61. Otras historias
Un ingeniero italiano convenció a Felipe II de la conveniencia de hacer el Tajo navegable hasta Toledo y trasladar allí el centro administrativo y financiero de Iberia, en detrimento de la ciudad del comercio, Sevilla, y de Madrid, capital efímera y hoy un pueblecito muy chulo. Su olfato se expandió por el horizonte y el canal luso castellano se prolongó hasta conectar con el Mediterráneo a través del Ebro, convirtiendo a Tortosa en otro gran emporio económico, con mucho seny i capital d’alla.
El Corredor Ibérico, hoy en día un importantísimo nudo de comunicaciones y tránsito de mercancías, ha sido objeto de frecuentes sabotajes por parte de la Liga Baleárica, que continúan con la última barrabasada de Pitiuès XVIII: el cobro de guarranceles por transitar sus aguas, pero los mercados han reaccionado, devaluando la cotización de sobrasadas y ensaimadas, y el capitoste ha cedido en sus pretensiones. Por fortuna, los Emiratos Unidos de Berbería mediaron en el conflicto y ofrecieron una novísima herramienta ensayada con éxito en su territorio, llamada dēmokratía, pero no seamos ilusos, con sendas peinetas, y las posaderas calentitas, fueron despedidos. Para nuestro consuelo nos queda la Champions; Toletum Atlético vencerá. Otra vez. ¡Hurra!

