Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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10. UN BUEN CHICO (Ángel Saiz Mora)

Estaba decidido, aunque dudaba de que fuese capaz de vencer la timidez para consumar su idea temeraria. Tampoco podía predecir la reacción de ella.

Había visto antes la película de terror en secreto, para elegir la escena más escalofriante.

Los pellizcos inquietos en su brazo por parte de la muchacha, durante algunos momentos tensos del largometraje, lo animaron a seguir con la arriesgada apuesta. Todo o nada.

Ella cerró los ojos al llegar la secuencia prevista, mientras ladeaba la cabeza con la adrenalina disparada, instante que él aprovechó para unir sus labios a los suyos.

La bofetada que recibió fue tan fuerte como su audacia. El corazón fundido en negro por el fracaso le hizo marcharse avergonzado y evitar todo contacto posterior.

Sus hijos ríen con ganas cuando les cuenta que el impacto en su oído aún resuena años después. No se cansan de escuchar esa vivencia, que vuelve a relatarles cuando se lo piden, ya superado el trauma.

A ella, cuando rompe con algún impresentable a los que es propensa, monstruos que succionan su juventud, ilusión y alma, le sobreviene la certeza de haberse equivocado aquella tarde con quien tanta molestia se tomó para transmitirle sus sentimientos.

11 Responses

  1. Jesús Anfonso Redondo Lavín

    Sin llegar al bofetón ni al beso de pasión, conozco a una con la que convivo que pega gritos de terror en el cine. Cuando termina la película y se encienden las luces varias filas delanteras vuelven su cabeza para investigar de dónde salían los gritos.
    Muy bueno Álgel.

    1. Ángel Saiz Mora

      Es curioso lo que se puede llegar a sufrir y, al mismo tiempo, a disfrutar, con esas películas, a las que le viene muy bien un público entregado.
      Muchas gracias, Jesús.
      Un abrazo

  2. Sí que era un buen chico, y decidido, además. Lástima que esta chica tuviera tan mal ojo para elegir a sus parejas. Aunque no lograra sus pretensiones, él salió pronto de dudas. Ella, en cambio, parece haber necesitado media vida para darse cuenta del error. No es fácil tener certezas en ningún momento de la vida; las incertidumbres, en cambio, nos acompañan siempre. Yo prefiero actuar ante ellas siempre que puedo, como tu personaje, aunque sea para aclararme un poco.
    Enhorabuena por esta nueva estampa en tu fantástico álbum de la condición humana.
    Mucha suerte con ella y un abrazo, Ángel.

    1. Ángel Saiz Mora

      Dicen que el tiempo es el mejor árbitro, porque pone las cosas en su sitio, sin engaños o autoengaños, y en perspectiva. Este personaje, por su timidez, tuvo que hacer un esfuerzo que otro no hubiese hecho, y se lo jugó todo a una carta. Él salió ganando a la larga, ella no tanto.
      Muchas gracias, Enrique.
      Un abrazo

  3. Puri Rodríguez

    Cómo es el destino, querido Ángel…A veces, un hecho puntual o una apresurada decisión pueden determinar el curso de una vida. Otro micro bien interesante y muy tuyo. Un abrazo y suerte, guapo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Bay decisiones y acciones rápidas y poco mwsitadaa que resultan trascendentales, y no nos damos cuenta de ello hasta que ya no hay vuelta atráa. Si pudiéramos dar cuerda al reloj en sentido contrario no haríamoa lo que hicimos en más de un caso, pero como suele decirse, hay trenes que aolo pasan una vez.
      Muchas gracias, Puri.
      Un abrazo

  4. . La incertidumbre de él queda resuelta de golpe. La seguridad de ella en ese momento es muy diferente de la certeza que le aportan los años, aunque le pese. Es curioso como se pasa de compadecerlo a él al principio de la lectura y a ella, al final. Muy bien.

    1. Ángel Saiz Mora

      Bay incertidumbres que se resuelven de golpe, como bien dices, y certezas que necesitan tiempo para revelarse.
      Me alegra que te guste, Edita.
      Un abrazo

  5. Tal vez si ella hubiera dudado un poco antes de soltarle la bofetada se habría dado cuenta en ese momento, y no años después, de que era un buen chico, y todo habría terminado de otra manera. Pero ay, las pasiones, que a veces nos dejamos llevar y pasa lo que pasa. Un retrato muy realista y verosímil.
    Un abrazote, Ángel.

  6. Ángel Saiz Mora

    Hay cosas que necesitan el reposo que no tuvieron para revelar su verdadera importancia, sentido y dimensión. Lástima que cuando ocurre, a menudo ya es tarde.
    Muchas gracias, Ana María, ahí va otro abrazo

  7. Un relato muy tierno y humano, Ángel, que juega estupendamente con la incertidumbre y con esas decisiones diminutas capaces que, como en la peli “Slidding doors”, son capaces de cambiar toda una vida. Me ha encantado ese final agridulce, tan lleno de ironía y nostalgia, que nos deja pensando en los caminos que no tomamos y en todo lo que pudo haber sido y, para bien o para mal, no fue. Abrazo.

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