54. Invisible
No quería mirar el móvil, pero lo sacaba del bolsillo cada dos minutos para consultar la hora, comprobar que no había señal y que la batería se agotaba deprisa. Apagó la pantalla y la volvió a encender, porque aquel veintinueve por ciento y la oscuridad le provocaban una ansiedad incontrolable.
Siempre pensó que las llamadas al 112 podían hacerse incluso sin cobertura, aunque ese ascensor debía de ser la entrada al infierno. Hacía más de cuatro horas que se había detenido entre el octavo y el noveno. Lamentó su mala suerte: medio piso más y hubiera llegado; maldijo su pereza: si hubiera subido por la escalera no se encontraría ahora en esta tesitura, y se fustigó por ser tan antipático: si hubiera devuelto el saludo a la señora que entró en el tercero, quizá ella no hubiese dicho a los bomberos cuando la rescataron que no quedaba nadie dentro.
Cada vez que pulsaba el botón de emergencia y oía pasos o voces se ilusionaba, pero cuando escuchó que hasta el lunes por la mañana no vendrían los técnicos a arreglar la avería, se despejaron sus dudas: el fin de semana iba a ser muy largo y nunca llegaría el lunes.


Agobio, desesperación, incertidumbre que, desgraciadamente, parece que se va convirtiendo en certidumbre. Ambiente muy bien logrado.
Un personaje con tiempo obligado para meditar sobre sus errores. Quizá cuando salga de ese ascensor llebo de incertidumbre, tras un duro episodio de soledad, sea mejor persona, o se le olvide pronto y vuelva a ser el de siempre, con más certidumbre incluso.
Un abrazo y suerte, Almudena
Uff, qué claustrofobia. Por eso hay subir andando las escaleras y ser amable con las personas, jajajaja.
Un abrazo y suerte.
Hay una cosa que no sé si he entendido bien o no. Los bomberos rescatan a la señora, supuestamente del mismo ascensor en el que estaba el hombre, ¿no?. Entonces ¿cómo es que él se queda dentro? En fin, en cualquier caso se lo merece por ser un mal vecino. 😂😂
Un abrazo
El hombre invisible ha de ser doblemente educado. No entiendo que el lunes no llegaría nunca. Soy todo incertidumbre, Almudena. Enhorabuena.
Vaya, no creo que no devolver el saludo sea para desearle a alguien dos días de reclusión en un ascensor a oscuras! Incertidumbre en un ascensor atascado… mal escenario!
Un abrazo,
Carme.