje para salir a este mundo, aunque en el caso que presentas, de poco le puede servir si desde que nace va contracorriente. La infantita tendrá garantizada la supervivencia, pero su vida está escrita, firmada y lacrada. Aunque hubieron excepciones, fueron las menos.
Buena perspectiva de un tema que se repite, y se repite, y se repite.
¿Lloro como firma de llamar la atención o lloro porque su vida está marcada? A ver qué dice la infantita en unos años.
Muchas gracias por tu comentario, Rosa, un abrazo para ti.
Las dos caras de una moneda: el coraje que el instinto de nacer empuja y la cruda realidad que, desde el primer momento, produce llanto. Bien visto.
Eso es, Edita. Coraje contra cruda realidad. A ver quién es más fuerte.
Muchas gracias por pasarte y comentar, y un abrazo para ti.
Voy a pensar que esa niña que llora al nacer se convertirá en una reina poderosa, culta, y preocupada por su pueblo. Porque haberlas, haylas, aunque sus logros no se cuenten en los libros de historia como merecen ser contados.
O igual acaba siendo una temible villana, quién sabe. En cualquier caso, tiene el privilegio de la alta cuna y seguro que sabe aprovecharlo.
Un abrazo y suerte.
Bueno, quién sabe. Coraje y cuna no le van a faltar. Ojalá se pueda convertir en lo que ella quiera.
Muchas gracias por tu comentario y un abrazo de vuelta para ti, Rosalía.
El ya muy antiguo destino de muchísimas mujeres y de casi todas las reinas. Muy, muy lamentable…Otro gran micro, querido Rafa. Un abrazo y suerte, guapo.
Muchas gracias por tu amable comentario, Puri. Qué mal lo hemos hecho para cercenar el destino de tantas y tantas mujeres. Y me da miedo que empecemos a retroceder en lo que ya se ha conquistado. Crucemos los dedos.
Otro abrazo para ti.
Rafa, me ha parecido un micro muy original y muy bien planteado. Me gusta cómo esa primera parte, tan llena de instinto y deseo de vivir, cambia de golpe al nacer en un mundo que ya la juzga por ser niña. Seguro que se convirtió en una gran reina. Mucha suerte.
Me sigue pareciendo increíble que pleno siglo XXI, en tantos y tantos lugares, y tantas y tantas veces, se siga jugando la validez de las personas por su condición biológica. A veces parece que seguimos en la Edad Media
Muchas gracias por comentar, Nuria, y un abrazo para ti.