Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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29. AQUÍ, EL (DES)ORDEN ES LA NORMA (Mariángeles Abelli Bonardi)

Como armario que soy, (des)espero. Un (des)concierto textil me domina. Puertas (entre)abiertas, cajones (des)armados, destilo (des)confianza. (Des)lucida, así se ve mi madera. Miles de medias, ropa (des)cosida… (Des)mitificar el (des)orden (no) es fácil. (Des)motivado, (des)atendido, (in)útil, me siento (in)completo. La (des)gracia se apodera de mí. Desmedida, obsesiva acumuladora, seré siempre tuyo.

28 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Nunca había leído una historia en la que un armario fuera protagonista y hablase en primera persona de su experiencia. Ello, unido al prefijo «des», presente en la palabra clave para esta convocatoria, hace de tu relato una narración muy original.
    Un abrazo y suerte, Mariángeles.

    1. Hola, Ángel. Si logré sorprender al capo de los microrrelatos entecianos con un armario parlante, me doy por bien servida. La presencia del prefijo «des» entre paréntesis no es casual; la idea fue que el lector pudiera leer la historia agregándolo y/o suprimiéndolo, para así lograr hacer dos lecturas contrapuestas y/o complementarias a partir del mismo texto… Espero haberlo logrado.

      Qué gusto que te parezca original.

      Otro abrazo y suerte para vos,
      Mariángeles

  2. Como mínimo, original y curioso. Da penita el pobre armario, sufridor y entregado en cuerpo y alma a su desconsiderada dueña. Yo he probado a leer el texto suprimiendo los prefijos entre paréntesis (los que le dan el toque de caos obligado) y sale otra historia perfectamente coherente. Es decir: con tan pocas palabras has escrito dos relatos, uno en positivo y otro en negativo.

  3. Qué te puedo decir, Edita: captaste la idea a la perfección y leíste la historia del armario como quise que fuera leída… Es así como decís: son dos textos en uno, uno en positivo y otro en negativo. La historia del mismo armario en dos momentos diferentes de su vida (uno de orden y otro de desorden) o bien podría tratarse de dos armarios diferentes con vidas completamente diferentes…

    En fin: más que contenta de que te parezca original y curioso.

    Un beso grande,
    Mariángeles

    1. María José Escudero

      Me uno al resto de compañeros y también opino que es un texto muy original. Un sorprendente dos en uno. Me gusta mucho. Un abrazo y suerte, Mariángeles.

      1. El «Dos por el precio de uno» suele verse en las ofertas del supermercado, pero como toda regla tiene su excepción, aquí estamos con el micro, jaja… Qué gusto que te guste mucho y te parezca original, María José…

        Otro abrazo y suerte para vos,
        Mariángeles

    2. Así es, Rosa. Todos, armarios y humanos por igual,tenemos nuestro ying y yang, por mucho que nos guste o no… Me complace que el juego de palabras – un juego previo con sinónimos y antónimos antes de ponerme a escribir – te haya parecido original e interesante… Es lo bueno de la escritura lúdica: te destraba cuando un tema se te resiste (que fue el caso).

      Un beso grande,
      Mariángeles

    1. ¡Muchas gracias, Ana María! A mí también me parece más tierno el armario de los «des», con esa fidelidad incondicional a su dueña, pero por otro lado me gusta tener otra versión ordenada, con esa actitud casi tan obsesiva como la de la protagonista acumuladora, como si fueran dos caras de una misma moneda…

      Muchísimas gracias por pasar a comentar y un beso grande,
      Mariángeles

  4. Hola, Mariángeles, me has dejado gratamente (sor)prendida. La verdad es que has conseguido un relato (que además son dos) que es un derroche de ingenio. Las dos versiones me encantan. Hasta me has hecho imaginarme la voz de este simpático armario parlante. ¡Enhorabuena! Besos y suerte.

