Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

IMAGINACIÓN

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA IMAGINACIÓN

ENoTiCias

Bienvenid@s a ENTC 2026 Continuamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de LA IMAGINACIÓN en todas sus variantes. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
30 de JUNIO

Relatos

LSD ( Fernando García del Carrizo )

Tengo el mejor trabajo del mundo: guionista de sueños. Acorde con mi locura, me ha permitido desarrollar sin límites mi faceta creativa. Historias descabelladas sin ningún sentido donde jugaba con los colores, personajes y sentimientos. Durante años me felicitaron en la empresa por la variedad, riqueza y originalidad de los contenidos. Mis clientes se despertaban encantados y con ganas de contar a sus parejas lo que habían soñado. “ He volado. Di un salto desde una escalera gigante y noté que mi cuerpo flotaba”. Si habían perdido a alguien querido, presentaba a esa persona radiante, generando una alegría inmensa y la posibilidad de despedirse propiamente. A los que se comportaban como cretinos, les inventaba unas pesadillas terribles.

Ahora todo ha cambiado. Me aburro y me faltan ideas, por lo que tiendo a repetir. “ ¡Qué raro, otra vez lo mismo!”. Sin imaginación, recurro a los tópicos: caídas al vacío, salir desnudo a la calle o presentarse a un examen sin preparar. Ya me han dado un toque. O cambio, o a la calle. Un compañero me ha dado la solución para que vuelvan Los Sueños Disparatados. Una pastilla con un nombre raro.

Ancha es Castilla (Francisco Javier Igarreta)

Se acercaba el ocaso y, cansado su espíritu, Teresa ya comenzaba a flaquear. Tras unas extenuantes jornadas finalmente tenía ante sus ojos la villa de Consuegra. Apenas divisó su silueta recostada en el cerro, tuvo el pálpito de que aquel sería un lugar propicio para la nueva fundación. Algo le dijo que no era una de aquellas corazonadas que otrora le sobrevenían al amparo de su incansable divagar entre lo divino y humano. Gracias a Dios y a la férrea disciplina carmelitana casi había conseguido domeñar a “la loca de la casa”.

Absorta en tan cruciales consideraciones, de pronto se sintió atraída por el quejumbroso traqueteo de un molino cercano cuyas aspas giraban a merced del viento. Dejando a rebufo del mismo cualquier atisbo de quijotescos desvaríos, tuvo ocasión de columbrar la gigantesca obra que se perfilaba en su mente. Mas, ahora era preciso tener los pies en el suelo. La comitiva del Santo Oficio, con su farfolla y sus antorchas estaba a pocas leguas. Conocedores de sus andanzas seguían de cerca sus pasos. Aquella manera tan suya de entender los dogmas, amén de sus antecedentes familiares, la delataban. A fe que no era santa de su devoción.

10. Regresión

Se sentó y conectó los sensores. Imaginó un paisaje de la infancia y de inmediato apareció en la pantalla uno ideal con reflejos dorados y golondrinas de diseño. Pensó en su escuela, y sin más tuvo ante los ojos los pupitres añosos, la pizarra garabateada, la cara pecosa de Paquito, y hasta los haces de luz con polvo en suspensión donde quedaba absorto hasta que la bronca voz del maestro le golpeaba con la contundencia de lo real. Apenas cruzaba algo por su mente se materializaba sin remedio.

Tuvo esta vez la sensación de estar colonizado por una conciencia ajena y poderosa. ¿Por qué no podía sentir directamente las imágenes?  Necesitaba, plasmar de algún modo sus pensamientos sin intermediarios. Tener la certeza de que sus recuerdos eras suyos y no fruto de un algoritmo traicionero alimentado por millones de píxeles sin alma.

Salió a la calle y recorrió varios comercios. No le fue fácil, pero regresó con una caja de pinturas de palo y unos folios. A media tarde tenía ya el bosquejo de aquella temprana novia de verano. Y a la noche, un dibujo de la primera vez que fue a París.

No eran buenos, pero le parecieron verdaderos.

9. DÍA DE LA MADRE (Ángel Saiz Mora)

Las huevas de caviar del Báltico estallan suavemente al morderlas. Vuelvo a decir que estoy encantada y agradecida, mientras finjo una protesta ante tanto dispendio. “Tú te lo mereces todo, hoy es un día especial”, recibo por respuesta.

El toque de mantequilla de la carne de wagyu no es menos placentero que esa voz, que ahora me habla de un compañero con el que ha empezado a salir. Le digo que quiero conocerlo. El vino de alta gama y mi alegría hacen que yo cuente otra vez aquella tarde en la que su padre, que en gloria esté, me pidió relaciones.

No esperaba un postre de chocolates exclusivos y oro comestible, ni un brindis con Möet & Chandon.

