51. PROLEPSIS (A. BARCELÓ)
Me invade una paz de calma chicha mezclada con una tempestad de emociones. El tiempo es un reloj de arena evaporada y la luz un líquido transparente que me empapa. En el silencio más absoluto, percibo una dulce melodía que parece envasada al vacío dentro de mi cabeza. No entiendo nada y en realidad lo comprendo todo.
Ahora, sé que existe un universo imposible de explicar al otro lado de una frontera invisible. Yo la crucé durante un instante eterno y tuve que regresar al lugar al que todavía pertenezco.

