Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

QUIJOTERÍAS

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en QUIJOTERÍAS

ENoTiCias

Bienvenid@s a ENTC 2025 Comenzamos nuestro 15º AÑO de concurso. Este año hemos dejado que sean nuestros participantes los que nos ofrezcan los temas inspiradores, y el tercero serán QUIJOTERÍAS Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
15 DE MAYO

Relatos

16 EL ACTOR, EL RETO Y EL SUEÑO IMPOSIBLE (IsidrøMorenø)

 “¡Señoras, señores, la representación va a comenzar!”, anunció Alonso tras el telón que a continuación subiría pulsando un interruptor. Mientras se abre la boca del escenario, apaga el micrófono, acciona las luces con sutil intensidad progresiva hacia la escena y, con la otra mano, reduce lentamente la iluminación del patio de butacas. Alonso Prendes no tiene tramoyistas, ni maquilladora, ni técnicos de luz y sonido, ni regidor de escena. Él es el productor de la obra y el alquiler del teatro es caro.  También es el director y el único actor. Estaba cansado de esperar alguna llamada. Un día, escuchando «The Impossible Dream», se propuso alcanzar ‘la estrella inalcanzable’.

Alonso se atusa el pelo y bajo la melodía de La Primavera de Verdi, que él mismo silba, sale a escena e inicia un diálogo frente a un imaginado actor, seguidamente, cambia de posición para darse  la réplica. Así se suceden las escenas. Cuatro personajes en un solo actor.  El magistral y continuo cambio de interpretación de los distintos personajes entusiasma al público que, según programa, esperaba a Godot con expectación, pero no tanta.

Alcanzado el final, Alonso hace mutis por el foro. Acciona la palanca y…

Cae el telón.

Vítores.

15. Lucha de gigantes

—Que no, hombre, que no. Ir de Quijote por la vida no paga facturas. Vale que esos molinos de viento giran imponentes, proyectando sus sombras sobre los campos y alterando el vuelo de las aves. Pero, ¿verdad que te gusta pagar menos por la factura de la luz? Si entran o no las renovables en el mercado, lo deciden los gigantes, las multinacionales —de cuyos nombres no quiero acordarme—, que convierten el aire en gas natural y te crujen con facturas, letra pequeña y compromisos leoninos. Aunque han salido comercializadoras alternativas. Más pequeñas, sí, como escuderos sin blasón, pero con espadas más afiladas. Lo mismo ocurre con los bancos, esos castillos encantados que prometen oro y esconden deudas. Ahí están las fintech, ofreciendo otro camino. Por no hablar de los medios de comunicación, como Maese Pedro con su retablo de marionetas, que te cuentan la historia que más conviene al titiritero. Me callo ya, mejor estar en paz que en pendencias…dicen.

En el silencio, solo los ladridos de los perros.

—¿Escuchas? Ladran, Sancho. Señal de que cabalgamos.

14. Ciberamor

En el aeropuerto, un Simón nerviosísimo sujeta un globo rojo con la palabra «Welcome». Está esperando a que aterrice el vuelo de Caracas, se abra la puerta de «Llegadas» y aparezca Marlene.

La conoció en un chat de vídeos porno. Ella tonteó con él, le escribió por privado, le mandó unas fotos muy sexis, le dijo que era muy simpático y él cayó enamorado. Jamás de los jamases, nunca, en ningún lado, ninguna mujer había reparado en él. Se propuso entonces alejarla de la mala vida y traérsela a España. Él la cuidaría y le daría todos los caprichos; todo, cualquier cosa que se le antojase.

Empezó enviándole dinero para vestidos. Luego para pagar el alquiler, que ese mes no le alcanzaba. Después que si medicinas, hasta que hipotecó el piso porque la madre tenía un cáncer y en Boston la operaban. Tuvo que pedir otro préstamo, pues el tratamiento médico se alargaba. Así estuvieron dos meses, hasta que ella le pidió plata para el visado y el billete de avión.

¡Al fin podría abrazarla!

Pero Marlene no sale.

Qué ha podido pasarle.

Le escribe, angustiado. ¿Dónde estás?

Y desde un cuchitril, en Tanzania, un hombre sudoroso contesta el mensaje.

13. UNA NOVELA MUY REALISTA (VALDESUEI)

Cansado de humillaciones, de golpes de molino y cantazos de pastores, decidió enfrentarse al verdadero causante de todos sus males, que ya no era el malvado mago Frestón.

Pero mire vuestra merced, que esta es la peor idea que ha tenido y pueden acusarle de herejía. ¿Cómo pretende enfrentarse a Nuestro Creador?

Amigo Sancho, he tenido una visión. Y no seré caballero hasta que no acabe con ese malandrín, que no es nuestro Señor Jesucristo, sino un tullido, un expresidiario y un simple gacetillero.

Don Quijote, consciente de lo afilada de la pluma de su adversario, galopó sobre Rocinante lanza en ristre y visera del yelmo bajada.

