Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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86. El Melampiro

Hoy, que la lluvia ha dejado huérfanas de perlas a todas las flores del barrio, sube una neblina nauseabunda del asfalto y se enreda en  los huesos bajo el calor de un junio implacable que pone a prueba la vida desdibujando las sombras. La mía tiembla solitaria al notar que repta entre la gente como una espina de pescado dispuesta a clavarse si la hacen retroceder  y se acerca de perfil, con su babeo rojizo y la máscara melosa que disimula su tacto áspero .Sus colmillos oxidados hacen presa en mi corazón. Cierro los ojos y percibo cómo succiona mi energía,  languidecen mis brazos y fallan mis piernas mientras todo se vuelve gris.

En silencio, aferro tu mano, aunque tú no lo sepas, para dominar el miedo. Recito tu nombre como un mantra mágico y te  vislumbro a mi lado. Respiro profundo, cuento hasta ocho, vuelvo a mirar: has pintado el cielo de azul y perfumado el aire con rosas amarillas. Me rodea la luz y siento fluir la sangre dulcemente por mis venas. Sonrío al evocar tu  guiño cómplice, el calor de tu abrazo.

El parásito pegajoso ha huido.  El mundo gira de nuevo porque tú estás en él.

8 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    La imaginación suele asociarse con algo ppsitivo, pero el cerebro, o el alma conectada a él, puede fantasear con mundos atosigantes, de pesadilla, de los que solo se puese salir con la compañía que más se quiere y necesita.
    No es solo lo que cuentas, también, tanto o más, cómo lo haces.
    Un abrazo y suerte, Eva

    1. Eva García

      Imaginar lo terrible está a la orden del día también, si… y es un problema. Gracias por tus palabras siempre amables Ángel. Un abrazo.

  2. Rosalía Guerrero

    Eva, qué maravilla de prosa. Aquí la imaginación es delirante, así que me he ido al título en busca de una explicación. Lo he buscado en google y al principio he pensado que era una planta tóxica que le provocaba esas alucinaciones, pero he seguido investigando y creo que el Melampiro es la medicina para la enfermedad que hace delirar a la protagonista.
    Ya me dirás si he acertado. Y te lo vuelvo a decir: qué maravilla de prosa: nunca la enfermedad fue tan bella.
    Un abrazo y suerte.

    1. Eva García

      Hola Rosalía. El Melampyrum es, como dices, un género de plantas hemiparásitas que además me encantan porque tienen flores que parecen beluguitas. Pero en este caso no tiene nada que ver, tampoco con un fármaco, aunque me gusta tu lectura. Me planteé elegir otro nombre para ese monstruo o terror imaginario, o debilidad o, sí, por qué no enfermedad, pero caí en la tentación porque siempre me ha sonado a vampiro de lo dulce, a algo que te roba fuerzas. Lo imagino así. Gracias por tus piropos y tus palabras y un beso.

  3. Gema Herráez

    En este cuento no solo importa o resalta lo que cuentas si no como lo cuentas y la atmósfera extraña que se percibe al leerlo. Me ha gustado mucho.
    Un abrazo

    1. Eva García

      Gracias por verlo así, Gema. Sí, tal vez trataba de transmitir más eso que dices que una situación habitual. <un abrazo.

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