35. CORAZÓN APÁTRIDA
Tengo una grieta en el pecho que me parte en dos.
Nací en este lado de esa línea imaginaria llamada frontera, pero el color de mi piel me convierte en extranjero.
No quiero renunciar al lugar del que vinieron mis padres, pero conservo su idioma como quien esconde una carta de amor clandestino entre las páginas de un libro viejo.
Cultivo flores con raíces mestizas, pero sus tallos se enredan hasta marchitarse.
Entonces, la grieta de mi pecho se abre un poco más.
No, no pertenezco a ningún sitio.
Pero soy los dos.


Hay quien dice que somos ciudadanos del mundo. Tu protagonista, con hermosos tintes poéticos, es una muestra viva de ello, a caballo entrr dos mundos, un poco de cada lugar, sin pertenecer del todo a ninguno, pero formando parte de ambos. Una vez escuché a un político decir que las fronteras son las cicatrices del mundo. Ojalá no existieran.
Un abrazo y suerte, Rosalía.
Jolines, Ángel, qué rápido! Qué bonita frase la de ese político, ¿recuerdas quién era? ¿Mujica, acaso? No puedo estar más de acuerdo con él, sea quien sea. No debe ser fácil ser de dos sitios a la vez, eso sí que es tener el corasón partío, y no lo de Alejandro Sanz.
Un abrazo fuerte y gracias por estar siempre ahí.
Ooooh!!! qué bello, Rosalía. Un texto perfumado de poesía por los cuatro costados. Aunque el aroma que desprende, en realidad, envuelve una situación muy dolorosa. Me ha encantado.
Un abrazo y suerte con él.
Muchas gracias, María. Tenía la idea rondando por la cabeza hace ya días, pero no sabía muy bien cómo plasmarlo.
Un abrazo y nos leemos.
Qué bellamente expresada la paradoja de nacer en un lugar y que tu color de piel y el idioma de tus padres te hagan ser y sentir extranjero en tu propia tierra… Pertenecer y a la vez no a un país porque a eso lo dicta el color de tu piel es un tema muy doloroso y muy actual, Rosalía (no doy ejemplos porque los ejemplos abundan y los conocemos de sobra). Está muy bien tratado el tema en este micro-poema tuyo.
Un abrazo y suerte para vos,
Mariángeles