62 ¿De quién son nuestros días?
Sí, el fuego lo iniciaría él, pero la chispa llevaba germinando muchos años.
Aprovechó que Luis, Eduardo y Antonia, los únicos amigos en la empresa, disfrutaban del día libre para llevar a cabo su plan.
El encargado de la seguridad, un chulo con pretensiones de matón, a esa hora se refugiaba en su sala para comerse el bocadillo y seguramente ver porno.
La mayoría de los trabajadores estarían sumisos y cabizbajos en sus puestos, con nada en sus cabezas mas que el tictac del reloj que les acercaba a la hora de salida.
Entró en el despacho y cerró el pestillo. Manuel no pudo decir nada, el golpe en la mandíbula le dejó sin palabras, y sin varios dientes. Otro en el estomago le arrebató la voluntad de defenderse. Por suerte la habitación estaba insonorizada para que no se escucharan los jadeos de las empleadas que eran invitadas a realizar tareas especiales. Manuel se jactaba de que no eran pocas.
Ahora, en el suelo, llorando y sangrando no parecía el jefe prepotente y acosador que aterrorizaba a sus empleados. Le propinó quince patadas, una por cada año explotado en la fábrica.
En unos segundos las llamas harían su trabajo.


Pertenecer a ese infierno de fábrica no podía traer nada bueno, ni para los que sufrían, ni para quien tanto hizo padecer a tantos.
Un abrazo y suerte, Emilio.
El que a hierro mata, a hierro muere. Aún así, la violencia estremece.
Emilio hay situaciones como la que describe en las que solo existen dos salidas: o quemarlo todo, o sindicarte. Bueno, la tercera es cambiar de empleo, pero las dos anteriores ¡son más divertidas!
Un abrazo y suerte.
El abuso continuado produce monstruos. La ira y el rencor son una mezcla explosiva. Muy bien descrito en este texto.
Un abrazo
Me lo parece a mí, o ese muchacho estaba un pelin descontento con su jefe? Jejee
Duro y buen relato, sobre hasta donde somos capaces de llegar por hartazgo.
Enhorabuena y suerte, Enilio
Duro y contundente. Una venganza programada sin piedad.
Excesivo? Bueno, que cada uno juzgue (me refiero a los protagonistas)
Bendita venganza. Me ha encantado la forma de resolver. Enhorabuena Emilio por la forma tan sencilla de llevarte hacia la solución final. Suerte.