Me alejo con mi silla de ruedas, sin querer mirar el plato que dejo con restos de lentejas y otro con pollo reseco, además del yogur caducado y el vaso triste con agua del grifo, bajo el parpadeo de un fluorescente que nadie cambia.

La telenovela en la sala de la residencia de ancianos no interrumpe mi fantasía, la ensoñación de que la hija que perdí ha venido hoy a visitarme, primer domingo de mayo, con un cáterin y unas flores.

8. Imágenes de la ausencia

A las afueras de la ciudad, donde los barrios limitan con las fábricas y el campo, donde los patios conviven con tendederos y coches oxidados, los vecinos contratan a Cassiel. El mejor pintor, comentan todos.

El hombre realiza sus trabajos en silencio, imaginando cada una de las escenas. De ese modo, los muros de las casas lucen ventanas simuladas desde las que puede verse el mar; balcones adornados con flores eternas; un jardín con nieve que no se derrite; una estación con un tren que regresa; o, incluso, un pequeño café frente a un tranvía en Lisboa. Todas aquellas imágenes son encargos de quienes sueñan con algo que nunca tuvieron.

La anciana que vive en el bajo del bloque tres, por fin se ha decidido y, sin titubear, le pide una cocina.

Cassiel pinta entonces pucheros humeantes, un periódico doblado sobre la mesa y un reloj detenido en la pared. La luz entra por una ventana que no existe y, aun así, parece cálida.

Cuando termina, pregunta a la mujer si aquella cocina es la de sus sueños.

—No —responde ella, sin apartar la vista del cristal—. Es la que perdí el día que cayeron las bombas.

7. Viaje a Ipsum

El dardo viajero evadió el mapamundi estrellándose en un desollón, virando el destino. ¿Cómo discernir, percibir y sentir la verdad? si solo se modelan y construyen similitudes.

Se acuna con su mantra: “Om tare tuttare ture soha” para permutar y capturar una especial travesía, un vuelo con destino a Ipsum. Allí, los espacios visitables son las luminosas erudiciones, las idóneas pericias y las serenas mágicas, donde desertar de frustraciones y centrarse en otras elucubraciones más gratificantes.

Liberados, exentos y soberanos, somos mundanos sometidos a nuevas devociones y adhesiones que deambulan por nuestros lares. Hay días que, sin saber porque, se obvian las circunstancias adversas y una se centra en lo importante. Actúa como es, y hace que los instantes sean más preciados.

Sumergirse en el humo, atraer los mejores sueños, acomodarnos en ciclos y deambular por los mejores viajes. Urdir mi equipaje con afectos y ternuras y no temer sombras en mi frente tosca, pues solo surten líricos laureles del desván de mi memoria. Tomar decisiones, ser el auriga de mi vida y así hallar mi paz… vengan desafíos que me eleven.

Ya todo es perfecto, nadie a quién anhelar, nada hay que actuar… nuestra esencia hasta la eternidad.

 

 

 

In memoriam, Lara

6. La Muerte y el silencio

Seguía en pie ante el micrófono, cuando se detuvo un instante. Entonces se giró hacia el ataúd dispuesto frente al altar, tragó saliva y con voz trémula continuó con su discurso fúnebre:

”No podías hablarme, ni oírme, ni verme; las condiciones de tu nacimiento no lo permitieron. Pero mis manos siempre estuvieron contigo, sobre tu piel, hablándote sin palabras. Ojalá haya conseguido… Ojalá hayas sentido todo el amor que…”

Repentinamente dejó de hablar. Apoyó despacio ambas manos en los extremos del atril y dirigió la vista al techo de la iglesia. Permaneció inmóvil durante largos segundos en una especie de trance, como si estuviera escuchando algo. Al cabo, hizo un gesto de asentimiento, devolvió la mirada al féretro y una amplia sonrisa iluminó su recompuesto semblante.

Lógicamente, debido a la intensidad del momento, todos los allí presentes atribuyeron lo ocurrido al fruto de su imaginación. Sin embargo, aquel día la Muerte sí hizo una excepción.

5. ELLOS

Creíamos que habían vuelto pero, si observamos con atención, está claro que nunca se fueron.

Jamás imaginé que el mundo por el que transité durante mi vida adulta, mutara por completo en tan sólo unos pocos años. Aquel mundo que casi añoro no era perfecto, sin duda, pero sí era más humano, más solidario, más habitable y mucho más reconocible.

Reflexionando ahora sobre todo esto, recuerdo cómo, por aquel entonces, los muy ricos no hacían tan descarado alarde de su poder, ni mostraban su insolidaria avaricia con el casi pornográfico orgullo con el que la exhiben hoy.

El guión global que cierta moderna tecno-oligarquía obliga a seguir a todas las ultraderechas del mundo, a cambio, eso sí, de mucho dinero para financiar su muy repetitiva propaganda mediática, sólo persigue perpetuar su dominio y sus privilegios, eliminando sin pudor democracias, estados de derecho, avances sociales, lucha contra las desigualdades, respeto a reglas y límites que nos permitían convivir razonablemente en paz.

