Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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37. Cosas impropias de una señorita de bien (Rosalía Guerrero Jordán)

Esconde el cuaderno bajo el colchón y el lápiz entre los pliegues de su enagua. Cuando la puerta se abre improvisa una sonrisa bobalicona mientras piensa qué diría su familia si supiera que lo ha vuelto a hacer; que sigue desbaratando la realidad con sus cuentos; que, en esta reclusión, los muros son tan solo una quimera.

Ni siquiera los doctores que dicen cuidarla sospechan que se mancha las manos de sangre cuando las sumerge en el papel; que sus personajes arden atrapados en deseos inconfesables; que es capaz de resucitar a los muertos y de imaginar futuros imposibles.

Sentada en el jardín piensa que no deberían haberle prohibido leer, porque ese día murieron todas las flores, y de sus semillas brotaron las historias que la han traído hasta aquí.

A veces, su hermana la visita y le trae un lápiz que ella esconde entre las horquillas de su moño. Y, antes de rendirse, su última compañera de celda le entregó un cuaderno, en el que apenas quedan páginas en blanco.

Pero ella no cree que eso vaya a suponer un problema.

Porque ha aprendido a volar y ya nadie la puede parar.

 

39 Responses

  1. ¡Ay, sis! ¡Cómo me gusta! Me encanta la idea de que empiece a escribir porque le prohiban leer, si es que a veces es peor el remedio que la enfermedad y, pensando que le iban a cortar las alas, lo único que hicieron fue incitarla a usarlas.
    Una gran pequeña historia. ¡Abrazote!

    1. Rosalía Guerrero

      Claro, la versión literaria de «si no quieres caldo, dos tazas». O del «no hay huevos».
      Otro abrazo para ti. sis.

  2. Pilar.C

    Pues me gusta mucho, Rosalía. Qué bien contada esta historia que considero real. Cuantas prohibiciones, cuantas trabas y restricciones… que aún existen en ciertas culturas.
    Pero la cabra siempre tira al monte.
    Afortunadamente 😜
    Gracias

    1. Rosalía Guerrero

      Hubo un tiempo en este país en que a las mujeres que se salían de los cánones se las tachaba de locas, histéricas o peligrosas, y se las encerraba de por vida. Pero tan solo eran mujeres que intentaban conquistar un pedacito de libertad.
      Un beso y muchas gracias por pasarte a comentar.

  3. Ángel Saiz Mora

    No se pueden poner puertas al campo. Cada persona tiene su naturaleza y negarla o intentar reprimirla sirve de poco, es como intentar atrapar el agua en un cesto. La imaginación como sanación, y la rebeldía ante la imposición.
    Un abrazo y suerte, Rosalía

    1. Rosalía Guerrero

      Gracias, Ángel. También barajé ese título: Puertas al campo. Fíjate tú que delito más grave el de la pobre muchacha, leer. Pero la imaginación la rescata de su encierro.
      Otro abrazo para ti.

    1. Rosalía Guerrero

      Sí, las mujeres que4 leen son peligrosas, y las que escriben, ni te cuento: son lo peor!
      A veces el único refugio que queda es la imaginación.
      Un abrazo y gracias por leer.

      1. Nuria

        Querida Rosalía, qué relato tan bonito. Has convertido la escritura en la forma más hermosa de desafiar cualquier encierro. Me han encantado las imágenes que construyes y ese final, tan esperanzador y libre. Porque, al fin y al cabo, quien aprende a volar ya no hay quien lo detenga. Enhorabuena. ❤️

  4. Esperanza Tirado

    Maravilla de principio a fin ♥ Al libro directamente.
    Pobres señoritas de bien, cuantos males tendrían que aguantar…
    Enhorabuena y mucha suerte.

    1. Rosalía Guerrero

      Uy, lo del libro lo veo difícil, que con este tema están saliendo verdaderas joyitas. Pero gracias por considerarlo candidato, jajaja.
      Sí, estas señoritas tenían el privilegio de la clase social, pero muchas veces a cambio de su libertad.
      Un abrazote, bonita.

  5. Gema Herràez

    Magnífica historia. Quien pudiera desbaratar la realidad como hace ella. Desde luego un gran ejemplo de imaginación. ¡Cuanta creatividad cercenada como bien dices Rosalía por las costumbres machistas y represivas que han tenido que sufrir las mujeres por el hecho de serlo.
    Un abrazo

    1. Rosalía Guerrero

      Durante el siglo XIX se consideraba que la lectura era peligrosa para las mujeres. Quizás por eso para muchas se convirtió en una forma de resistencia. Después, nos atrevimos incluso a escribir. Y aquí estamos, resistiendo.
      Un abrazo y muchas gracias por tus palabras.

