52. Sesgo selectivo (A. Parada)
Con un minúsculo toque, alineó el lomo con el resto de libros de la estantería. Sacó de su bolsillo una regla y se aseguró de que el error de desviación no superase los 3 mm. Hizo hueco en su perchero. Comprobó toda superficie de su habitación para asegurar que no hubiese mota de polvo alguna y mulló la almohada de su cama hasta que quedó impecable.
Tres minutos y veinte segundos más tarde de la hora acordada llegó ella. Como un torbellino entró, colgó su abrigo encima de otro, le saludó con efusividad y se sentó en la cama, arrugando el edredón perfectamente liso. Él se estremeció, pero retuvo el impulso de reprenderla. Pasada la tempestad, un rubor asomó a su rostro.
Hora y siete minutos más tarde ella se levantó para irse. Recogió su abrigo y colocó en su estantería el libro que le quería prestar. Se despidió con una sonrisa y salió por la puerta.
Silencio.
Quince minutos más tarde, cuando hubo terminado de cuadrar el edredón, se dirigió a la estantería. Miro el libro. Colocado sin cuidado. Muy desviado del error aceptable y fuera de lugar respecto al resto. Lo miró fijamente, pero no lo movió.


El orden está bien, pero como todo, si se convierte en obsesión, ya es otra cosa. Tu protagonista necesita un poco de caos en su vida. No solo parece haberse dado cuenta de ello, sino que también parece dispuesto a aceptarlo.
Un relato en el que el equilibrio tiene un resquicio por el que abrirse paso.
Un saludo y suerte, Ángel
Bienvenido sea el desorden a la vida de tu progonista. A partir de ahora va a relajar si obsesión por el orden en su hogar.
Un abrazo y suerte.
Ángel, he buscado tu relato y a medida que avanzaba en la lectura me he ido quedando boquiabierta. Ha nacido una estrella.
Sinceras felicitaciones y no dejes nunca de cultivar y deleitarte con tu talento.
Un abrazo.
Me gusta ese personaje con TOC del orden, pero permisivo con ella, quizá queda abierto un futuro con menos obsesión por ese orden milimétrico. Muy buen relato, Ángel. Te seguiré leyendo tus relatos. Suerte y un abrazo.
Un estupendo relato de alguien que controla y ordena todo, hasta el tiempo, pero dispuesto a transigir por ella. Está genial. Suerte y abrazo, Ángel.
Hola, Ángel. Da gusto leer a gente tan joven y con tantísimo talento, claro que con el padre que tienes, lo llevas corriendo por las venas. Bienvenido a esta casa y mucha suerte. Tu texto me ha encantado y como el protagonista de la historia va evolucionando, como siempre por amor. Un abrazo y suerte.
Qué bueno leerte, Ángel Junior. Historia en la que a tu protagonista le sacan de su orden instaurado, y él, que parece tener un TOC, empieza a cambiar gracias a eso que llaman amor. Parafraseando a Guillermo de Baskerville, en la maravillosa EL nombre de la Rosa: Qué pacífica sería la vida sin amor. Qué segura… Qué tranquila… Y qué insulsa…
Al protagonista le va a ir muy bien el amor, pues va a dejar que centrarse tanto en las cosas para hacerlo en ella y los sentimientos que le despierta. Y buen párrafo final… puedo imaginar al tipo allí parado, luchando consigo mismo y venciendo finalmente el amor.
¡¡Cuánto talento en vuestra familia!!
Un abrazo,
Carme.