53. Dos vidas en un instante. (Nuria Rodríguez Fernández)
Acepté el trabajo en el extranjero.
La noche antes de marcharme, él me abrazó como si pudiera retenerme con los brazos. Lloramos. Nos prometimos esperarnos.
No lo hicimos.
Han pasado veinte años. Tengo un apartamento frente al mar, un trabajo que me gusta y una vida que construí lejos de todo aquello.
Pero a veces pienso en la versión de mí que se quedó.
En unas manos pequeñas rodeando mis piernas, un perro viejo golpeando el suelo con la cola, una voz llamándome desde la cocina. Me imagino preparando desayunos, contando cuentos antes de dormir, inventando finales, compartiendo domingos, curando pequeñas heridas. Envejeciendo junto a él.
Y, por un instante, aquella vida parece también mía.
Al otro lado de esa decisión, quizá la versión de mí que se quedó mira por la ventana y piensa en la que se fue.
En el avión. En el mar. En una vida distinta. En todo lo que pudo haber ocurrido al elegir el camino contrario.
Dos vidas separadas por una decisión.
Dos felicidades posibles.
Y ninguna certeza.
Porque la incertidumbre no pregunta si eres feliz.
Pregunta si podrías haberlo sido más.
Y la duda es insoportable.


A lo hecho, pecho, pero es inevitable pensar que otro camino podría haber sido mejor, porque nunca estamos conformes del todo con nada. Puede que hubiese sido peor, pero esa posibilidad no entra en la cabeza, porque somos eternos insatisechos, en busca de una felicidad más allá razonable, que probablemente no esté en ningún sitio.
Margen en el lado derecho para asentar unas pinceladas que se alternan entre cortas y largas, sobre la que podría haber sido, en un viaje al pasado desde un presente siempre disconforme.
Un abrazo y suerte, Nuria
La felicidad apaga momentáneamente el fuego de las dudas, pero siempre queda algún rescoldo oculto entre las brasas. Felicidades
Si te lo planteas así nunca vas a alcanzar la felicidad. Lo mejor es mirar siempre hacia adelante y procurar hacer lo mejor posible a partir de lo que tienes, no de lo que pudo ser. Pero es un poco inevitable pensar «qué habría pasado si…». Todos los hemos hecho alguna vez.
Preciosas imágenes, Nuria. Besazo.
Un micro filosófico que repasa una vida que eligió otro camino y que parece tener sus dudas después de los años.
Siempre he pensado que cada uno de nosotros tenemos encrucijadas y ahí se decide nuestro futuro. Debemos elegir y la duda nos incomoda, aunque forma parte de la vida.
Bien contado.