  6. Puri Rodríguez

    Precioso, querida Rosalía, y menos mal que ya no vivimos en tiempos de «brujas», tal como calificaban ciertos hombres de hace unos siglos a mujeres sabias en hierbas medicinales, imaginativas y libres, antes de llevarlas a la hoguera…Un abrazo y suerte, guapa.

    1. Rosalía Guerrero

      Cierto, las quemaron y se quedaron con sus conocimientos. Hemos tenido suerte de nacer en esta época y en esta parte del mundo.
      Otro abrazo de vuelta y muchas gracias por pasarte por aquí.

  7. Cuando actúa la represión. no queda otro remedio que dejar volar la imaginación y, efectivamente, ese es el tema propuesto y la única salida de la protagonista de tu relato. Gracias a ese escape y a cierta sororidad, encontramos un poco de esperanza. Lo espeluznante es lo cerca que está de la realidad. Enhorabuena, Rosalía.

    1. Rosalía Guerrero

      Uf, y tan cerca. So con una búsqueda rápida en internet se encuentra una la cantidad de mujeres que fueron encerradas por salirse del molde: rebeldes, imaginativas, desobedientes, apasionadas… Para librarse de ellas o simplemente para quedarse con sus bienes. Como bien dices, espeluznante.
      Muchas gracias por tus palabras, Susana.

  8. Aurora

    Me uno a todos los comentarios, Rosalía, es magnífico. Además,añado que me gusta ese guiño de la hermana cómplice y la compañera que la encubre y le ayuda a soltar su imaginación.
    ¡Abrazo!

    1. Rosalía Guerrero

      Sí, claro, con los hombres no podían contar. Ni siquiera con los de su familia, que eran quienes las encerraban.
      Un abrazo, Aurora, y gracias por tus palabras.

  9. «No hay barrera, cerradura, ni cerrojo, que puedas imponer a la libertad de mi mente», supo decir Virginia Woolf, y por lo que aquí se lee, es lo que piensa esta chica.
    Una señorita de bien no lee, y mucho menos escribe, y muchísimo menos imagina todo tipo de historias; esas mismas que escandalizarían a quienes la han encerrado…
    Su hermana «señorita de bien» la visita y, compadeciéndose, le trae ese lápiz; bien habría podido traerle también un cuaderno igualito al que le dio su compañera antes de rendirse, pero en fin, por suerte se ha dado cuenta, igual que Virginia Woolf, que nadie puede ponerle límites a su imaginación…

    Una historia dura de superación, Rosalía. Muy buena, me gustó.

    Un beso grande,
    Mariángeles

    1. Rosalía Guerrero

      Y yo qué me alegro de que te guste! Yo creo que la hermana tenía más complicados llevar un cuaderno que un lápiz. !No fuera a acabar ella tambien dentro!
      Otro beso para ti y muchas gracias por tus palabras.

  10. Rosa Gómez Gómez

    Una señorita de épocas pasadas, espero. Aunque estamos en regresión, y todo puede pasar.
    Un relato de resistencia y nadar contra corriente.
    Brava!

    1. Rosalía Guerrero

      Uff, es verdad que vamos para atrás, y da bastante miedo. Espero que no vuelvan esos tiempos tan castradores, aunque en otras latitudes las mujeres están mucho peor
      Un abrazo y gracias!

  11. María Gil

    Me ha parecido bellísimo tu relato, Rosalía… Qué preciosa manera de contar que, por mucho que lo intenten, no hay barreras para la imaginación. Siempre encontrará un resquicio para seguir haciendo de las suyas en libertad.

    Un abrazo

    1. Rosalía Guerrero

      Cierto, Maria, la imaginación es libre, y más aún cuando se necesita volar.
      Otro abrazo de vuelta gracias por amables palabras.

