23 Si Dios quiere
Desde hace un tiempo, sor Dorotea del Espíritu Santo se revuelve inquieta en su jergón las pocas horas que transcurren entre completas y laudes. ¡Ella, que en sus más de treinta años de profesa ha disfrutado de una paz bendecida! Según su cuenta, ya lleva más de veinte días de retraso. Si pudiera conseguir una de esas pruebas que venden en las farmacias, saldría de una vez de dudas, pero prefiere no despertar el recelo de las demás hermanas. Ellas solo salen de dos en dos. Alivia la larga espera rezando con toda su fe. Sabe que es difícil, pero los milagros existen. Al fin y al cabo, en este asunto hay al menos un precedente. Ella tampoco ha conocido varón, pero ¡sería tan feliz acunando al bebé en su regazo!
Relato fuera de concurso.


Si ocurrió una vez, por qué no iba a poder repetirse. Puede que el retraso se deba a esa posibilidad que la protagonista desearía: la de la maternidad sin varón; a una causa física, por alguna alteración de salud; o a la intervención de un colaborador necesario.
Un abrazo y suerte, Elisa