Tropezó contra un signo de exclamación y el impacto fue descomunal. Jinete y caballería rodaron sobre los renglones clavándose en las costillas una punzante i.

Dolorido, desenvainó la espada con intención de acometer contra el único brazo de su oponente. Lo persiguió durante varias páginas; subió una bajada para dejar atrás una antítesis y, con sus piernas de saltamontes, superó una cómica metáfora.

Cuando le estaba dando alcance, el novelista, con un rápido golpe de ingenio, escribió que los alguaciles arrestaban al hidalgo.

Exhausto, decidió que era momento de ir concluyendo aquella obra.

12. QUIJOTADAS DE RICO (Edita)

La amenaza de guerra mundial inminente le había brindado la oportunidad de cumplir un sueño que ya daba por perdido: pasar a la historia como salvador de su pueblo. Invirtió sin demora una escandalosa cantidad de millones en construir el búnker más grande y mejor dotado, donde podrían cobijarse cientos de personas, incluso miles si fuera necesario.

El placer de la obra rematada en tiempo récord duró poco porque la gran contienda se pospuso por tiempo indefinido. Su edad abultada le impedía esperar; además, la ilusión de trascender a causa de una heroicidad en favor de los conciudadanos había mutado a obsesión. Así que reconvirtió el refugio subterráneo en numerosos habitáculos mínimos destinados al arrendamiento social.

En contra de previsiones escépticas, la oferta de estancias bajo tierra se quedó muy escasa ante la avalancha de solicitudes. Tanto que el Gobierno no descarta copiar la idea para solucionar definitivamente el problema de la vivienda. Entre aclamaciones de unos y reproches de los contrarios, el asunto ha invadido debates, tertulias y cotilleos televisivos. Debido a esa controversia mediática, el artífice de semejante proeza arquitectónica saborea por adelantado la popularidad que esperaba contemplar desde el más allá.

11. ÍMPROBO (Juan Manuel Pérez Torres)

A Manuel Marín Navarro

Mi vecino es un hombre de hoy, perfectamente capaz de lidiar con la más puntera tecnología, de manejar sus tiempos con equilibrio de funambulista y de cultivar cada lado de su poliédrico intelecto con música, pintura, fútbol, cine y literatura. Su afición favorita es la caligrafía y la rotulación a tinta china y plumilla. Muy fan de Cervantes, se ha propuesto hacer una copia manuscrita de El Quijote con letra gótica. Y la escribe a pulso. Dice que es lo suyo, que el castellano antíguo no va bien con la moderna tipografía de la letra de imprenta del siglo XXI. Cuatro o cinco páginas del libro llenan un cuaderno y ya lleva un buen montón. Es un ingente trabajo, de increíble paciencia, de apasionada dedicación.
-Precioso, don Manuel, pero se le va la vida en esto ¿por qué lo hace?
Con gesto de orgullo, pero sin altivez, cesa un momento en la tarea, deja la pluma bien colocada, se levanta de la silla y, señalando hacia arriba con el índice derecho, contesta con determinación.
-Porque no es cuestión de conseguir una hazaña sino de desfacer un entuerto.

10. El viaje aplazado de doña Aldonza Lorenzo

La del alba sería cuando se encaminó a buen paso a la parada de autobuses. Las combinaciones desde El Toboso con otras localidades castellanomanchegas no ofrecen demasiadas opciones, así que debía madrugar para cumplir su propósito. Lo había demorado más de la cuenta, pero dos años después de la muerte de su marido y con sus hijos ya mayores, quería zanjar la cuestión de una vez por todas.

En su bolso llevaba la llave de un apartado de correos, la misma que le entregó hace mucho tiempo un empleado de la notaría Carrasco, cumpliendo la voluntad del caballero misterioso que le había dado tantos quebraderos de cabeza desde su lejana juventud. Todavía recuerda apurada las habladurías en el pueblo y aquellos extraños personajes que acudían al negocio familiar para presentarse de su parte, aunque ella nunca llegara a conocerlo. Ni siquiera quería acordarse del nombre de su lugar de origen, que alguna vez le llegaron a insinuar.

Ya en la oficina, abrió el cajetín metálico y extrajo un sobre grande que abrió con cautela, preguntándose qué serían todos aquellos folios amarillentos escritos a máquina.

09. AldeIA

Al final decidimos tomar ese camino. No fue fácil, pero no nos quedó otro remedio. Habíamos llegado a un punto en el que las cosas, sencillamente, no salían. Entonces alguien nos habló de esa solución y, así, fuimos los pioneros.

El proyecto podría resumirse en que cederíamos nuestra soberanía a la IA, es decir, que ella sería nuestro alcalde. Y la empresa promotora tuvo el detalle de construirnos un androide andrógino, con aspecto autoritario para facilitarnos la transición.

Al principio nos hizo gracia el interés mediático y sus consecuencias. Éramos el centro de atención. Pero según iba pasando el tiempo y empezábamos a sufrir las “sesudas” decisiones de nuestro “alcalde”, las cosas empezaron a torcerse.

