46. El difícil arte del equilibrio
Una aplicación de móvil. Con una balanza azul, que el azul transmite serenidad y confianza, y en cuestiones de diseño hay que pensar en todo. Sobre un platillo colocas la situación, sobre el otro la reacción que te provoca, y entonces te sale un emoji que nivela la balanza o no. Por ejemplo, el semáforo cambia a verde y el conductor de delante no se entera. Tú pitas y le llamas gilipollas. Pues ahí aparecería un aspa roja, pongo por caso, y zas, platillo vencido. Sin embargo, si esperas pacientemente, saldrían unas manos aplaudiendo y platillos igualados. Cuando se lo conté a la psicóloga, me dijo que, ya que esa app no existe, quizá podría visualizar la balanza en mi cabeza cada vez que tenga dudas. Pero eso es muy difícil para mí, se me lían los emojis y no sé si logran el equilibrio, porque a ver qué quiere decir un ángel sonriente con los dos pulgares hacia abajo, o una cara ceñuda con las manos abiertas de par en par. Y hablando de manos, antes de seguir con las preguntas, ¿puede dejar que me lave la sangre de las manos, agente?


Buscar el equilibrio es más que difícil para cualquiera, una auténtica quimera, con la incertidumbre permanente de si se logrará, aunque sea en parte, o no, solo que algunos, como tu protagonista, están más desequilibrados de lo razonable, con un platillo de la balanza que siempre se vence en el lado menos recomendable, sin que a veces se den mucha cuenta de ello, además.
Un abrazo y suerte, Ana
Cierto, a todos nos cuesta encontrar el equilibrio, aunque la gran mayoría no tenemos que lavarnos la sangre las manos al final (afortunadamente). Muchas gracias por tu comentario, Ángel, un abrazo.
Este hombre tiene un “toque”, es mejor no estar cerca por si acaso su balanza mental se desequilibra de nuevo.
Original personaje!
Pobre, no es culpa suya, es de estos diseñadores digitales que no nos dan las apps que realmente necesitamos. Un abrazo y gracias, Rosa.
A ti sí que te ha quedado equilibrado el texto, por eso unas manos, que son las mías, están aplaudiendo.
¡Menos mal que no te ha salido un aspa o una carita ceñuda! Muchas gracias, Edita, un abrazo.
Bueno bueno bueno, que ya veía venir yo que la app era ideal, pero que al final el individuo la iba a liar. Por cierto, la imagen del ángel sonriente con los dos pulgares hacia abajo resulta la mar de inquietante. Me encanta el toque de humor negro, y por supuesto, lo imaginativo que es.
Un abrazo y suerte.
La app habría sido de gran ayuda, pero al final tuvo que enfrentarse él solo a esos emojis desalmados, y así no hay manera. Muchas gracias, Rosalía, un abrazo.
Equilibrio inestable el del relato. Inquietante, a la par que muy bien escrito. Enhorabuena, Ana.
Sí, a este señor no se le daba muy bien lo de nivelar platillos. Muchas gracias y un abrazo, Sergio.
La protagonista necesita más una palangana de agua caliente con una toallita para lavarse las manos antes de cruzar el semáforo. Los peligros del tráfico son una selva de incertidumbres. No te fíes de quien se para detrás de ti. Ana, a partir de ahora miraré por el retrovisor en cada semáforo con cierto temor, por si acaso. Enhorabuena.
Hace años que ya no tengo coche, y oye, cómo me alegro. Tú no bajes la guardia, por si acaso. Muchas gracias y un abrazo, Miguel Ángel.