58. Suyo por siempre
Cuando el bip anunció que el último artículo había pasado por caja, Marcos contestó que pagaría con tarjeta. Vanesa le entregó el ticket y un segundo papel. «Descuento del diez por ciento en su próxima compra, si la realiza antes de dos días», le dijo, mecánicamente. Una vez cargadas las bolsas en el maletero, pensó que tal vez necesitaba unos pantalones. Cerró el coche y volvió a pasar por delante del sonriente vigilante del Forever shop 24×7, rumbo a la sección de confección. De camino, cogió un brik de nata, que había olvidado antes.
Al pagar, Marisa le ofreció un nuevo papel, asomando entre sus largas uñas de lunares rojos: «Veinte por ciento de descuento en parafarmacia, en compras efectuadas hoy».
Cinco días más tarde le llamaron desde su trabajo para preguntar por su prolongada ausencia, pero Marcos no contestó. Acercaba el móvil, con mano temblorosa, al datáfono que le ofrecía Marta, mientras esta le anunciaba un quince por ciento de rebaja en vinos durante los próximos treinta minutos. «Por ser cliente vip», añadió.
Cuatro días después, Emilia, una reponedora, avisó al servicio de limpieza. Acudieron con desgana a retirar el cuerpo del pasillo de frescos.


Los comercios intentan fidelizarnos de múltiples maneras, pero del Forever Shop 24×7 (qué bien elegido el nombre) es capitalismo en vena. A partir de ahora, cuando me ofrezcan algún descuento en mi supermercado de confianza, me acordaré de tu micro y. no me atreveré a usarlo para no acabar como tu protagonista.
Un abrazo y suerte.
Como decía mi madre: «Quien regala, bien vende». Y también: «Nadie da duros a pesetas».
Esas ofertas son verdaderas trampas encubiertas, un engañabobos, una telaraña envolvente que ha sorbido el seso de tu protagonista y, por lo que se deduce, de algunos clientes más, de ahí esa desgana rutinaria de la limpiadora al retirar su cuerpo como si fuese un pequeño, habitual y simple residuo, que no le extraña encontrar, clientes que pertenecen demforma hipnótica a un comercio que les exprime.
Un abrazo y suerte con tu propuesta, Gabriel
Ese pobre incauto ya pertenece para siempre al supermercado. Una buena metáfora del descabellado mundo consumista en el que estamos y al que es difícil resistirse. Todos en menor o mayor medida estamos atrapados en el.
Un abrazo
Una gracia!!! Muy exagerada, pero gracia. Irónico, corrosivo deprimente, decadente, de todo. Me encanta!
Mejor mirar descuentos y 2×1 o similares, con lupa. Y si es un artículo innecesario…Pasar de largo. Genial tu certera descripción del consumismo extremo e irracional. Un abrazo, querido Gabriel.
Una estupenda parodia del vicio comercial de los vales descuento, con un final apoteósico.
Una historia tan ingeniosa como inquietante, que lleva la tiranía de las ofertas hasta sus últimas consecuencias con un magnífico humor negro. Enhorabuena, Gabriel
Hola Gabriel
Somos abducidos a diario, vendemos nuestra alma al consumismo. Tu relato rezuma un aire a Hitchcock, o a historia de terror. Esa mano que ya tiembla al acercarse al datafono nos hace intuir un rostro demacrado pir la adicción.
Enhorabuena y un abrazo
Gabriel, el éxito del marketing no tiene límites par muchos «consumidores». Muy divertido y más real de lo que parece, salvo el encargo al servicio de limpieza, je, je. Enhorabuena.
Como no podía ser menos, el micro nació en una cola del super…Lo cierto es que, más haya de la posible exageración, realmente intentan hacerte suyo.Lo malo es que lo consiguen.
Muchísimas gracias por comentar a todos y disculpas por la tardanza en contestar. Ando perdido del mundo.