58. Suyo por siempre
Cuando el bip anunció que el último artículo había pasado por caja, Marcos contestó que pagaría con tarjeta. Vanesa le entregó el ticket y un segundo papel. «Descuento del diez por ciento en su próxima compra, si la realiza antes de dos días», le dijo, mecánicamente. Una vez cargadas las bolsas en el maletero, pensó que tal vez necesitaba unos pantalones. Cerró el coche y volvió a pasar por delante del sonriente vigilante del Forever shop 24×7, rumbo a la sección de confección. De camino, cogió un brik de nata, que había olvidado antes.
Al pagar, Marisa le ofreció un nuevo papel, asomando entre sus largas uñas de lunares rojos: «Veinte por ciento de descuento en parafarmacia, en compras efectuadas hoy».
Cinco días más tarde le llamaron desde su trabajo para preguntar por su prolongada ausencia, pero Marcos no contestó. Acercaba el móvil, con mano temblorosa, al datáfono que le ofrecía Marta, mientras esta le anunciaba un quince por ciento de rebaja en vinos durante los próximos treinta minutos. «Por ser cliente vip», añadió.
Cuatro días después, Emilia, una reponedora, avisó al servicio de limpieza. Acudieron con desgana a retirar el cuerpo del pasillo de frescos.

