60. SU PROPIA SONRISA
Desde fuera, la clienta se contemplaba en la vitrina con el pañuelo atado a la cabeza y apenas acertaba a localizar la peluca elegida sin mucha convicción antes de que Rayo, el gato de la tienda, la hubiera emprendido con aquellos bustos inexpresivos que lo asustaban. La dueña de aquel comercio tan inusual se afanaba en recuperar la armonía del escaparate mientras le juraba venganza al felino que lo había arruinado todo y ahora se escondía prudentemente. Fue entonces cuando, pasando de largo, decidió sonriendo afrontar de otro modo el desorden de sus células.


Si ese gato travieso, creador de desorden, ha conseguido arrancar una sonrisa a tu protagonista, no es poca cosa, con los problemas de salud que tiene, además de preocupaciones estéticas.
Dicen que la naturaleza es sabia, y el cuerpo humano complejo y cercano a la perfección, pero a veces le da por desordenarse, condicionando existencias, y amenazándolas.
Una historia breve y humana, con un mensaje positivo por encima de todo. Una sonrisa puede ser mucho más que un simple gesto, denotar un cambio de actitud.
Un abrazo y suerte, JM
Es un placer leer tus comentarios, amigo Ángel.
Un abrazo
Es difícil sonreír en una situación como la de tu protagonista, pero una vez conseguido, aunque sea gracias a un gato asustado, puede marcar un cambio de rumbo.
Un abrazo y suerte.
Es curioso ver que muchas personas en circunstancias terribles sonríen francamente. Debe de ser un recurso defensivo.
Gracias por leer y comentar.
La sonrisa acude a nosotros incluso en momentos de bajona. Solo hay que estar atentos a las circunstancias que nos ayudan a convivir con nuestros males.
Sonreír inconscientemente es una buena terapia.
Gracias por leer
Una historia intensa, donde dos desórdenes tan diferentes se complementan: gracias a la sonrisa que el desorden cómico produce, posiblemente el otro, serio y grave, empiece a ordenarse poco a poco.
El caos se construye con mucho orden.
Gracias por leer y comentar.
Bien por el gato travieso. Al final provoca una sonrisa y un cambio de prioridades entre la estética y la esencia. Un abrazo, JM.
Ese gato sabía lo que hacía.
Un abrazo, maestro
Triste, pero con un gran ánimo esperanzador ese valiente pasar de largo sin enmascarar un dolorosos desorden de células. Enhorabuena y suerte, J.M. Un abrazo, guapo.
El optimismo bien llevado es una buena fórmula.
Un abrazo
Una sonrisa, por leve que sea, en estos casos tan duros, vale millones. Y cuesta mucho más, pero a veces ayuda.
Breve e intenso. Y con toque algo amargo. (Parezco un anuncio de café, sorry)
Mucha suerte ♣
Qué gran idea la del gato. Hacer reír, aunque luego nos den escobazos, vale la pena.
Un saludo
El poder sanador de una sonrisa nos aleja del desorden (en ocasiones de mente y cuerpo), aunque tan solo sea por un instante. Muchos instantes, ayudan. Necesitamos más gatos que desordenen las vidas 😉 Suerte y abrazo, JM.
Ese gato asustadizo es el héroe que desata la respuesta positiva.
Gracias por leer.
Yo quiero resaltar la fortaleza y resiliencia que demuestra la protagonista. La aceptación que no la resignación . Y me gusta toda la escena previa a esa valentía porque quita dramatismo y aporta ese tono travieso que aporta el felino.
Un abrazo
El caos reúne episodios tensos y ligeros, y la sonrisa es el resultado de ese desorden.
Gracias por leer
Muy bien contada esa sonrisa y ese valor.
Abrazos.
A veces basta con una peripecia para darle la vuelta a todo.
Gracias por leer