Creí que mi imaginación, muy básica pero muy sólida a lo largo de toda mi vida, me anunciaría la repetición de esta debacle más propia de algún siglo atrás pero, está claro que…

Me equivoqué.

4. EFECTO ¡WOW!

Llevaba semanas atascado con aquel relato sobre la imaginación. Al menos tenía claro el título. Lo había aprendido en una clase de Marketing: provocar un “efecto wow” consistía en sorprender al cliente superando por completo sus expectativas.
A partir de un buen título, él solía dejarse llevar. Imaginaba situaciones, tiraba del hilo y acababa encontrando un giro inesperado. Pero esta vez era incapaz de hilvanar una sola frase brillante.
Admiraba a Hemingway, aunque no compartía aquello de “escribir es sentarse ante la máquina de escribir hasta sangrar”. Él prefería rumiar sus ideas frente al folio en blanco, mirando por la ventana, convencido de que las historias no se forzaban, sino que aparecían. Si no lo hacían, era mejor dejarlas reposar hasta volver a mirarlas con otros ojos.
Pasaron seis semanas. El plazo terminaba aquella noche y el documento seguía vacío.
A las 23:59 envió el relato, dejando el iceberg bajo el agua.
No tenía una sola palabra.
El título decía: “Ausencia de”.

3. Vejez patas arriba (Edita)

La viudez repentina trunca mis viajes del Imserso. El reuma oportunista me hunde definitivamente en el sofá. Hasta que un máster providencial del nieto mayor lo obliga a vivir conmigo durante esos meses de estudio. Viéndome decaída, se empeña en revertir la situación. Debo fortalecer la musculatura divirtiéndome, asegura. Con gran perseverancia, aprovecha mi pasión por los animales para intentar hacerme teriana. Primero, jirafa (los estiramientos, imprescindibles); luego, pajarraco, chimpancé, canguro… (extremidades y articulaciones en acción); acabo siendo felina a cuatro patas (aprender a levantarse del suelo sin ayuda, vital).

Cuando empezaba a cogerle gusto a la tontería, me propone un cambio: viajar. Discrepo rotundamente, todavía recelo salir. Insiste: él se encarga de todo y me acompañará mientras no pueda hacerlo sola. Cedo. Así elegimos cada periplo: a ciegas, señalo cualquier lugar sobre el mapamundi. Igual visitamos un bosque cercano como nos trasladamos a una playa caribeña. ¡Alucinante!

Mi próximo destino, ya sin nieto, será un safari. Llevo horas frente al ordenador, construyendo en la aplicación el entorno tridimensional inmersivo. También edito el avatar. Con visera y mochila, parezco más joven; mis amigos virtuales alucinarán. Y yo que pensaba que el metaverso era la rama poética de la metaliteratura…

 

2 ¿POR QUÉ NO?

“Imagina la vida en paz”
¿Por qué no?
Los mayores dicen que sólo hago tonterías, que no seré nadie en esta vida.
Mis profesores afirman que soy un inútil, me han echado de la escuela.
“Puedes decir que soy un soñador”
Sólo mi madre cree en mí. Me ha regalado una guitarra y pone folk en el tocadiscos.
“Imagina todos compartiendo el mundo”
¿Por qué no?
Imagino con componer algún día una canción así. Sería bonito.
¿Por qué no?
(Años después John Lennon publicó “Imagine”. Se vendieron 23 millones de copias)

01. SOCIEDAD LIMITADA

Tras rellenar los datos de empleado y valoración, el formulario abría un espacio amplio con una indicación: “Desarrolle, si lo desea, en menos de 100 palabras, una propuesta y protocolo de actuación” Y Guille deseó hacerlo.

«He soñado tantas veces con visitar tu boca como quien explora las selvas que se abren a machete, que se resisten hasta empujar con el filo de la lengua. He planeado tantas veces quemar los mapas para recorrer todos tus centímetros, acampando en cualquier pliegue de tu piel que me invite al reposo. Tatuarme junto al corazón la constelación de la araña que forman los ocho lunares de tu hombro. Enredarme en tus manos cualquier noche. Sin que sepas qué parte de mí descubre tu tacto ciego, sabio, dispuesto a olvidar para regresar mañana a la fascinación del hallazgo.»

—¿Has terminado el informe que me debes, Guille? —le interroga Alicia desde la puerta.

—Estoy… terminándolo.

—Te noto distraído, Guille. Escúchame. Soy tu amiga. Soy tu cuñada. Pero también soy tu jefa. No me lo pongas difícil …

—…solo andaba buscando la palabra adecuada. Ayúdame… esa sensación de querer conseguir algo a toda costa…

—¿Equivocarse?

—Déjalo, seguiré buscando…

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