    1. ¡Qué gusto, Juana, verte tan gratamente (sor)prendida! Al principio, cuando comencé a jugar con las palabras y sus prefijos/antónimos, no sabía muy bien por dónde venía la cosa, pero luego me acordé de que en la película «La Bella y la Bestia» había un armario parlante que la ayudaba a Bella a elegir la ropa, y ahí me di cuenta de que un armario parlante era el narrador perfecto para una historia de (des)orden… Me encanta que te gusten las dos versiones (ordenada y desordenada); si bien escribirlas fue todo un quebradero de cabeza, también fue un completo disfrute…

      Besos y suerte para vos,
      Mariángeles

  5. Rosalía Guerrero

    Vaya forma de jugar con las palabras y con nuestros cerebros. Tremendo derroche de imaginación y originalidad. A sus pies, señoría.
    Nos estáis poniendo un listón muy alto a quienes todavía no hemos escrito el nuestro!
    Un abrazo y suerte.

    1. ¡Muchas gracias, Señoría! A mí me consta que Vuestra Merced escribe muy bien, por lo que no dudo de que llegará al listón sin problemas… 😉
      Hablando en serio, me costó tres intentonas, dos micros desechados (con el mismo tema del desorden, pero me repetía en los personajes), y muchísimos bollos de papel tirados a la basura, llegar a esta versión final, así que valoro enormemente tus palabras, querida Rosalía.

      Muchísimas gracias por pasar a comentar y un beso grande,
      Mariángeles

  6. Pilar. C

    Qué mejor protagonista que un armario para el tema que nos ocupa. Has dado en el clavo, querida enteciana. Si a esto le añadimos el juego de palabras con las dos lecturas, que así fue como lo leí, los dos relatos…el resultado es ¡genial!
    Un abrazo

    1. ¡Muchas gracias, Pilar! Efectivamente, un armario puede ser la epítome del desorden o todo lo contrario… Imagino que un armario hiper-requete-contra-ordenado sólo puede existir en Japón o en cualquier otra de esas culturas amantes del feng shui, pero en todo caso, esto es seguro: el orden de una persona bien puede ser el desorden de otra…
      Me encanta que hayas leído los dos relatos y que el juego de palabras te parezca genial… 🥰

      Otro abrazo para vos,
      Mariángeles

  7. ¡Un armario que pasa de la queja a la resignación pero siempre con una entrega absoluta! ¿Pero qué fantasía es esta? El mío se queja de vicio…
    ¡Muy ingenioso!
    ¡Mucha suerte!
    Un abrazo

    1. ¡Muchas gracias, Nuria! Realmente este pobre armario es una víctima de su dueña; todo un mártir con una actitud digna de admirar… No creo que todos los armarios sean así de quejosos. El mío también suele quejarse, y con sobrados motivos… 😉

      Me alegra que el micro te parezca ingenioso.

      Otro abrazo y suerte para vos,
      Mariángeles

    1. Evidentemente, ese desconcierto textil se ha vuelto moneda corriente para el pobre armario… Esperemos que su dueña recapacite y rectifique su actitud, para que vuelva a sentirse en armonía.

      Qué gusto saber que mi juego con y sin el «des» te gustó.

      Gracias, Aurora, por pasar a comentar.

      Otro fuerte abrazo,
      Mariángeles

    1. ¡Muchas gracias, Rafa! A mí me encanta todo lo que decís… Me parece que un caso tan severo de acumulación va a requerir mucho de Marie Kondo (como me ha picado el bichito de la curiosidad, la voy a googlear…😉).
      Qué gusto saber que el texto te parece agradable y sorprendente… 🥰

      Otro abrazo y suerte para vos,
      Mariángeles

  8. Toti Vollmer

    Uy, qué trabajón haber logrado que funcione en ambas lecturas. Una ricura de micro, Mariángeles, me encantó. Mucha suerte para ti.

  9. Jesús Navarro Lahera

    Curioso el narrador, y muy interesante conocer la voz y el punto de vista de la realidad de este armario, que parece (des)esperado ante el caos al que le empujan sus usuarios. Un abrazo

    1. ¡Muchas gracias, Jesús! Narrador, voz, y punto de vista: sin ellas, no hay historia. Me complace que te agraden las de este micro. Si los objetos de uso cotidiano pudieran hablar sobre nosotros, como es el caso de este armario, más de uno nos llevaríamos una sorpresa…

      Qué gusto recibir tu comentario.

      Otro abrazo para vos,
      Mariángeles

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