87. Abuelita… ¡Qué imaginación tan fantástica tienes!
Cada noche, la abuela abría un grueso libro de tapas gastadas cuyas páginas, escritas a mano, escondían historias fantásticas. Los nietos, ya acostados, aguardaban expectantes. Ella deslizaba los dedos por el papel como si siguiera las palabras y decía:
—Había una vez…
Y las historias fluían: reyes bondadosos, lobos feroces, niñas valientes y pueblos escondidos que guardaban secretos. Cada noche era distinta, aunque el libro fuera siempre el mismo, y cada noche los niños se dormían plácidos en mundos oníricos.
Crecieron escuchando aquellos cuentos hasta que, con el tiempo, repararon en un detalle: la abuela no leía; quizá nunca lo había hecho. Le preguntaron a su madre y ella les confirmó la verdad: la abuela no sabía leer. Aquello los desconcertó, pues no entendían por qué tomaba el libro si podía contar las historias sin él.
Entonces, la madre les reveló un secreto: todos esos relatos se los había contado la abuela. Por eso, en cuanto aprendió a escribir, decidió plasmarlos en un cuaderno en blanco, convirtiéndolo en un diario fantástico.
La abuela, orgullosa de su hija, seguía sosteniendo aquel libro cada noche para «leer» sus maravillosos cuentos. Era un puente perfecto entre lo escrito, lo contado y lo soñado.


La lectura ayuda a desatar la imaginación, pero, al menos para esta abuela, le sirve más de excusa para que el don de su fantasía no sea tan evidente. Hay personas con un talento natural para determinadas cosas, no cabe duda, hasta para contar e idear cuentos e historias sin saber leer. Letras, pocas; imaginación, toda.
Un abrazo y suerte, Marca ¡campeón!
Muchas gracias por tu comentario, Ángel!!
La abuelita tenía una feroz imaginación jajaja!! 😉
Un abrazo, campeón!!!
Leyendo tu micro me pregunto si nacemos con imaginación de serie o es la vida la que nos la alimentando. Quizás sea una combinación de ambas. ¿Algún especialista en la sala?
Un abrazo y suerte.
Gracias, Rosalía!!
Pues buena pregunta, yo creo que viene de serie… pero la vida es fuente inagotable, supera a la ficción!!
Saludos!!! 😉
No cabe más ternura en un solo microrrelato.
Muchas gracias por tu comentario, Edita!!!
Lo he intentado!!! 😉
Saludos!!
Una abuela y cuentos, la combinación perfecta. Quien lo haya probado es afortunado.
Un abrazo
Totalmente de acuerdo, Gema!!!
Afortunados!!! 😉
Gracias, un saludo!!!