67. Trazos (Fuera de concurso)
«No debes ocuparte de lo que hay más allá de la llanura», le repetía su padre cada vez que él, curioso, señalaba la línea del horizonte. «No hay que preguntarse por aquello que no podemos entender», insistía su madre, cuando su cabeza se alzaba, inquisidora, en busca del sentido de aquellas nubes inmóviles que regaban generosas la pradera, o de aquel sol benefactor que, desde los márgenes del cielo, sonreía a todas horas. Con frecuencia, contemplaba a los pájaros suspendidos frente a él. Jamás bajaron a picotear en el jardín.
Nunca obtuvo explicación al ritual que repetían cada vez que se acercaban los ruidos. La primera señal eran los pasos. Después, los tres tics intermitentes y, al fin, la luz que lo inundaba todo. Tomaban posiciones. Él, en medio de sus padres, dando una mano a cada uno. Ellos alzaban el brazo libre. Los tres combaban la boca en una mueca absurda. Luego, todos se quedaban quietos.
«¿Por qué?», preguntaba cuando volvía la oscuridad. «Porque así ha sido siempre», le decían. Las cinco líneas de su cuerpo se estremecían e, irremediablemente, dentro del círculo de su cabeza, los extremos de la raya de su boca se torcían hacia abajo.


Mosterioso a más no poder. Un entorno en el que la curiosidad no obtiene respuedtas. Todo sucede por algo y dentro de un orden armonioso, pero no es posible conocer el motivo. Un mundo sin incertidumbres, en el que se sabe lo que va a suceder de forma mecánica y se acepta.
Un saludo y suerte, Gabriel
Hola, Ángel
La mayor incertidumbre reside, en mi opinión, no en conocer o no lo que sucede, si no en por qué sucede. He intentado dibujar Un personaje que habita en un mundo que debe aceptar sin más, sin saber por qué ni para qué. Como cualquiera.
Muchísimas gracias por tu comentario.
Un abrazo
Maravilloso y misterioso a partes iguales, Gabriel.
Me pregunto si esos pasos pertenecen a una enfermera/o que viene a cambiar una bolsa de medicación.
Abrazos.
Hola, Enrique:
No iba por ahí lo que imaginé. Igual me he pasado de críptico, pero el hecho de ver las distintas interpretaciones me encanta. Me gusta más aún que te parezca maravilloso.
Muchas gracias.
Muy bueno. Esos dibujos dentro de un paisaje estático que cobran vida cuando nadie mira el dibujo. No sé si lo he interpretado bien. Es lo que a mí me parece. Además el título da pistas y esas 5 líneas de su cuerpo,
Un abrazo
Hola, Gema.
Gracias por el comentario. Pues sí. Por ahí van los tiros 🙂
La idea era reflejar la incertidumbre y las dudas del personaje, haciendo sentir a la vez al lector la incrtidumbre sobre lo que está leyendo. No sé si ha salido bien.
Gracias por el comentario y un saludo
Misterio, incertidumbre y arte.
Lo de arte me encanta especialmente. Lo otro también 🙂
Gracias por la letura y el comentario y un saludo
También me inclino porque se trate de un cuadro (nubes inmóviles, sol desde los márgenes, pájaros suspendidos) expuesto en un museo. Los pasos podrían ser los de la persona que va conectando las alarmas y encendiendo las luces de las salas. No sé si es un cuadro famoso o no, parece más bien abstracto, por lo de las cinco líneas y el círculo. Un abrazo, Gabriel.
Hola, Ana:
No, en mi cabeza no es nada famoso. Salvo que las neveras de las casas del mundo que tienen los garabatos de los niños colgados de un imán son un poco como un museo.
Un abrazo, Ana, y gracias por la lectura y el comentario,
Madre mí, tremenda forma de despertar nuestra imaginación y activar la incertidumbre.
Tu micro está abierto a muchas interpretaciones, algunas ya expuestas en los anteriores comentarios. Yo apuesto por el dibujo de un niño representando a su familia (no he encontrado en google un cuadro famoso similar a los tres monigotes con la boca abierta), en el que el único que se pregunta cosas es el niño del dibujo. Los pasos, los tics y la luz pueden sustentar esta hipótesis.
Quizás en la vida real ocurra lo mismo: el niño se pregunta cosas, pero sus progenitores son la mar de conformistas.
Seguiré leyendo comentarios.
Hola, Rosalía.
Si la incertidumbre ha conseguido saltar hasta el que lo lee me doy por contento. El intento era hablar de incertidumbre generando incertidumbre.
Muchísimas gracias por el comentario y un saludo.
Gracias al título! Me costó tres lecturas. Me gusta este dibujo infantil de los tres sonriendo y saludando cuando entra alguien a la cocina. Y luego vuelven a sus vidas. Este niño es curioso y se pregunta cosas, está en la edad, quiere ilustrarse y saber del más allá del dibujo.
Es genial!
Hola, Rosa
Gracias por las tres lecturas 🙂 Sospecho que me he pasado de críptico. Pero es tal cual como dices. Se pregunta, sobre todo, «por qué». Como todos nosotros.
Saludos
Soy todo incertidumbre, Gabriel. Enhorabuena. Lo has conseguido.
Hola Miguel Ángel
Eso somos todos, pura incertidumbre, aunque algunos se empeñen en inventarse certezas.
Saludos y gracias por el comentario