48. Del 43
—Solo es una cena, cielo, es mi familia, no importa la ropa.
Pero la primera Nochebuena con los suegros sí importa. Último vistazo en el espejo. Afeitado, camisa planchada, jersey de lana, vaqueros nuevos y zapatos relucientes. Ensaya una sonrisa y María ríe. Cargan el coche con un montón de regalos. Reconoce los suyos: una joya para su mujer, la fotografía de su boda enmarcada en plata para los padres y uno pequeño que esconde una estancia en Parador para la cuñada y su marido. Por el papel infantil reconoce los de los sobrinos; del resto adivina prendas de vestir, libros y algún detalle doméstico.
La casa de Pedro y Pili está calentita, huele a asado y pastel. Los niños se alborotan al verles y todos les abrazan. Pedro recoge con disimulo la bolsa. Pili le coge del brazo y le entrega una sencilla caja de cartón.
—Para ti, hijo.
—¿No espero a mañana?
—No es un regalo, es una tontería.
Unas zapatillas de felpa, a cuadros azules y del 43. Se las calza allí mismo.


Ahhh, si te compran unas zapatillas y/o un pijama es que ya perteneces a esa familia. Soy esa suegra, jajaja.
Por cierto, qué bien elegidos los regalos, pensando en los destinatarios.
Un abrazo y suerte.