23 Si Dios quiere
Desde hace un tiempo, sor Dorotea del Espíritu Santo se revuelve inquieta en su jergón las pocas horas que transcurren entre completas y laudes. ¡Ella, que en sus más de treinta años de profesa ha disfrutado de una paz bendecida! Según su cuenta, ya lleva más de veinte días de retraso. Si pudiera conseguir una de esas pruebas que venden en las farmacias, saldría de una vez de dudas, pero prefiere no despertar el recelo de las demás hermanas. Ellas solo salen de dos en dos. Alivia la larga espera rezando con toda su fe. Sabe que es difícil, pero los milagros existen. Al fin y al cabo, en este asunto hay al menos un precedente. Ella tampoco ha conocido varón, pero ¡sería tan feliz acunando al bebé en su regazo!
Relato fuera de concurso.


Si ocurrió una vez, por qué no iba a poder repetirse. Puede que el retraso se deba a esa posibilidad que la protagonista desearía: la de la maternidad sin varón; a una causa física, por alguna alteración de salud; o a la intervención de un colaborador necesario.
Un abrazo y suerte, Elisa
Gracias siempre por tus comentarios, Ángel. Tú le das la posibilidad a la pobre sor Dorotea, siempre generoso, hasta con los personajes. Un abrazo.
Hermoso relato de la maternidad deseada. Lo del milagro no creo que sea posible. Tampoco lo fue el anterior.
Ambiente conventual de clausura muy conseguido.
Enhorabuena Elisa.
Muchísimas gracias, Miguel Ángel, sobre todo por ver conseguido el ambiente de la clausura. Un abrazo.
Buenísimo. Sobre todo por ese final sorpresivo. Si dios quiere… Si lleva 30 años de profe, por favor, que le recuerde alguien a esa monjita inocente que tiene edad de desarreglos.
Gracias, Edita, yo estoy de acuerdo contigo, la edad no perdona. Es un placer que los lectores se fijen en las pequeñas pistas del texto.
Que haya dos espíritus santos no se lo cree ni Dios! Debería haber hecho objeción de conciencia para averiguar por donde le ha venido el retraso.
Está claro que lo de ser monja no se le da demasiado bien.
Pobre sor Dorotea, Rosa, no me la saques del convento que creo que fuera ya no tiene mucho futuro. Dónde va a ir después de más de treinta años de encierro.
Bueno, si al final resulta estar embarazada las hermanas se van a enterar igual. Pero me temo que más bien le ha llegado la menopausia, y el arroz se le pasado definitivamente. Qué lástima no haber pensado antes lo de ser madre.
Un abrazo y suerte.
Estoy contigo, demasiado tarde para poder cumplir ese deseo. Un abrao, Rosalía.
Ay, sor Dorotea, qué incertidumbre a estas alturas de la vida. Ella, que conoce un precedente, y ni uno cualquiera, alimenta su deseo más profundo aferrándose a él. Pobreta. Cuando le empiecen los sudores de la muerte y se devele noche sí, noche también, veremos a qué lo achaca, la buena mujer. Un abrazo fuerte, Elisa.