Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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50. Daños colaterales (Jesús Alcañiz García)

Sentada en el suelo del refugio con las rodillas abrazadas, observa cómo la maestra canta con sus alumnos la tabla de multiplicar: dos por tres, seis; dos por cuatro, ocho… Admira la normalidad que transmite a los pequeños. Las explosiones cesan y, terminada la clase, los críos suben a jugar entre las ruinas. Como ellos, se ha acostumbrado a imágenes que resultan insoportables para los espectadores que pueden seguir el horror desde sus salones, a miles de kilómetros. Está vacunada contra todo, salvo el miedo. El dolor por los compañeros muertos en un ataque a su convoy se le aferra al cuello, al pecho, al estómago. La paraliza, pero consigue dominarse. Para no entrar en pánico sigue el ejemplo de la maestra. Los niños viven la guerra de manera diferente, protegidos por su envidiable resiliencia infantil. Todos han perdido algún familiar bajo los mismos escombros sobre los que buscan un balón perdido. Se ajusta el casco con la acreditación PRESS y el chaleco antibalas. Cámara al hombro y micrófono en mano, aprieta los dientes y sale a la calle a desempeñar su labor un día más.

El zumbido del misil sobre su cabeza es lo último que escucha.

8 Responses

  1. Gema Herráez

    Terrible pero cierto. ¡Las guerras las malditas guerras! Muy buena esa imagen de normalidad de los niños y su maestra y el miedo inevitable del reportero que es consciente del peligro al que se enfrenta y que finalmente sufre.
    Muy necesarias estas historias que reflejan la realidad y que debemos seguir denunciando y recordando .
    Gracias y un abrazo

  2. Rosa Gómez Gómez

    Ucrania, Gaza, Iran, el Líbano, da igual. Todo es el mismo horror.
    Los periodistas en esos lugares, arriesgando sus vidas, enseñan al resto del mundo lo que no se conocería si no fuera por ellos. Pese a que poco pueden hacer, mejor que lo muestren. La impunidad sería mayor si no lo hicieran.
    Un relato duro y muy real.

  3. Ángel Saiz Mora

    Los niños lo son en todas partes y bajo cualquier circunstancia, incluso bajo las bombas. Ellos no entienden de estrategias, políticas, opresiones o dominación. Su inocencia no les ahorra sufrimiento, pero lo llevan de otra manera. Este reportero tiene miedo, cómo no tenerlo ante la mayor locura a la que pueden llegar los hombres, pero sigue adelante, consciente de unas consecuencias que pueden llegar, como así sucede.
    Un abrazo y suerte, Jesús

  4. Un relato que estruja el corazón. El coraje periodístico puede mostrar la guerra y, a la vez, ser parte de los «daños colaterales». El final, explosivo, literalmente.

    Un micro tremendamente bueno.

    Un beso grande,
    Mariángeles

  5. Antonio Toribios

    Una buena descripción del horro cuajado de detalles expresivos. Al final, un buen broche que nos deja intranquilos. Saludos y suerte.

  6. Rosalía Guerrero

    Jesús, además de lo que te han dicho, solo me queda añadir que en algunas guerras los periodistas no son daños colaterales, sino objetivos a abatir. Porque lo que no se cuenta, no existe.
    Gracias por un micro tan necesario en los tiempos que corren.
    Un abrazo y suerte.

  7. Nuria

    Jesús, me ha parecido un micro durísimo y muy bien construido. Ese refugio donde la maestra intenta sostener una normalidad imposible, los niños jugando entre ruinas y la periodista saliendo pese al miedo transmiten un coraje enorme. Mucha suerte, compi.

  8. Jesús Navarro Lahera

    De violenta actualidad, durísimo, y narrado con una precisión escalofriante, como el final. Pedazo de micro, tocayo

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