Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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64. Punto ciego

«De toda la vida se ha hecho así», dice mi padre. «Nosotros, a lo nuestro». Mientras hunde la cuchara, le suelta a mi madre que nunca le salen las lentejas como las del bar. Ella aprieta el borde del mantel entre los dedos y traga saliva, pero reúne el coraje para volver a mirar afuera. Mi padre no levanta la cabeza del plato. Yo finjo comer, aunque no puedo apartar la vista de esa mano al otro lado del cristal, convulsa, desatada. Mi madre corre el visillo antes de que el grito se cuele por la ventana.

12 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Tu relato da miedito del bueno, o al menos, transmite muy bien la inquietud de los personajes. Esa figura imperiosa al otro lado de la ventana podría ser un abuelo rechazado que implora volver. El caso es que se trata de alguien a quien quiere ignorarse, aunque no debe de ser fácil, al menos mientras esté a la vista. Un tipo de coraje, el de esta familia, con ausencia de ética y despiadado, porque hace falta mucho valor del malo para no querer ver y actuar como si nada.
    Un abrazo y suerte, Lluís

    1. Efectivamente, la idea era hablar sobre ignorar voluntariamente la violencia ajena. Pero también, a la vez, ante la violencia, no necesariamente física, normalizada en el propio hogar. Inicialmente pensé en el suceso de fuera como un maltrato machista que, de alguna manera, hacía de espejo de la violencia cotidiana. De ahí que el padre lo justificara en la primera frase y el trato que le da a la madre. Pero me has hecho ver que hay otras interpretaciones posibles. Gracias por tu comentario, un abrazo y mucha suerte también para ti.

  2. Rosalía Guerrero

    Ostras, Lluís, hay muchas posibilidades ahí: la que apunta Ángel de haber dejado al abuelo fuera; también podría ser una persona vulnerable que pide auxilio; incluso alguien a quien persigue una horda zombi. Sí, me gusta esta última opción, aunque al principio, entre el título y el tiparraco haciendo de menos las lentejas de sus señora, pensé en un arma de fuego apuntando a su cabeza.
    Fíjate tú cuantas cosas…
    Un abrazo y suerte.

    1. Gracias por tu comentario, Rosalía. A mí también me gusta lo de la horda zombi, jaja. Como le explicaba a Ángel en otro comentario, mi idea inicial era que observaban violencia de género, de ahí que el padre la minimizara, pues él mismo ejerce violencia dentro del hogar. El punto ciego de lo que no se quiere ver ni fuera ni dentro. Me está gustando ver tanta interpretación distinta, aunque no sé es que me ha quedado muy críptico. Un abrazo y suerte también para ti.

  3. Insolidaridad, desconsideración, machismo, autoritarismo —y otras cosas más que suelen ir en el mismo paquete— creo observar en el retrato de ese hombre, pero también el miedo y el coraje en el interior de esa madre y los ojos de ese hijo, que podríamos pensar que corre el el riesgo de ver en su padre un ejemplo a seguir, si no fuera porque su mirada nos dice que no.
    Me gusta mucho tu relato, Lluís, lo mismo que su título.
    Enhorabuena y suerte con él. Un abrazo.

  4. Me gusta mucho tu propuesta, Lluís: es muy breve, condensa muchos temas, deja apertura a la interpretación y nos concedes, a los lectores, un papel activo. O sea, que es como debe ser un buen micro. Que si un abuelo tras la ventana, que si la horda zombi, jaja, yo me imaginaba una rebelión fuera, estilo manifestación con represión… En fin, mil lecturas… Un abrazo y mucha suerte.

  5. Rosa. Gómez Gómez

    Muy bien dibujada la impotencia de esa mujer. Y el final muy bien resuelto. Todo se queda dentro hasta que un día…

    1. Gracias por tu comentario, Alberto. Sí, pensaba que esa frase ayudaría a delimitar un poco más la lectura, pero parece que el micro camina solo y ha dado para muchas interpretaciones. Un abrazo de vuelta.

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