LA COMUNIDAD
En el patio de vecinos, siempre había conflictos. Cada uno iba a lo suyo y las propiedades estaban tan bien delimitadas que, si a alguien se le ocurría tomar prestado algo que no le pertenecía, ya se sabía que tendrían varios días de gritos y enfrentamientos por delante. Era una comunidad mal avenida, egoísta y con la educación justa para pegar un sello.
Sin embargo, había un periodo al año en el que se convertían en una piña y se sentían todos parte de una misma comunidad: el concurso anual de patios. Durante este evento, engalanaban los balcones con las mejores colchas (pues el resto del año no se permitía colgar ni unos calcetines). Las macetas que cada uno tenía en su casa se sacaban a las zonas comunes, y lo realmente maravilloso no era la belleza que mostraba toda el edificio, sino el buen ambiente que reinaba entre los vecinos.
Comentaban entre ellos que tal o cual patio no estaba mal, pero que el suyo era el mejor y discutían sobre lo que debían hacer el próximo año para mejorar. Sin embargo, al finalizar el certamen, ganaran o no, el buenrollismo y la educación desaparecían hasta la próxima convocatoria.


Me ha recordado al programa “Reina por un día”. En este caso, civilizados por un concurso. Aunque, en realidad, case se puede decir que lo que hacían durante el concurso era coger vacaciones del enfrentamiento anual, porque estar seguido a la gresca es agotador.
Un grupo con sentido de ls pertenencia, para lo bueno y para lo malo, para unkrse con un objetivo y para tirarse los trastos.
Un abrazo y suerte, Antonio