88. Eso que me falta
Tengo una blusa nueva y unas ganas locas de verle. Está tardando, pero seguro que llegará a tiempo. A veces hace este tipo de cosas: dice que sí, que le apetece esa peli que yo quería ver y luego no viene. Y yo me quedo allí, sin atreverme a entrar sola por si se enfada.
Él dice que no, pero se enfada. Calla mientras le explico que le dejé su entrada en la taquilla por si aparecía. Y no me mira, pero pregunta si yo veo eso normal: no esperarle. Dejarlo solo.
El amor tiene muchas caras. Y hoy tiene el ceño fruncido. Él camina hacia el coche. Va demasiado rápido. Yo corro. Llega al coche, cierra la puerta y gira la llave. Mi puerta no se abre y le hago señas a través de la ventanilla. Él pisa el acelerador sin mirarme.
Cuando llego a casa, ha preparado cena. Solo para él. Y yo me quedo pensando si eso es normal, si soy una exagerada. Pero si es normal, por qué no se lo cuento a nadie, por qué me trago las lágrimas y espero tres días hasta que vuelve a dirigirme la palabra.
¿Por qué no le dejo?


La última frase resulta fácil de responder desde fuera: por falta de coraje, pero no si se es la protagonista, ella podría alegar amor, tal vez.
Un relato para la reflexión que invita a tomar partido.
Un abrazo y suerte, Anna
Ay, Anna, ese maltrato que duele tanto como los golpes aunque sin tocar un pelo.
Los mecanismos de la dependencia emocional son complejos, y hace falta algo más que coraje para escapar de una situación como esa. Por que, sin duda, irá a más. Incluso si intenta huir el peligro puede aumentar de manera exponencial.
Espero de corazón que encuentre el coraje y una mano amiga para ponerse a salvo.
Un abrazo y suerte.
Eso que le falta es justo lo que le sobra: amor, bondad y esperanza. Muy bien reflejado en tu texto el maltrato psicológico.
Que habitual y tristemente real es lo que describe muy bien tu relato. En este caso el coraje está aún en la retaguardia. Lo malo es que cuando tarda en ponerse en primera línea las consecuencias pueden ser trágicas .
Un abrazo
Porque te ha estado anulando la autoestima sin que te des cuenta.
Sal corriendo!!!
Pega fuerte este relato.