99. El quinto evangelista (Pablo Cavero)
Resucitó un domingo. Luego, envuelto en un sudario le llevaron a la cruz. Longino se lavó las manos y curó la herida del costado de una lanza, con la cual le hirió Poncio Pilato. Su madre, su novia y Juan, le ayudaron a bajar del monte con la pesada cruz, evitando tres caídas y que la chusma le flagelara y le colocase una corona de espinas. Todas esas barrabasadas estaban destinadas a otro preso, indultado por error en el papeleo. Liberado en el Huerto de los Olivos, Jesús besó al que era su discípulo y amigo más fiel, Judas «el isca», al que los romanos premiaron con treinta monedas, las que gastó en la última cena, la despedida de soltero de Jesús con sus doce apóstoles, en la que no faltó agua, convertida en vino, panes, peces y un gallo que mató Pedro antes de que cantase por cuarta vez. Días más tarde se casó con su novia, Magda.