Suprimió el consultorio médico porque no era rentable; negoció para la instalación de un megaparque eólico; desvió el curso del río que nos daba nombre y, la gota que colmó el vaso fue que se cargó la cantina para poner un Carrefour. Los del mus se sublevaron. Por la noche secuestraron al robot y le obligaron a buscar la forma de acabar con sus iniciativas para, posteriormente, autodestruirse de manera definitiva.

¡Ya no somos AldeIA!

¡Volvemos a llamarnos Aldea del Río!

08. LAS MARZAS (Jesús Alfonso Redondo Lavín)

─No lo niegues, Victoriano, he visto el color del billete. ¿Les has dado 5 duros? Tú y tus quijotadas, nunca cambiarás. Así terminaba el reproche de la abuela Tina a su marido.

Y ella dándose la vuelta se iba a la cocina “rumiando”: ¡Habrase visto cosa igual!, este hombre será toda su vida un “babión”.

─No te vayas “rutando”, Tina. No es para tanto, mujer. Es solo una vez al año y además, hoy han venido muchos. No querrás que les dé una peseta para todos. Con eso no tendrían ni para chupar de un cigarro.

Hacía muchos años que las estrecheces en casa de mis abuelos, en el barrio de Madriro de Orejo, habían terminado. Vacas, doscientas, prados en la marisma y en otros lugares, premio como mejor ganadero de Cantabria… Hasta fueron objeto de robo a mano armada de la partida del Cariñoso. Pero la abuela nunca cambió su carácter frugal.

Los muchachos del pueblo sabían de la generosidad de mi abuelo. En el tiempo de las ”Marzas”, cantos de anuncio de la primavera, su primera visita coplera, apoyados en sendos palos con farolillo, era a Victoriano Lavín. Después aclaraban sus voces en la cercana fuente del Cerizo.

07. FANTASÍAS Y EVASIONES (Ángel Saiz Mora)

Me sentí feliz cuando ella me planteó una cita tras las clases, a pesar de tener que prescindir de la compañía habitual de mi fiel amigo, el único que prestaba atención a mis historias de castillos, dragones y encantamientos.

Tardé en descifrar que en sus ojos había trazas de burla, confirmada cuando se marchó sin despedirse, minutos después.

Lleno de desconcierto, vi cómo se unía a un conocido grupo de pendencieros, que manteaban a mi compañero en el parque.

Los labios de la bella quedaron adheridos como ventosas a los del cabecilla de aquellos galeotes. Comprendí entonces la artimaña para entretenerme y cebarse con el débil como diversión. Mi estatura también dejó de imponerles respeto. Ambos acabamos apaleados.

La dama de mis pensamientos resultó cómplice del mal. Mi amigo, herido por la decepción y los estacazos, ya no quiso ser escudero de alguien de figura tan triste como incapaz de desfacer agravios. Los villanos vencieron.

Encerrado en mi cuarto antes de que en casa descubriesen las magulladuras, abrí uno de mis bálsamos espanta miedos e inventa futuros. Fui consciente del inevitable efecto secundario de tropezar de nuevo con la pétrea realidad, pero dejó de inquietarme después de varias páginas.

06. ELLA (Puri Rodríguez)

–”Ví bajar al cachorro arrastrado por el torrente y golpeándose contra las rocas. Conseguí sacarlo del agua, pero estaba tan malherido que no pude salvarlo. Entonces apareció ella, y…”–
Esas fueron las últimas palabras que el hombre pronunció cuando los forestales lo encontraron, destrozado y agonizando, junto a la orilla.
A no mucha distancia vieron cómo se alejaba una osa parda, transportando entre sus fauces a un pequeño osezno inerte y arrastrando jirones de una tela azul enredados en sus zarpas.

05. PARANGÓN

Me voy a comprar un parangón amigo Sancho. Había oído decir que yo estaba tan loco que no tenía parangón. Me dolió. Mi ego se sintió herido. Yo no podía soportar haber llegado a estas alturas de mi vida y que alguien, con cierto predicamento en libros de caballería, se refiera a mi ingenio en esos términos. De ninguna manera.

Yo quiero tener parangón. Me lo pondré bajo la bacía a la altura de la ceja izquierda ¿Dónde puedo adquirirlo? pregunté en la reunión vecinal de la corrala y Doña Aldonza me susurró “Bastante cerca de aquí; en el zoco lo venden y te lo colocan a la altura de la ceja; lo hace un barbero que presume de habérselo puesto al mismísimo Amadís de Gaula y en su último viaje a las Galias, al hipocrático Fierabrás”

Así lo hice, y en adelante nadie se atrevió a decir que yo no tenía parangón. También me sirvió para darme cuenta de que Doña Aldonza sabía que yo estaba enamorado de ella… sin parangón.

Ayer nos cruzamos a la salida de misa de doce. Nuestras miradas y sonrisas se abrazaron en silencio. Su sonrisa… sin parangón. Mi mirada… con parangón….

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