  12. Rafa Heredero

    En tu relato, a la idea fundamental que nos han contado tantos escritores, esa de sentir la absoluta necesidad de escribir por encima de todo, se le añade el plus de las restricciones que se le han impuesto a la mujer en todos los tiempos. Pero además me gustaría destacar dos ideas: la solidaridad de las otras mujeres proporcionando tinta y papel, y la libertad alcanzada por la imaginación de la protagonista representada por ese haber aprendido a volar.
    Y, por si no los conoces, te dejo los enlaces a un par de libros que tocan los temas de tu micro: mujeres, leer y escribir.
    Muchas suerte, y un abrazo.

    https://www.maeva.es/colecciones/libros-para-los-que-aman-los-libros/-las-mujeres-que-leen-son-peligrosas

    https://www.maeva.es/colecciones/libros-para-los-que-aman-los-libros/-las-mujeres-que-escriben-tambien-son-peligrosas

    1. Rosalía Guerrero

      ¡Ay, Rafa, que tengo esos dos libros en pendientes, pero no me da la vida! Deben de estar geniales.
      Respecto a las restricciones impuestas a las mujeres para mantenernos en la ignorancia, por desgracia también se ha aplicado a gran parte de la sociedad (la que no ostenta el poder) de diversas y variadas maneras: desde la censura y la quema de libros, hasta la telebasura, pasando por la degradación de la educación pública.
      Me temo que esta es una batalla que no se acaba nunca.
      Otro abrazo para tí y gracias por comentar.

  13. Antonio Toribios

    Eso de que las mujeres escribiesen siempre estuvo mal visto. No por nada las hermanas Brntë publicaron su primer poemario con seudónimo masculino. Claro que la cosa ha cambiado, afortunadamente. Y para muestra, este micro tan logrado. Saludos y suerte, Rosalía.

    1. Rosalía Guerrero

      Muchas gracias, Antonio. Las cosas han cambiado, pero solo en un rincón del planeta. Y con los vientos retrógrados que soplan en los últimos tiempos, me veo dentro de El cuento de la criada, que leí por casualidad antes de la serie y me quedé en plan: cómo? pero qué estoy leyendo??? En shock total.
      Un abrazo.

  14. Hugo Gonzalez Quintana

    Rosalía, me has dejado sin palabras.
    Tratas un tema muy duro y lo consigues dar un toque de optimismo con la última frase.
    En contra todo lo demás y sobre todo : la compañera que se rindió.

    Qué dureza y qué texto tan increíble para hacer visible una verdad tan dolorosa.
    Hay mucho nivel pero estoy con Esperanza.

    Aunque no soy buen jurado, por mí metía a 36 anteriores.

    Un abrazo

    1. Rosalía Guerrero

      Muchas gracias, Hugo, tus palabras son pastillitas de autoestima. Sí, la compañera se rindió porque no todo el mundo es capaz de soportar los embates de la vida.
      Otro abrazo de vuelta para ti.

  15. La belleza con la que has contado esta historia no quita contundencia a lo que a la par tiene de denuncia. Los casos como el que nos traes, o similares, fueron frecuentes en épocas anteriores; y hoy en día desgraciadamente hay numerosos países en los que el acceso a la educación en general está muy restringido o prohibido a las mujeres. En fin, ojalá la imaginación siga siendo una buena aliada de la lucha para seguir avanzando. Felicidades por esta estupenda propuesta, Rosalía. Un abrazo y suerte.

    1. Rosalía Guerrero

      Juana, yo también espero que sigamos avanzando por esa senda. Queda mucho por hacer.
      Un abrazo y gracias por leer y comentar.

  16. Antonio Marqués

    Duro y esperanzador relato contado con maestría. Contra la imaginación está el manicomio, pero hay que cubrirlo para evitar que se pueda salir volando. Enhorabuena, Rosalía.

  17. Liliana

    Es imposible arrebatarle la libertad a la creatividad. La imaginación se diluye en las dedos de tu protagonista como el agua entre las manos. Y muy buena elección que todos los personajes sean mujeres. Un abrazo y nos seguimos leyendo.

  18. La creatividad, la imaginación, no es posible pararlas. Y quien no tenga medios «para usarlas», cuenta precisamente con ellas, para darlas a conocer. No sé si me explico 😉
    Un abrazo y un deseo… ¡mucha suerte!

  19. Ay, qué bonitooooo. Las señoritas de bien deberían aprender de esta escritora consumada. Me entran unas ganas locas de ir a visitarla y de colarle bajo el colchón varios cuadernos de esos de tapas duras brillantes y por estrenar. Seguro que los sabría aprovechar. Mucha suerte con esta propuesta, Rosalía. Un abrazaco fuerte.

  20. Jesús Navarro Lahera

    Qué buena historia la de este personaje, la de esta chica a la que una absurda prohibición empuja a liberarse usando la imaginación. Contra no poder leer, el escribir como acto de rebeldía. Gran mensaje, gran micro, me ha gustado mucho. Mucha suerte, Rosalía, y un abrazo