Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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55. Me quiere, no me quiere

Por supuesto que la margarita era su flor preferida, eso lo podía asegurar con rotundidad, quizás lo único en su vida que contenía certeza absoluta. Hasta tal punto que si algún día tuviera una hija, cosa muy, pero que muy improbable, y no vamos a entrar aquí en detalles y aclaraciones porque se nos acabaría el tiempo, el nombre elegido sería ese, Margarita.

Deshojar pétalo a pétalo la flor le producía un cosquilleo en el estomago y en la entrepierna de tal dimensión, que sin ningún género de dudas se podía calificar de orgasmo.

Había cometido la imprudencia de comenzar a cruzar la ancha avenida cuando el semáforo le recomendaba permanecer en el refugio de la acera. Ahora, en mitad de la calle, con los coches acosándole por ambos lados, aturdido con los estridentes cláxones y mareado con los humos de los tubos de escape, deseaba con todas sus fuerzas consultar el oráculo de la margarita para saber si continuar hacia adelante o volver hacia atrás. Un autobús de la linea 113 le despejó todas las dudas.

6 Responses

  1. A tu protagonista, el autobús 113 le resuelve todas las dudas, pero a mí, no. ¿Se subió al autobús? ¿Significa algo ese 113? ¿Fue atropellado o atropellada? Como ves, hasta me queda la incertidumbre de saber si es él o ella. Así que lo has hecho estupendamente.

  2. Ángel Saiz Mora

    A tu protagonista le encantaba vivir en la incertidumbre, la emoción del todo o nada, esto o lo otro, incluso la vida o la muerte. Jugárselo todo al destino puede ser muy emocionante, pero puede también tener un alto precio.
    Un abrazo y suerte, Emilio

  3. Rosalía Guerrero

    Ostras, qué final más bestia. Al final la incertidumbre y la imprudencia acabó con tu protagonista. La verdad es que quedarse en el medio de una gran avenida es una experiencia terrorífica. Mejor esperar al abrigo de la acera.
    Un abrazo y suerte.

  4. Gema Herráez

    Muy bien reflejada la dependencia que tenemos del móvil que nos lleva a ir por la calle consultándolo y chocándonos con gente en el mejor de los casos y el peor sufrir un atropello como le pasa al protagonista del relato.
    Un abrazo

  5. Pilar. C

    Emilio, a tu protagonista la incertidumbre le pone. Necesita ese subidón de adrenalina. Algo parecido como a los protagonistas de mi relato que también se juegan la vida. En estos casos el asunto ya empieza a ser preocupante. Me gusta lo que cuentas y cómo lo cuentas.
    Saludos

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