61. … Hambre para mañana (Aurora Rapún) – Fuera de concurso
La mujer que nunca había tenido nada ansiaba los ojos verdes que sujetaba en la palma de la mano con la misma desesperación con la que racionaba la comida que esa dependienta que fue tan bella le regalaba cada mañana al verla mendigar en la puerta de la tienda en la que trabajaba.


Qué mala es la envidia, hasta homicida puese llegar a ser.
Un relato que sobrecoge.
Un abrazo, Aurora.
Pues imagínate, hasta para morder la
Mano que te da de comer. Muchas gracias por tu lectura y tu comentario, Ángel. Un abrazo fuerte.
Esa imagen de los globos oculares en la palma de la mano de la mendiga provoca un espanto indescriptible… Desear algo que no se puede tener hasta tal punto de dañar al objeto de ese deseo, habla de lo bajos que pueden llegar a ser los deseos y las pasiones humanas… Pobre dependienta… su bondad y su belleza le terminaron costando los dos ojos de la cara…
Tremendamente bueno el micro, Aurora.
Besos,
Mariángeles
María Ángeles, muchas gracias por tu comentario. Mira que es triste que el personaje sea capaz de quedarse sin su fuente de alimento por ese deseo irrefrenable de poseer lo que no le pertenece. Por no hablar de la bondad que no sabe valorar… Un abrazo muy fuerte.
Hay hambres todavía peores de aguantar y racionar que la de pan.
Por lo menos en este caso, sí, por muy absurdo que pueda parecer. Y terrible. Un abrazo fuerte, Edita.
Qué fuerte, Aurora, esos ojos verdes en la mano de la mendiga, y más cuando sabemos de dónde nos ha sacado. Y todo concentrado en una única frase.
Un abrazo!
Estaba yo intensa y con las ganas de redactar algo contundente en una sola frase…Un abrazo fuerte de vuelta para ti.
Un auténtico texto killer. Absolutamente descarnado y árido. Y una psicopata muy bien dibujada.
Un abrazo
Es que hay gente a la que el deseo por poseer le puede… Menos mal que es solo ficción. Muchas gracias, Gema. Un abrazo.
Uy, uy, uy, uy… qué imagen esa de los ojos verdes en la mano. Qué bueno, me encanta esa frase larga que al leerla deja sin aliento, igual que está la dependienta. Qué negrura de microrrelato, Aurora. Un abrazo grandote
Negro, negro oscuro y sin respirar. Muchas gracias, Jesús. Un abrazaco fuerte.
Ugff. Una imagen sobrecogedora y brutal.
Has conseguido que veamos unos ojos verdes arrancados y, lo q es peor, la crueldad y la bajeza en su estado más puro
Enhorabuena y suerte
Pues sí, me he pasado ligeramente de negro… A veces pasa. Pero bueno, por lo menos la suerte no me hace falta porque en esta convocatoria voy fuera de concurso. Un abrazo fuerte, Alberto.
Puf. Psicópata en acción. Tremendo. Solo una fotografía para describirlo todo. Enhorabuena, Aurora.
Muchas gracias, Miguel Ángel. No hacen falta más palabras para describir la vileza de ese personaje. Un abrazo fuerte.
Relato en una sola frase, que nos pasa por el horror de unos ojos en la mano, confirmando lo que vamos imaginando con el pasado «fue» («esa dependienta que fue tan bella»), para acabar con la reflexión del título – además de enviosa, homicida y sádica tiene muy poca cabeza.
Un abrazo,
Carme.
Sí, poca cabeza tiene, desde luego, porque se acaba de quedar sin sustento… Tampoco se puede pedir más a una psicópata como esa esa… Muchas gracias por tu comentario, Mª Carme. Un abrazo fuerte.