Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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56. El nido del cuco

No reconoció a aquellos que le comentaron que su devoción a una tal Virgen del Carmen le había salvado la vida. Le aseguraron que ella misma completaría el milagro devolviéndole la memoria perdida tras ese más que incierto accidente.

Por si le ayudaba, le hicieron saber que su vida eran sus deberes parroquiales y su extraordinaria afición ornitológica.

Ahora, en su anodina cotidianidad, lo único que hace es bajar al parque cuando bulle la chiquillería. De tan habitual, y sabiendo quién es, muchos padres le encomiendan la vigilancia de los pequeños.

Impulsivamente se levanta del banco y habla con una criatura que se aferra a su mano para emprender camino. Nadie se extraña.

Durante el trayecto, por primera vez, reconoce un ave. Es un mirlo, pero algo le dice que debería saber si es macho o hembra.

Un tirón en el brazo le saca de su largo ensimismamiento. Ahí está la niña mirándole a los ojos. No recuerda dónde iban y la devuelve a los columpios.

Mientras observa fijamente sus faldillas al vuelo, le parece escuchar un carbonero garrapinos y un herrerillo capuchino, pero no está seguro de querer que sea cierto.

 

 

24 Responses

  1. Este cura amnésico parece estar recuperando recuerdos de sus dos grandes aficiones. Podría ser que la segunda (siendo la ornitología la primera) consistiera en aprovechar la fe ciega de sus feligreses para asaltar confiadamente sus nidos. Puedo imaginarlo, un tiempo antes, trepando a lo alto del campanario para observar un nido de lechuzas, mientras una mano justiciera lo empujaba al vacío. Por ejemplo.
    Me ha gustado mucho. Enhorabuena y suerte con él, Javier.
    Un abrazo.

  2. Ángel Saiz Mora

    Al recuperar la memoria, poco a poco también aflora una parte de la personalidad de este personaje del todo deplorable. Las lagunas que aún tiene para él son incertidumbres, pero se abre paso la peor de las certezas
    Original y bien contado, Javier.
    Un abrazo y suerte

  3. Gema Herráez

    Pues mal hacen esos padres en encomendarle la vigilancia de los chiquillos. Si recobra la memoria puede ser dramático. Un pasado oscuro blanqueado por la desmemoria. Buen relato que cuenta también lo que no se escribe.
    Un abrazo

  4. Rosalía Guerrero

    En efecto, mejor no recobrar la memoria, pues puede asustarse de él mismo al descubrir el tipo de persona que es. Muy bien dejadas caer las pistas para que completemos la historia de este turbio personaje.
    Un abrazo y suerte.

  5. Ana Fúster

    ¿Cuántos de estos seres enfermizos se odian a sí mismos por lo que hacen? (no es que la respuesta fuese a solucionar nada). Cómo casi todo me lo «llevo al cine», me ha traído a la cabeza la película «Mantícora», no sé si la has visto, a mí me pareció muy buena. Un abrazo y suerte, Javi.

  6. Sonsoles

    A pesar de la amnesia, con ese historial que se entrevé, lo más aterrador es lo de los padres que le encomeniendan la vigilancia de los pequeños…

  7. Tremendo relato, querido Javier. A veces, los seres humanos confiamos a nuestros hijos en manos despreciables. Puede que la caída del campanario fuera un intento de suicidio o un suicidio asistido. De cualquier forma sigue en contacto con los niños. Horrible. Suerte.

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